-Imposible...
-Ahora te haces la víctima -voltee a mirar a Jayden, estaba confundida, yo no pretendía abortar a mi hijo ¿cómo sería capaz?
-Llegué al hospital contigo desmayada y sangrando, te intervinieron y estuve ahí por 6 horas, el doctor vino y me dijo que estuviste tomando estas pastillas incluso antes de la boda, aproximadamente una semana antes de la boda.
-No...-miré sus ojos azules ahora con un brillo asesino, yo no podia defenderme, tampoco sabía que habia pasado, jamás le haría daño a un inocente. Pero todo eso no valdria la pena decir, nadie iba a creerme.
-Te dije que te apoyaría, que te daría una buena vida Sarisha, que jamas volvería a levantarte la mano, tú...,fuiste importante para mí. -Estaba furioso y a la vez se mantenía sereno, su postura era rigida, parecía que se contenia para no venir a gritarme y sarandearme.
Aún así haria el intento de defenderme y rezar que me crean.
-Yo jamás tomé una pastilla abortiva, como pueden... Pensar que haria algo así. -mire a mi al rededor, enfoque mi vista a cada uno de los presentes, esperando que alguno me diera un indicio de confianza.
Pero ni Dahana se veía cien por ciento convencido.
-De acuerdo, no me crean...
-¡Ya es suficiente de este teatrito tuyo! ¡Mataste a mi nieto! Yo... Confiaba en ti Sarisha, te cuidé como a una hija, ¿Cómo fuiste capaz de hacerme esto...? -la Sra. Duch rompió en lagrimas y acercó un pañuelo a su rostro mientras se acurrucaba en el pecho del Sr. Duch. Jayden se veía más molesto que antes. El Sr. Duch estaba tenso, no me miraba fijamente y solo le dejaba palmaditas, a su esposa, en las espalda.
¿Por qué no me veía de frente?
¿Era tan asqueroso mirarme...?
-Ya se ha dicho todo. -comenzó a hablar el Sr. Duch -Sarisha has incumplido el contrato cometiendo un hecho tan atroz, deberan pagar la indemnización acordada por el fallo al contrato, por hoy seran bienvenidos en mi casa pero mañana les pido que desaparezcan de nuestra vida. -todos quedamos en silencio, él y su esposa se retiraron
Jayden me miró por última vez, me dio la espalda y se puso en marcha. Mi cuerpo se movio por acto reflejo, fui tras él y le sujete la manga de su traje.
-Escuchame. -mi voz... No pude reconocerla, se escuchaba desesperada y dolida. Por un momento, solo... Por un breve instante pude ver en la expresión de Jayden que quería escucharme, pero... El rencor que me tenía, pudo más que ese sentimiento que compartíamos uno por el otro.
-Ya basta de mentiras...-se soltó de mi agarre y retrocedió un paso para alejarse de mi- vete en silencio por favor.
Con los ojos cristalizados, sintiendo como me moría por dentro, me ergui, y retrocedí un paso al igual que él.
-Es... La última vez que lo digo Jayden, yo no... Yo no hice nada en contra de nuestro hijo. Pero... Es tu decisión.
Me di la vuelta y salí de la casa. Busque en mi celular algún número de un amigo que me pudiera alojar y como si mis dioses me escuchara en la pantalla se asomo el contacto de Danilo, Se podría decir que es la única persona que me ha apoyado desde un inicio, y espero que continúe así.
Contestó con voz temblorosa con un leve -Hola...
-Mi presiosa sarisha!! ¿Como estas?
Sin perder tiempo dejo salir la pregunta cuya respuesta espero sea positiva-Danilo es urgente... ¿Puedes recogerme?
-Dime donde, voy enseguida. -no tardó ni un segundo en responder y ni 10 min en aparecer frente a mí. Como siempre Lucía impecable y me saludó con su alegre sonrisa.
-Sube querida iremos a hablar a mi florería.
Me subí en silencio y en cuanto cerré la puerta el arrancó de inmediato y en cuestión de 15 min estábamos ya en su local, con un montón de gente saliendo y entrando con ramos preciosos. Le seguí en silencio, él no hacía preguntas y mantenía su sonrisa, me condujo hasta una habitación en la que se encontraba una oficina bien decorada.
-muy bien, ahora si podemos hablar con tranquilidad, cuéntame con detalle ¿qué es lo que no te permite sonreír me como lo hacías antes?
Le conté todo lo que había pasado, tal y como lo había vivido, cada vez que avanzaba más con la historia el semblante alegre que me proporcionaba Danilo iba desapareciendo.
-Sarisha...debo confesarte algo -y solo puedo rogar porque me perdones.
-Danilo dime lo que me tengas que decir, yo jamás podría odiarte - Sujete su mano entre las mías y le dije -Confía en mí.
-ah... -exhalo tembloroso -Cuando recién llegaste a la casa de los Duch un par de sirvientas me pidieron que les recomiende algún medicamento para poder abortar... Que no fuera de golpe si no que sea un proceso más lento, yo no entendí al inicio así q solo les dí el número de mi hermano que es un médico retirado. Al poco tiempo mi hermano me volvió a hablar diciendo que gracias a mi se había podido usar aúna mejor casa en un barrio más exclusivo. Por su puesto que no e tendí en un inicio a que se refería, pero ahora que me cuentas todo esto... Creo que es mi culpa lo que te ha pasado, de verdad lo siento...
Intenté recomponerme un poco antes de responderle a Danilo, no podía decir que era su culpa por que no lo era, pero no puedo dejar de pensar que si hubiera sabido todo esto tal vez, solo tal vez, mi bebé... Estaría aún conmigo.
Un lagrima se escapó de mis jojos y rodó por mi mejilla hasta caer en mi pecho, sentí tanto peso en esa única lágrima, como si... Esa pequeña gota de sufrimiento me perforara por dentro.
Damill me sujetó la a ebilla y me miró con esos hermosos ojos expresándole. Claramente el cariño que me tenía.
-No estoy enojada contigo Danilo - logré susurrar antes de romper en llanto, ya no solo era una lágrima eran cientos que caían a mi pecho como balas, Danilo me abrazo con fuerza y por primera vez odié tanto a mi país, por el tipo de vida que se me había obligado a llevar por el tipo de cultura que me había tocado aprender y sobre todo por los padres que me había tocado tener... Sentía que el sari que llevaba me quemaba la piel, quería quitármelo, quería abandonar todo lo que conocía sobre la India.
Danilo sintió mi desesperación, me dejó unos instantes y volvió con una toalla, no entendí en un inicio pero luego pude comprenderlo, necesitaba una dula que me relajar a un poco, acepté de buena gana la toalla y me condujo hasta su hermoso baño, él tenía un pequeño anexo en el cual se quedaba cuando no quería volver a su casa y este estaba muy bien equipado, en su baño podía aprecia una tina muy hermosa y un lava manos bastante moderno.
Dejé que corra el agua y no tardó mucho hast que Danilo tocó la puerta del baño, como aún tenía la ropa puesta no tuve problema en abrirle la puerta, en sus manos traía velas y jabones aromáticos junto con una muda de ropa que obviamente eran suyas.
Le agrade con un tenue gracias y volví a apreciar como la bañera se llenaba con agua, tire uno de los jaboner al agua y coloqué las velas al rededor de la bañera, tal y como había visto en alguna película, sin duda, al entrar ala bañera y estar rodeada delas velas me sentí muy cómoda y sentí que por un momento yo nunca había pasado por ningún tipo de sufrimiento...
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Una hindú Enamorada
RomansSarisha una chica dulce y bien educada, ha sido prometida a temprana edad y criada para respetar a su futuro esposo, ella soñaba con casarse con un Hindú respetable, sabía que desde que nació ya estaba prometida a un hombre pero su padre jamás le di...
