Hanna
Una tumba delante de mi es lo único que tengo, una lápida donde está plasmado el nombre de mi padre.
No fue el mejor hombre al cual se le puede llamar padre, no estuvo para mi cuando más lo necesite, tal vez ni se merece que lo llame padre un estando siete metros bajo tierra pero, para mi lo seguía siendo, por que me quedo con los recuerdos en donde fuimos felices, en donde podía decir que tenía una familia.
- Hanna, se aproxima una lluvia, es mejor que nos vallamos a casa.
Insistió Scott por tercera vez, se sentía incómodo tenerlo al lado sabiendo que por sus pensamientos millones de veces paso ver a mi padre donde está, pero lo entiendo, tuvo sus razones.
- Pues si, ya mejor vámonos.
Limpie una lágrima con el dorso de mi mano, deje una rosa en su tumba, un beso en su lápida mientras la lluvia caía sin piedad.
Los chicos asistieron, pero todos muy distantes y raros, sentía que estaban allí por presión o algo parecido y no por que quisieran estar y lo comprobé cuando se marcharon a mitad de el sepelio sin despedirse.
Todo el camino al departamento era en total silencio, Scott a mi lado sólo me daba fuerzas con la mirada mientras Steven conducía, sentía su incomodidad cada vez que observaba por el retrovisor, sólo necesitaba descansar y desconectarme de el mundo.
Al llegar, el silencio me recibió y aunque no debería de dolerme, duele, duele por que ya quede completamente sola.
- Hanna, ¿qué tal si te preparo algo de comer? No has probado nada desde ayer.
- No te preocupes Scott, estoy bien. Sólo necesito descansar.
- Ya la escuchaste, retirate, necesita descansar.
Contestó Steven con aura de arrogante, no se que se creía pero no seria su juguete.
- Si quiero descansar no quiere decir que te necesito aquí Steven, yo misma se recostarme y cerrar mis ojos, así que retirate también por favor.
El asombro y desagrado en sus mirada fue un fastidio, sin más nada que decir salió de el departamento.
- ¿Estas segura que quieres que me vaya?
No podía hablar y el llanto se apoderó de mi, sus brazos me rodeaban y su aroma me inundaba.
Sus leves caricias en mi cabello me hacían sentir protegida.
- Todo estará bien, esto pasará, yo estoy aquí contigo y siempre lo estaré, es una promesa Hanna.
Observe su rostro por un segundo y, lo besé, no había razón, No había por que, no había explicación, ¿por instinto?, ¿por ganas lo besé?, Pues no se, no había respuesta, sólo se que sentir sus labios contra los míos y su lengua abriendo paso en busca de más, se detuvo el tiempo y borro mi memoria.
- Sólo déjame cuidarte, permíteme ser alguien en tu vida y no sólo quien te escribe poemas a solas.
Su voz ronca era música para mis oídos y melodía para mi alma.
No sabía que responder, Me tenía hipnotizada. Una lágrima más que derramó, pero no de dolor si no de tranquilidad.
El rose de sus labios enviaba descargas electricas por todo mi cuerpo, ya no quería sólo un rose quería sentir todo de él sin importar que pasará después.
Autora.
Uuuyy, esto ya se esperaba y si este capítulo te gustó, el siguiente te encantará.
Tal vez al fin y al cabo Hanna no estaba tan sola, solamente no había visto mas alla de los ojos de Scott hasta ahora.
¿Qué piensan que pasará en el próximo capítulo?
Dejen sus respuestas en los comentarios y no olviden sus votos.
Nos leemos en un próximo capítulo 💕
ESTÁS LEYENDO
¿Quién es él?
RandomCrees posible enamorarse de una persona que no conoces? ...De un simple desconocido que puede llegar a enamorarte con sus versos y obsesionarte con su presencia? Jamás llegue a pensar que mis peores miedos se volverían mis fieles compañeros y que tú...
