Gran Final

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Scott

Manos y pies atados a los extremos de
una ruleta, un coyarin que sostenía el cuello de esta, desnuda, con una mordaza en la boca.
Lágrimas corrían por su rostro al igual que una daga se paseaba desde su cuello hasta la sien.
Era una oficina llena de espadas, lanzas, todo lo que podías encontrar el una guerra en la edad de Bronce.

Era la escena más perturbadora que había visto en mi vida luego de la muerte de mi madre. ¡Auxilio!, gritaban sus ojos, mientras su cara era un poema de guerra.
La furia se apoderó de mi cuando observe a Steven sonreír al ver mi espanto, intente acercarme pero...

- No creo que te convenga hacer eso, un sólo movimiento de tu parte provocaría que tu hermosa Hanna diera su último aliento cuando se desangré.

Quede inmóvil cuando apuntaba su cuello presionando el lado izquierdo de este.

- Piensa con la cabeza fría Scott, puedes sacarle toda la información ahora, yo grabaré todo.

Dijo Hanel detrás de el micrófono. Sabía por que lo hacía, él estaba consiente que traía un arma conmigo y que usarla en este caso sería una estupidez. Todos, al igual que Hanna tenía un micrófono instalado para poder comunicarnos pero, en este caso Hanna en su vestido y ya no se encontraba con el puesto.

- ¿Por qué haces esto Steven?, ¿Por qué matarla si no ganarías nada?, ¿o si?

Una risa sonora salió de él que provocó que mis puños se tornaran blancos de la fuerza que impregnaba en ellos.

- Eres un Mocoso estúpido. ¿Crees qué Me sacarás información para que el estúpido más grande detrás de tu micrófono la escuche?. Y lo más invecil del mundo, colocarlo en el vestido de Hanna cuando está noche la haría mía hasta que gritará mi nombre.
Los crei más inteligentes, por un instante lo crei.

Su risa, sus palabras, su presión en el cuello de Hanna haría que cometiera una locura.
Los ojos de la única que ha podido domar mis demonios, la única que provoca una montaña rusa y un volcán de emociones a la vez, el único planeta en mi galaxia, Me observaba con súplica. Ella sabía que podía cometer cualquiera estupidez y con tan sólo una mirada hizo que mi locura se esfumara y pensará por una vez en mi vida.

- Ahora ni hablas. ¿ Te orinaste en los pantalones?

- Te crees muy hombre cuando tuviste que amordazarla para poder tenerla, cuando tuviste que mentirle para conquistarla, cuando la presionas con una falsa boda para robarle su herencia. ¡ ja ja ja! .¿ Y aquí hablas de poco hombre ?.

Sus ojos se encendieron como llama.
La policía tenía la casa rodeada y tenía que alejar a Steven lo suficiente de Hanna o podía salir herida. Tenían orden de disparar a matar si no se entregaba.

- ... Aaah, también una falsa boda con Monic para poder hacer crecer su emporio. Son exactamente como las ratas, tienen que juntar toda su basura para poder crear una madriguera donde poder sostenerse.
Son el ejemplo vivo de que el experimento de volver ratas personas si funcionó, pero lástima que sus cerebros sigan siendo de la misma cloaca de donde salieron.

Un paso lejos de Hanna, dos pasos, tres pasos...

-... tienes treinta segundos para que liberes a Hanna y tires la daga. Estas rodeado Steven. Ya rindete.

Una media sonrisa escapó de su estúpido rostro, levanto la daga y dio tres pasos hacia atrás, hasta quedar justamente al lado de Hanna.
Quitó el callarin de su cuello, Cortó la soga que sostenía su mano derecha, luego sus pies. Todo su peso estaba depositado en su mano derecha hasta que pudo ponerse de pie y quitarse la mordaza de la boca.
Sus ojos lo observaron con un odio que jamás había visto en su mirada, su cuerpo erizado por el frío que entraba por las ventanas abiertas. Se veía tan débil, tan frágil. Di un paso hacia ella pero Steven la sostuvo.

¿Quién es él?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora