Traición

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El día de la ejecución, me alisté para ayudar a Ukitake-san a liberar el sello del escudo del Clan Shihouhin, capaz de destruir el Soukyoku que sería usado para ejecutar a Rukia-chan. Sin embargo, antes de eso, reuní a todos mis servidores en mi palacio.

---Necesito que preparen un pasaje seguro hacia el mundo humano ---les revelé---. Instalen un conversor de energía, pues ayudaremos a los ryokas a regresar a sus hogares. No será una tarea sencilla. Estaremos desafiando todas las normas de la Sociedad de Almas, lo que nos traerá muchos problemas. Seremos tachados de traidores por los demás Clanes Nobles. Entenderé si prefieren retirarse y no prestarme su ayuda. El que no quiera hacerlo, puede marcharse ahora, no lo juzgaré.

---¡¿Pero qué está diciendo, Amaya-sama?! ---exclamó con enfásis Leiko-san, dando un paso al frente---. ¡Ninguno de nosotros es tan cobarde como para abandonarla solo por eso!

---¡Siempre la apoyaremos en lo que sea, Amaya-sama! ---chilló con emoción desbordante una pequeña chica rubia que se encargaba de la cocina.

---¡Daríamos la vida por usted, Amaya-sama! ---gritó de manera solemne un hombretón alto y fornido que era uno de mis muchos guardaespaldas, aunque yo siempre acostumbraba a prescindir de sus servicios.

---Muchas gracias a todos ---dije con voz conmovida, bajando mis párpados---. Lo dejo todo en sus manos.

Fui al encuentro de Ukitake-san y, entre los dos, logramos liberar el sello en menos tiempo del que esperábamos. Aún así, la ejecución ya había comenzado cuando lo conseguimos. Partimos a toda prisa hacia la colina del Soukyoku, escoltados por los dos terceros oficiales de Ukitake-san, Kiyone-san y Sentaro-san. Cuando al fin llegamos a nuestro destino, se nos presentó un espectáculo digno de admiración que causó gran impacto en mí y, me atrevo a asegurar, en todos los presentes: Ichigo estaba deteniendo el Soukyoku liberado, ¡que tenía el poder de un millón de zanpaku-tos!, solamente con su zanpaku-to. Al ver que la verdadera forma del Soukyoku se disponía a arremeter de nuevo tras ser rechazada con éxito, no perdí más tiempo; hice una seña a Ukitake-san y al capitán Kyoraku-san, quien se nos unió en ese momento.

---Me hicieron esperar un montón ---se quejó con su habitual tono relajado, clavando un extremo del escudo en el suelo.

---Lo siento ---se disculpó Ukitake-san.

---¡Ichigo, nosotros nos encargaremos por aquí! ---le grité al joven, quien observaba con confusión las cuerdas rojas que aprisionaban al ave de fuego que era el Soukyoku.

---¡De acuerdo! ---me contestó de vuelta---. ¡En ese caso...!

Percibí cómo elevaba su reiatsu de manera impresionante, tras lo cual destruyó el estrado del Soukyoku de un solo golpe de su zanpaku-to. Los capitanes y yo hicimos la parte que nos correspondía al liberar nuestros reiatsus para activar el escudo, acabando así con el ave de fuego. Entre toda la humareda generada por la destrucción del estrado, pude ver a Ichigo llevando a Rukia-chan sana y salva bajo el brazo. Sentí deseos de llorar de la alegría. En ese momento, los guardias que habían custodiado a mi amiga emitieron gritos de dolor y noté con emoción que Ren-chan era quien los había derrotado.

---Por fin llegas, Renji ---dijo Ichigo con algo de impaciencia.

---¡Renji! ¡Estás vivo! ---exclamó Rukia-chan, casi llorando de la alegría---. Menos mal...

Un momento después, Ichigo arrojó a Rukia-chan desde lo alto del Soukyoku en dirección a Ren-chan; inesperada acción que casi me arrancó una carcajada, pese a la furia que mostraron los dos afectados. Por suerte, Rukia-chan fue agarrada por Ren-chan y, aunque ambos rodaron por tierra, no se lastimaron.

Melodía salvaje, lluvia nocturna [Bleach- Fanfic]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora