El imán de problemas

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Mateo y yo caminamos por un rato hasta que Valentín se había quedado definitivamente atrás. Yo paré y solté un fuerte suspiro, golpeándome mentalmente por haber desaprovechado la oportunidad de besarlo por mi estúpido orgullo.

- Esoooo perraaa, demostrale quién manda- dijo en medio de risas Mateo, volviendo a su ánimo anterior.

Yo traté de controlarlo, pero al final sus risas desenfrenadas me terminaron contagiando y terminamos los dos riéndonos como retrasados en medio de un pasillo que no sabía exactamente donde era, ya que no presté mucha atención.

La situación no era graciosa en realidad, pero para Mateo parecía ser el mejor chiste de la historia, ya que no dejaba de carcajearse y golpear sus manos como foca. Y yo simplemente era contagiado por su ataque de risa, luciendo como un retrasado también.

- Pero bueno, si tenía que ser Mateo que volvió para que el lugar esté tan escandaloso. Vete a otro lugar, que estoy en medio de una sesión. O quedate si querés volver al segundo piso- dijo el imbécil de Alejandro saliendo de su oficina. No me gustó el tono que utilizó, ni la forma en que lo miraba, tampoco era para tanto. Iba a replicar cuando la voz de Mateo me detuvo.

- Oh, lo siento, no nos dimos cuenta del lugar, ya nos vamos, perdón Ale- dijo tomando mi mano y llevándome lejos de ahí.

Pero yo aún tenía el enojo corriendo por cada parte de mi ser. ¿Quién se creía que era para hablarle así? Pero ya me oiría apenas tenga la oportunidad. No quiero volver a ver su cara barbuda en mi vida, o bueno, solo el día que al fin pueda soltarle un puñetazo a su cara horrorosa.

Creo que Teo notó mi enojo, porque se paró y se colocó frente a mí, posicionando sus manos en mis hombros.

- No le des importancia Manu, Alejandro es un imbécil, pero en serio no debíamos estar haciendo escándalo ahí, solo dejalo ir- dijo viéndome con sus ojos chocolate completamente en calma, transmitiéndome paz, y sus manos masajeando mis hombros.

Bueno, ¿quién podría mantenerse enojado con eso? Al final toda la bronca que sentía se desvaneció poco a poco, suspiré rendido y relajé mis músculos.

- Está bien, vos ganás, me calmo- dije levantando mis manos en señal de rendición.

- Obvio, vivo ganando, soy el éxito en persona- dijo volviendo a sonreír y empezando a caminar. Yo solo negué con la cabeza y sonreí.

Y yo creía que Valentín era el chico más loco que iba a conocer en este lugar. El San Maximiliano me sorprende como siempre.

Llegamos a la sala de juegos de nuevo, donde vimos a Valentín y al otro chico en una mesa jugando póker con otros sujetos, se veían concentrados en su juego.

- Teo, ¿del uno al diez, que tanto crees que Valentín se vaya a poner pesado por el asunto de hace un rato?- le susurré apenas los divisé.

- Mmm, conociendo a Valentín, probablemente se haga el dolido por un tiempo, para mantener su fachada, pero apenas tenga tiempo se la va a cobrar y tu culo la pagará- dijo sencillo, encogiéndose de hombros y caminando directo hacia ellos. Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo.

Bien pensado Manuel, como siempre con los planes más brillantes. En el éxito, como de costumbre. ¿Por qué no parás de cagarla por una vez en tu vida? Ahora nuestro culo está en juego.

Maldita voz en mi cabeza, como te odio.

Tomé un fuerte suspiro y me acerqué a donde estaban los chicos, la partida parecía haber terminado, porque ahora lo único digno de atención era la mini pelea de Daniel y Teo. Valentín los veía con mucho fastidio, harto de sus discusiones.

Cuando me acerqué Mateo dejó de golpear al pobre chico y se acercó a mí con cara de caprichoso.

- Ni quién te necesite babuino de mierda, ahora tengo a Manu y vos me importás más bien poco- dijo pasando su brazo por mis hombros.

- Ya, claro, ¿no es él el novio de Valentín?- no otra vez, pensé tapándome la cara con una mano y soltando un suspiro.

- No son novios, Manu me lo dijo- respondió con orgullo. Vaya chico más raro. De repente empezó a reírse suavemente-. De hecho, deberías haber visto como lo rechazó hace un rato, fue épico- se mofó volviendo a su ataque de risa.

Pero esta vez yo no me reí, solo busqué a Valentín con la mirada y este se veía algo molesto de que se burlara de él.

- Vete al infierno Palacios- soltó claramente molesto, levantándose y dejando la habitación. Quise seguirlo, pero me pareció un mal momento, después de todo parecía genuinamente enojado.

- Uyyy Valeeen, ¿toqué un nervio?- se siguió burlando Mateo, esta vez a los gritos.

- ¡Mateoooooo!- gritaron casi todos en la sala, viendo al chico mal.

- Ups- soltó esta vez disminuyendo el ruido de su risa.

- No pegás una, ¿cierto Teito?- dijo Daniel levantándose para ir tras su amigo-. Lamento que nos hayamos conocido en estas circunstancias, tal vez luego nos podamos presentar como se debe, por el momento me voy- dijo despidiéndose de nosotros y, para mi sorpresa, dándole un beso a Mateo.

Mi cara de sorpesa debió haber sido todo un espectáculo, ya que Mateo se me quedó viendo con una sonrisa de superioridad.

- ¿Qué? ¿Acaso no lo viste venir?- dijo riéndose otra vez.

~~~

Mateo me llevó con él a ayudar en la cocina, donde me sentía completamente fuera de lugar, ya que lo único que había cocinado en mi vida era una sopa instantánea. Y me quemé mis deditos.

Al final me pusieron a pelar papas junto a Mateo, que lo hacía bastante despreocupado, sin ponerle mucha atención mientras conversaba con todas las señoras.

Hoy al fin descubrí sus nombres, y pensar que he estado aquí ya varias semanas y nunca les pregunté como se llamaban. En fin, me siento mala persona y mi mamá me golpearía si se entera.

Mateo empezó a reírse de algún comentario que hizo, siendo seguido por todas en la sala. Pero yo no le prestaba atención, estaba más ocupado pensando en como arreglar las cosas con Valen.

Pero en ese momento la preocupación por el pendejo de Mateo me sacó de mis pensamientos, ya que en ningún momento dejó de pelar las papas mientras se reía. Y habiendo visto el gran imán de problemas que es, terminará cortándose un dedo.

- Ey Teo, deberías tener más cuidado, puedes cortarte o algo- le dije con genuina preocupación.

Mateo es como un gatito, no importa la forma en que se comporte, es imposible no quererlo y preocuparse por él.

- Oww Manu, gracias por la preocupación, pero lo he hecho tantas veces que podría hacerlo con los ojos cerrados, ¿ves?- soltó cerrando sus ojos y continuó moviendo el objeto afilado por la papa.

Mala idea, pésima idea, ni yo he tenido tan malas ideas.

Unos segundos después se encontraba gritando y llorando estridentemente por el dolor, y apenas vio la sangre vimos como se puso pálido y se desmayó ahí mismo.

Definitivamente este chico es un imán de problemas.

~~~
¿Qué taaal? Me sentía inspirada por la llegada de Mateo, y decidí sacar dos caps.

Espero que los hayan disfrutado.

Xoxo

San Maximiliano (Wosplik)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora