- Nos vemos en la próxima sesión Manu, espero que podamos seguir avanzando tan bien como hasta ahora- se despidió Elena.
Yo moví mi mano en su dirección cuando iba saliendo de la puerta.
Llevaba dos semanas realmente tratando de salir adelante con la terapia, las primeras sesiones fueron algo extrañas, a pesar que desde hace tiempo le había dado la oportunidad de no cerrarme completamente, es diferente cuando ya se tiene una voluntad de realmente cooperar al cien por ciento.
Elena siempre lo ha hecho muy llevadero, pero hay aspectos de la vida que por más que se traten de alivianar siempre terminan siendo pesados. En mi caso, este es uno de esos aspectos.
- Hola, hola, ¿dónde tenés la cabeza?- la tan conocida voz me sacó de mi ensimismamiento-. Si pensás en mí, olvidate, que ya tengo pareja.
- Yo también tengo pareja, por si se te olvida- le respondí con una risa.
Desde nuestra charla en su cuarto, Mateo ha estado mucho más calmado, sigue siendo alegre e hiperactivo, pero ya no de la manera exagerada que era antes. Y, según me ha dicho, sus terapias también han avanzado mucho.
- ¿Cómo te fue?- dijo pasando su brazo por mi hombro.
- Pues, ya sabés, poco a poco- respondí soltando un suspiro.
Teo conocía los detalles de mi terapia, así que sabía la diferencia de mis sesiones antes y ahora.
Llegamos a la cocina y nos pusimos a hacer lo de siempre, cortar y pelar verduras, todo eso mientras Mateo no aprendía la lección y se la pasaba hablando y desconcentrado de lo que hace.
Me sorprende que no se haya cortado otra vez. Supongo que la suerte que tiene de meterse en problemas es equivalente a otra fuerza que lo saca de ellos.
(...)
- Mateooo- dijo Dani apenas lo vio, abrazándolo y dejando un beso en su mejilla.
Elevé mis cejas sorprendido del comportamiento cariñoso de esos dos, en lo que va del día no han discutido ni una vez. Es un nuevo récord. Tal vez se aproxima el fin del mundo o algo, porque eso no es normal.
- ¿Sabés que les pasa a esos dos?- le susurré a Valen una vez llegué a su lado.
- Ni idea, ya me están asustando. Tengo un mal presentimiento. Cada vez que esos no discuten pasa algo malo.
Y tenía razón.
Las pocas veces que no han discutido por una hora siempre ocurre un desastre. Es como si las fuerzas de la naturaleza se alteraran y generaran una catástrofe para que discutan y todo vuelva a la normalidad.
Lo malo es que más de una vez Valen y yo nos hemos visto envueltos en estos ajustes del balance universal. Una verdadera mierda, si me lo preguntan.
Pasamos esa tarde jugando varias cosas, y en el caso de Valentín y mío, con todas las alertas activadas por si alguna tragedia se avecinaba. Pero no pasó nada, lo cual fue un grandísimo alivio.
-Manu- me susurró Valen una vez ya estábamos acostados.
Desde hace tiempo que Valen ya casi no usa su cama, ya que se la pasa en la mía, donde dormimos juntos casi todas las noches.
- Decime amor- respondí.
- ¿Supiste lo de Teo?- preguntó él en un susurro.
- ¿Qué cosa?- inquirí confundido.
- Que le propusieron cambiarlo de centro, al parecer creen que le iría mejor en un lugar más especializado para él. O al menos eso dijo Dani.
- ¿Mateo se va?- dije preocupado girandome para ver a Valentín.
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San Maximiliano (Wosplik)
FanfictionManuel es enviado por sus padres al hospital de rehabilitación San Maximiliano, luego de que estos descubrieran la marihuana que escondía en su habitación. Ahí conocerá a Valentín, un paciente "modelo", pero que recae cada vez que lo dejan salir. El...
