- Besame- soltó muy cerca de mis labios.
Mi mente quedó en blanco, no esperaba que me pidiera eso. Mi corazón se aceleró y mi mente se nubló. No sabía qué hacer, pero muy pronto me encontré viendo sus labios.
Me encontré deseando besarlo, un deseo muy fuerte. ¡A la mierda la heterosexualidad! Quiero besarlo, tengo la oportunidad de besarlo, voy a besarlo.
Empecé a acercar mi rostro al suyo, buscando finalmente unir nuestros labios. Nuestras respiraciones se mezclaban, podía sentir la calidez de su respiración chocando contra mis labios. Cerré mis ojos, dispuesto a besarlo de una vez por todas, pero su mano se interpuso justo cuando mis labios estaban a punto de rozar los suyos.
Abrí mis ojos por la sorpresa y lo miré confundido, no esperaba que hiciera eso, después de todo fue él quien propuso besarnos. No pude descifrar lo que había en sus ojos en cuanto los miré.
- No Manu, no voy a obligarte a besarme. No me malentendás, quiero que lo hagas, pero no así, mucho menos quiero que pensés que soy un aprovechado que toma ventaja de que querés que te perdone. No soy así.
Su voz fue suave cuando lo dijo y vi sinceridad en sus ojos. Sus palabras me enternecieron y, extrañamente, me dieron aún más ganas de besarlo.
- ¿Pero me perdonas, verdad?- fue lo único que pude decir. Me sentía extrañamente vulnerable, y por lo que veía en sus ojos podía decir que él también.
Al oír mis palabras solo sonrió y me abrazó fuerte, mis brazos quedaron aprisionados por los suyos, pero aún así me las arreglé para devolverle el abrazo. Su olor se colaba por mis fosas nasales, y sentir su calor era reconfortante y contrastaba perfectamente con el frío del aire que nos rodeaba.
Estuvimos abrazados un rato, hasta que él se separó y empezó a caminar por el lugar. Yo me acerqué a él y empecé a caminar a su lado, apesar de que él frío me estaba matando y lo único que quería era regresar a la cama y cubrirme hasta las orejas para entrar en calor.
Después de unos minutos de caminar en silencio uno al lado del otro en completo silencio, pero sin llegar a ser incómodo, una duda llegó a mi cabeza, ¿en qué punto descubrió que lo seguía?
- Valen- le dije bajito, en realidad me sorprendió que lo escuchara de lo bajo que lo dije.
- Decime- dijo girando su cara en mi dirección y poniendo toda su atención en mí.
- ¿Cuándo te diste cuenta que, ya sabés, te estaba siguiendo?- le pregunté apenado.
- Aaah eso- soltó una risita. Me alegra que se lo tome con humor, yo todavía me quiero esconder bajo una piedra y no salir.- Básicamente desde el inicio, debo decir que sí creí que estabas dormido, pero vi tu cabeza asomarse por la puerta justo cuando doblaba en la esquina, y luego vi como me seguías por todo el trayecto hasta llegar aquí- respondió encogiéndose de hombros, como restándole importancia.
- Espera, ¿lo sabías desde el inicio?- Él solo asintió en respuesta- ¿Por qué no dijiste nada? Que vergüenza- dije ahora cubriéndome la cara con mis manos.
- Es que era muy divertido verte, te veías tan lindo creyendo que no me había dado cuenta- soltó otra risa y yo apreté aún más mis manos contra mi cara, que ahora podía sentirla caliente por la vergüenza.
Seguí caminando pero ya no veía nada, así que me sobresalté al chocar contra el pecho de Valentín. Quité mis manos de mi rostro y me le quedé viendo como el estúpido que definitivamente soy. No dijimos nada por un rato, hasta que la principal razón de que esté en el techo del San Maximiliano después de seguir a mi amigo regresó a mi cabeza.
- ¿A qué venís al techo?- solo lo dije, sin pensarlo, mi lengua solo lo soltó.
- A pensar, me relaja este lugar- dijo volviendo su vista al cielo.
Él respondió rápido, lo que me relajó bastante, ya que no sabía si me respondería o no.
Yo solo asentí, aunque él no me veía, ya que aún tenía su vista clavada en el oscuro cielo sobre nosotros.
Me quedé viendo su rostro, ensimismado, su estructura ósea es una verdadera obra de arte, una obra de arte que podría observar el resto de mi vida.
Y me odié por tener ese tipo de pensamientos, porque nunca creí que me vería a mí pensando de esa forma acerca de nadie, al menos no con tan poco tiempo de conocerlo.
De repente Valentín volvió su vista a mí de nuevo, y me sonrió, como siempre lo hacía. Yo solo le correspondí con una media sonrisa.
- Bajemos ya, tienes mucho frío como para que sigamos aquí- dijo tomando mi mano y empezando a caminar hasta la puerta, llevándome con él.
- ¿Qué te hace creer que tengo frío?- le pregunté, tratando de hacerme el desentendido, aunque en realidad le agradecía mentalmente por sacarme de ahí.
- Oh, no lo sé, tal vez el hecho de que temblabas como un chihuahua- dijo como si fuese gracioso. Yo le pegué con mi mano libre, dejándole claro que a mí no me causó nada de gracia.
El camino esta vez se me hizo un poco más corto, tal vez porque ya no llevaba el estrés de la persecución encima, o porque Valentín nunca soltó mi mano y eso me calmaba aún más.
Ya casi llegábamos al cuarto cuando escuchamos los pasos de alguien por uno de los pasillos cercanos. Volví mi vista llena de pánico a Valentín, que en realidad parecía más calmado de lo que debería.
Él me llevó hacia atrás, escondiéndonos en la esquina anterior, esperando por saber la dirección de los pasos que escuchamos.
Afortunadamente para nosotros, estos fueron hacia otro lugar, dejando el camino hacia nuestra habitación despejado. Yo suspiré con alivio, relajando mis músculos que no sabía que se habían tensado.
Esperé a que Valentín se moviera pero no lo hizo, yo volteé mi cabeza hacia atrás para verlo, ya que él se encontraba pegado a la pared detrás de mí. Debió ver la confusión en mis ojos porque me dijo:
- Me gusta mucho estar así con vos, deberíamos hacerlo más seguido.
Yo hasta ese momento no me había percatado de la posición en que nos encontrábamos. Él estaba recostado en la pared y yo en él, tenía una de sus manos en mi cintura y la otra en mi hombro, ya que antes la tuvo en mi boca, procurando que no hiciera ningún ruido.
Tragué saliva, sintiéndome ahora un poco incómodo de estar en esa posición, así que me alejé y empecé a caminar hacia la habitación, completamente sumido en la vergüenza.
Afortunadamente ningún enfermero nos encontró y llegué a mi cuarto sin ningún otro inconveniente, quitándome los zapatos y entrando rápidamente a mi cama, cubriéndome hasta arriba con la sábana.
Valentín entró no mucho después que yo lo hice, pero su cama nunca hizo ruido de él entrando en ella. Yo me giré para verlo, y él estaba a un lado de mi cama con una sonrisa débil y ojos de cachorro con hambre.
No sé por qué lo hice, tal vez todo lo que pasó esa noche me dejó muy afectado, dejando de lado al Manuel racional de siempre, pero le hice un poco de espacio en mi cama y levanté un lado de mi cobija, invitándolo a entrar a la cama conmigo.
Su sonrisa se ensanchó, no tardó en recostarse a mi lado y cubrirse también con la sábana. Yo me giré, viendo ahora hacia la pared, él no tardó en aprovechar la oportunidad de abrazarme por la espalda y pegarme a su pecho.
Una sonrisita se me escapó, ya que no esperaba que lo hiciera, pero no sabía lo mucho que lo deseaba. Y así dormimos por lo que restaba de la noche, abrazados y sintiendo el calor corporal del otro. Fue la noche que mejor dormí desde que había llegado aquí.
~~~~~
Buenaas.
Perdón por la tardanza, me quedé sin internet gran parte de la semana y no pude ni escribir ni publicar, pero ya regresó así que aquí lo tienen.
Siento que la relación avanza muy rápido y no me termina de gustar, pero quiero avanzar bastante en esta historia ya que tengo otro fic en mente que quiero hacer. :(
Eso era todo por hoy, bai.
Xoxo
ESTÁS LEYENDO
San Maximiliano (Wosplik)
FanfictionManuel es enviado por sus padres al hospital de rehabilitación San Maximiliano, luego de que estos descubrieran la marihuana que escondía en su habitación. Ahí conocerá a Valentín, un paciente "modelo", pero que recae cada vez que lo dejan salir. El...
