Epílogo.

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3 años después

- Valentín, levantate de una vez, que si mis papás te atrapan acá me matan, ya viste como salió la última vez- traté de despertarlo, pero era en vano.

Ni siquiera parecía molestarle que lo estuviera moviendo fuertemente, era desesperante que no pusiese de su parte.

Mis papás de todas formas lo consideran mala influencia por el lugar donde lo conocí, y el muy imbécil no pone de su parte.

- Dejame Manu, quiero dormir un poquito más, nos dormimos hasta la madrugada y aún es muy temprano- se quejó luego de que lo golpeara fuertemente en su costilla.

- Son las 11:30 Valentín, mis papás llegan a la casa a las 12, no hay tiempo, tenés que irte, ya sabés como se ponen cuando te meto a casa sin permiso- traté de hacerlo entrar en razón.

- Está bien- dijo frustrado.

Se levantó a regañadientes y empezó a buscar su ropa por la habitación. En su espalda habían algunos rasguños por la noche anterior.

- Tenemos que hacer algo Manu, esto de estar escapándome de tu casa no me gusta- se quejó al tiempo que se ponía su camisa.

- ¿Y qué se supone que hagamos?- le respondí.

- Venite a vivir conmigo, vivamos juntos. Ya llevamos bastante tiempo juntos, tengo un buen empleo y estabilidad económica, vos podés seguir estudiando y trabajando como ya hacés ahora- solucionó.

Me pareció que era una idea que ya llevaba tiempo elaborando, que no fue algo del momento y por la situación. Y, de hecho, no era una mala idea, tenía razón en todo lo que decía.

No soy económicamente dependiente de mis padres y con él viviría bien, no nos faltaría nada.

Sí me sentiría mal de dejar a mis papás, ellos han sido muy comprensivos y me han apoyado bastante en los últimos años, pero es algo que eventualmente tendría que pasar.

¿Y qué mejor que sea porque me voy con el hombre que amo? Es, básicamente, el sueño de toda persona. Encontrar a alguien que amás y que te ama y pasar el resto de sus vidas juntos.

Es lo que quiero, es lo que queremos. No voy a desaprovechar la oportunidad que tengo al frente, sería tonto hacerlo.

- Está bien- le dije luego de meditarlo un rato.

Su rostro se iluminó y se lanzó a la cama a besarme y abrazarme.

Esto era todo lo que necesitaba en mi vida. Tenerlo cerca, despertar juntos y besarnos en la cama. La sola idea de compartir una casa me ponía feliz.

- Me gustaría quedarme más, pero tus padres me odiarán suficiente cuando se enteren que me voy a llevar a su pequeño retoño, así que es mejor que me vaya, te amo- se despidió de mí con un beso y se fue.

Me quedé unos minutos más en la cama, recordando todo lo que pasó en estos años desde que nos conocimos.

Luego de salir de rehabilitación, Valen consiguió empleo en una productora musical, al parecer tenía muchos conocimientos en esa área. Ha escalado bastante e incluso ha sacado una que otra canción suya con ellos.

Dani siguió sus estudios, también orientado a la música, y trabaja medio tiempo con Valentín.

Teo está estudiando letras y ha ayudado a Valen a componer un par de canciones.

Sí, todos ellos están muy relacionados con lo de sus trabajos.

Yo soy el único que fue por otro camino. Aunque no tan distinto. Estoy estudiando artes escénicas y llevo varios cursos para dirigir obras de teatro, además que trabajo en uno.

San Maximiliano (Wosplik)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora