La Defensa del Templo

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La pelea era intensa; Rakan bailaba entre los soldados mientras Xayah atravesaba a los enemigos con sus plumas, con Sett cubriéndola de cualquiera que lograra acercarse. Los tres barrían con los enemigos como si fueran simples pájaros que abatir, pero había demasiados. Aquella masacre duró horas, y los enemigos caían, pero al rato volvían a levantarse movidos por la magia oscura de su Orden. Los vastaya esperaban el amanecer con ansias, pues la luz debilitaría la magia oscura y les daría tregua para pensar en un plan, y tiempo para que llegara Karma y sus hombres, pues a pesar de los regimientos aliados que había en Pallas en ese momento, la extraña magia de los enemigos acabaría por vencer en desgaste. La primera luz del sol se levantó como un haz de esperanza, iluminando los rostros sudados por el esfuerzo y cubiertos de sangre y polvo. Los enemigos parecieron retirarse; algunos miembros de la Orden habían caído y no habían "vuelto", al igual que muchos de los guerreros de Pallas. Xayah, Rakan y Sett volvieron hasta donde estaban Ahri y Sona, y encontraron a la pelinegra siendo curada por la Virtuosa. Valmar y Kai montaban guardia en los techos cercanos, supervisando la retirada de los cadáveres de las calles ante la inminencia de una segunda noche.
- "Algunos soldados lograron llegar hasta aquí, eran muy talentosos - transmitía Sona a sus mentes - Apenas pudimos resistir, y Ahri fue herida de gravedad"
- Entiendo. - dijo Xayah - Me preocupa no haber visto a Zed o Kayn... para tantos soldados, no creo que vengan sin un líder...
- "Llevas razón. - la melodía de Sona se volvió de tonos verdosos - Por ahora descansen y recuperen sus fuerzas, Valmar y Kai montarán guardia durante la mañana"
Xayah miró a ambos cazadores, captando las miradas que cruzaban entre ellos y sonrió. Aquel sentimiento entre sus compañeros era algo por lo que valía la pena luchar. Se sentó junto a Rakan, apoyándose en su hombro y cerrando los ojos, cosa que el respondió tomando su mano. Ninguno dijo nada, había sido una noche intensa. Sett había vuelto a la Vanguardia y ayudaba con el retiro de los cadáveres, parecía que al menos él aún tenía bastante energía.
- ¿Como te sientes? - preguntó Rakan.
- Bien... Este lugar rebosa magia que puedo usar, así que la pelea es aceptable.
El rubio rió sujetando su mano para besarla.
- Y yo estaré para cuidarte.
Xayah besó su mejilla. Aquella noche había dado un muy buen espectáculo; había distraído e inmovilizado a innumerables soldados, y también la había protegido y renovado sus energías cuando alguien pasaba la defensa de Sett.
- ¡Cuento contigo! - le dijo a su pareja, haciendo que se sintiera orgulloso y seguro ante la batalla.
El sonido de un cuerno los alertó a todos; estaban bajo ataque... a plena luz del día. Valmar bajó del tejado a informar, pues todos estaban extrañados de que la Orden de las Sombras atacara con el sol en su punto máximo.
- ¡Es terrible! Son noxianos, muchos de ellos.
Aquello explicaba el ataque diurno, que no les daría tiempo para planificar una contraofensiva. No les permitirían descansar o comer, y sus tropas ya habían sido diezmadas durante la noche, esperaba que al menos los noxianos no "reviviesen" como los miembros de la Orden. Volvió a la vanguardia junto a Rakan, viendo a Sett ya inmerso en la pelea. Aquello continuó durante toda la jornada. Los bailes de Rakan, las plumas de Xayah, la sangre por todos lados y cuerpos repartidos por toda la ciudad. Hacia el atardecer ya habían perdido bastante terreno y se encontraban luchando cerca del templo, con apoyo de Sona ahora que estaban ahí. Valmar y Kai custodiaban el templo y la Virtuosa apoyaba a los peleadores en la calle, rodeándolos con auras curativas y que elevaban sus voluntades y corazones. Xayah y Rakan peleaban juntos ahora, rodeados por soldados noxianos mientras Sett cuidaba a Sona en la retaguardia. La vastaya sentía como la pelea erizaba sus plumas y encendía sus fuerzas, pero sentía aún más fuerte el deseo de proteger a aquel rubio estúpido que hacía piruetas entre los enemigos. "Nadie toca a MI Rakan" pensaba, lanzando sus plumas con fuerza. Rakan por su parte parecía predecir el peligro cuando se trataba de Xayah; aparecía a escudarla en el momento exacto, robándole besos ocasionalmente cuando se acercaba, y esforzándose por curarla con su magia apenas pudiera, ayudándola a restablecer sus energías más rápidamente. Ella había tenido razón, la magia del lugar le permitía utilizarla sin llegar a gastar la suya propia, evitando la fatiga que aquello suponía.
Llegado el atardecer la batalla seguía sin definirse; ninguno de los bandos cedía, y se hubiera mantenido así de no ser por un estruendo proveniente del templo que hizo temblar la tierra. Xayah y Rakan se apresuraron al templo seguidos por Sona, justo a tiempo para ver a Kayn arrojando a Kai dentro del pozo del darkin mientras sostenía a Valmar clavado en su guadaña.
- So...na...
Fue lo último que dijo antes de caer al pozo. Kayn sonrió y se preparó para luchar contra los recién llegados, seguido por la sombra de Zed. Los vastaya retrocedieron para esquivar los ataques de la guadaña, que a Xayah le parecía más sanguinaria que la última vez que se había enfrentado a ella; aquel ojo rojo la seguía donde fuera que saltara, cazándola. Todo se detuvo cuando el pozo explotó, haciendo que el templo se derrumbara. Rakan protegió a Xayah con un gran escudo y Sona logró salir del área con rapidez. Ambos vastaya veían qué sucedía ahí adentro: un hombre de pelo blanco y coleta había salido del pozo, portando un arco con una sed de sangre similar a la de la guadaña. "Varus" pensó Xayah. Era similar a Kayn, solo que éste último parecía ser menos sádico que el peliblanco; el arco no poseía vida propia, y las ansias por matar provenían principalmente de la persona... era como si el arma hubiera poseído el cuerpo y lo hubiera llenado de sadismo y maldad. El hombre cargó su arco con una flecha que se materializó ahí mismo, apuntando a los vastaya. Ambos se prepararon para esquivar el ataque cuando el arco se abrió tenebrosamente, haciendo parecer que fuera doble, y una flecha roja salió disparada a gran velocidad hacia la pareja. Rakan, viendo que era demasiado rápida y no podrían esquivarla, se interpuso entre la flecha y su amada, materializando un poderoso escudo a su alrededor. Este se vio reforzado por otra aura verde, pero aún así el impacto los arrojó a ambos varios metros por el suelo. El escudo verde era de Karma, que llegaba al templo acompañada de Akali y su hija, y varios hombres de la Orden Kinkou.
Kayn se abalanzó sobre los soldados de Karma, dejando a Zed y Varus enfrentando a los vastaya, Sett y Sona. La melodía que tocaba el arpa de la virtuosa sobresaltó al Darkin, quien se volvió apuntando su arco hacia Zed, mientras todos los miraban extrañados pero sin bajar la guardia.
- ¿Es cierto lo que dice esta mujer? ¿Quién eres tu, que vienes hasta aquí solo para matarme?
Zed soltó una risa tenebrosa. - Vaya, no sabía que la virtuosa fuera capaz de transmitir mis pensamientos. - invocó dos clones de sombra y se preparó para atacar, esquivando la flecha roja que Varus le arrojó - Pero si, esperaba poder adquirir el arma para mi Orden... lástima que ya ha tomado un cuerpo.
Saltó hacia Varus intentando cortarlo, pero el Darkin rodó por el suelo esquivando las sombras y perforó el hombro de Zed con su flecha, haciéndolo gritar.
- ¿Crees que te será sencillo, Maestro de las Sombras? - cargó otra flecha - ¡No puedes matar a un Darkin!
- Vaya que puedo.
Otra flecha. Xayah y Rakan seguían de cerca la pelea, mientras Sona y Sett se habían volteado e intentaban salvar a los soldados de la locura de Kayn, quien salía de entre las paredes y cortaba todo lo que alcanzaba sin llegar a exponerse. ¿Podía Zed de verdad matar a un Darkin? "¿Esa era su misión?" Se preguntaba Xayah, "¿encontrar la forma para matar a un demonio?
- Verás, querido Varus. - decía Zed esquivando las flechas - He observado a Rhaast mucho tiempo, y descubrí que necesitais un huésped adecuado. Pero también que este puede poseeros y tu voluntad sería destruida.
Desapareció y se materializó en otra sombra más lejos para esquivar la lluvia de flechas que había arrojado Varus.
- ¿Sabes qué significa? ¡Que si mato al huésped puedo domarte, demonio! Y usarte para encontrar a los demás.
Varus gritó y lanzó una flecha que explotó, forzando a los vastaya a protegerse con un escudo, y a Zed a subir hasta el techo.
- Lamento decirte que este cuerpo en cualquier momento será completamente mío. Ríndete, Zed.
- Oh... pero si destruyo tu arma ahora y te mato, tu espíritu se desvanecerá.
Un escalofrío recorrió a Varus, quien rió macabramente.
- Puedes intentarlo.
Ambos empezaron una pelea. Mientras, Rakan socorría a los soldados que defendían el templo de las hordas de enemigos y de Kayn, dejando sólo a Xayah para que vigilara sus espaldas. Zed y Varus saltaban por doquier, y Xayah bloqueaba las flechas perdidas que podrían alcanzar a alguno de sus compañeros. En algún momento, Zed logró acercarse a Varus lo suficiente y pateó lejos el arco, girando para producir un corte en uno de los brazos.
- "Ya estamos a mano"
Se escuchó desde las sombras, y Zed cambió de lugar con la que estaba más cerca del arco, mientras Varus corría intentando alcanzarlo antes que él. Sonó un fuerte crujido cuando el arco se hizo trizas. Zed lo había alcanzado apenas antes que Varus, y aprovechando la cercanía, luego de romper el arco había girado y clavado sus cuchillas en el pecho del Darkin. Este no hizo ningún sonido y cayó al suelo inherte. De su cuerpo salían vapores morados que ascendían con el aire. Se volteó a ver a Zed y aumentó el tamaño de sus dagas.
- Vaya... solo nosotros de nuevo. - dijo este.
- Esta vez no seré gentil.
Xayah cargó contra Zed, cuidando de debilitar su brazo herido, pero aún así la fuerza del ninja era impresionante; parecía enfurecido y la atacaba con más violencia que nunca... no buscaba asesinarla, quería herirla y golpearla hasta satisfacer su sadismo. Xayah lo notó por la cantidad y fuerza de los golpes, y la ausencia de las cuchillas. Fue arrojada contra un muro de una patada, chocando con fuerza. Tuvo que saltar para esquivar el siguiente ataque, pero Zed apareció sobre ella y de un golpe la mandó de vuelta al piso donde rodó. Se puso de pie rápidamente, pero el maestro de las sombras ya estaba por asestarle un nuevo golpe cuando apareció Rakan a defenderla. El escudo aguantó y Xayah sintió el alivio de su magia medicinal. Rakan corrió hacia Zed, entrando en una danza donde ambos buscaban golpear y evitar los golpes. El vastaya hacía piruetas mientras el ninja utilizaba sus sombras para defenderse, esquivando los ataques de Rakan y las plumas de Xayah. En un descuido, cuando parecía que Zed alcanzaría a clavar sus cuchillas en el cuerpo del rubio, este se arrojó al piso y pateó su pie, haciendo que por un instante perdiera el equilibrio. Se preparó para cargar y levantarlo por los aires, pero no saltó donde estaba, sino hacia una sombra cercana justo a tiempo para levantar a Zed cuando cambiaba de lugares para esquivar las plumas de Xayah. Voló por los aires rodando sobre su eje, mientras Rakan había llegado hasta la vastaya en un respiro para alejarse del peligro, y vio una lluvia de plumas cayendo sobre él, las que lo clavaron al piso atravesando su cuerpo completo. La sangre empezó a salir de su yelmo cuando Xayah se acercó a él y se lo quitó para confirmar si seguía vivo.
- Está muerto. - dijo con entusiasmo - Rakan, lo logramos. ¡Está muerto!
Un estruendo que los arrojó lejos cortó su momento y los hizo voltear hacia Kayn. La guadaña había caído y Kayn, antes con su cuerpo corrompido, ahora se elevaba cubierto de tatuajes claros, levantando y haciendo girar la guadaña con gran velocidad frente a él. Había logrado dominar al Darkin, quizá por la furia ante la muerte de su maestro. Rió maliciosamente antes de desaparecer en el terreno y reapareciendo detrás de Xayah e intentando cortar su cabeza. Esta se vio obligada a pelear nuevamente, apoyada por Rakan y Karma, pero no fue suficiente. La fuerza de Kayn era mounstruosa y los arrojó lejos con violencia; no eran rivales para él en esas condiciones, y recibieron innumerables heridas de la guadaña en sus cuerpos, que ardían pero como si se congelaran a la velocidad de la luz. Rakan fue el primero en caer cuando uno de los cortes atravesó su escudo y rasgó su pecho, arrojándolo al piso. Karma lo protegió del resto, pero Xayah atacó al asesino sombrío apoyada por Sona. Las plumas volaban y Xayah frecuentemente caía al piso por la violencia de los golpes que, a pesar de bloquear el golpe con sus dagas, la tumbaban. Estaba furiosa luego de verlo herir a Rakan, pero Kayn era increíblemente superior. Pronto recibió además el apoyo de Sett y Ahri, con cuya magia de encanto lograron herir a Kayn. Xayah vio la apertura cuando este se arrodilló y saltó hacia el dispuesta a atravesarlo con sus plumas.
- ¡Xayah, no! - escuchó que gritaba Karma mientras la escudaba, pero no fue suficiente.
La guadaña rompió el escudo y cortando el muslo de Xayah, atravesó su abdomen desde la espalda. La vastaya en vez de detenerse, gritó y clavó sus plumas en el cuello de Kayn, quien escupió sangre antes de desaparecer en el suelo. Todo había sucedido muy rápido y ahora el interior del templo estaba silencioso. "¿Morirá?" Se preguntó Xayah mientras caminaba cojeando hacia Rakan, quien yacía en el piso sobre un charco de sangre, con Sona intentando curarle al lado. De repente ya no le preocupaba la batalla al exterior, su mente estaba perturbada por aquella imagen, y su corazón pendía de un hilo. "Rakan... Rakan... tienes que estar bien" pensaba sin detenerse mientras su vista se nublaba. Cayó al suelo cerca y lo observó; el tenía sus ojos levemente abiertos y le tendió una mano antes de caer inconsciente, mano que ella tomó y cayó en aquel vacío también.

La Última Arpía [Rakan x Xayah]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora