Oh Stylo

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Demon Days, 2005.

2D estaba buscando unas pastillas para sus migrañas.

Después de haber preguntado a Russel si tenía alguna y le negara tuvo que recurrir a ir al cuarto de Murdoc, el cual era un poco... extraño.

Lo topó en los pasillos de los Kong Studios buscándolo a él precisamente.

—Face-ache!! ¡¿Dónde diablos has estado grandísimo idiota!? ¡Tenemos que grabar last living souls!— Murdoc estaba que se lo llevaba el tren.

—Murdoc no puedo me duele la....

—¿Que rayos hacen aqui? ¡Vamos!—Noodle llego y los llevo al estudio.

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Luego de dos horas de grabación, 2D recordó que Murdoc no tenía pastillas sino la receta de sus medicamentos para sus dolores por el "accidente".

Se escabullo en su cuarto, y busco en los únicos cuatro cajones del cuarto, hasta que escucho a alguien venir.

Era Murdoc.

Cómo pudo se hizo bolita al lado de la cama del otro esperando a que no fuera el, pero era imposible. 

Escuchó pasos y un suspiro largo, luego vino el rechinar la cama y vió sus botas al otro lado.  Y ya no escuchó más.

Tenía miedo de asomarse y de que Murdoc lo golpeara, primeramente por no pedirle permiso para entrar a su habitación y segunda por tomar la receta. Pero se atrevió y observo la escena más increíble y extraña que jamás vió en su vida.

A Murdoc dormír.

Vió eso, se le olvidó su dolor de cabeza, y hasta su nombre... ¡Dios era hermoso! Se quedo embobado con esa imagen y queria aprovecharlo, acaricio su cabello y le dio algunos mimos.

Esa era de las cosas que puedes ver una en mil años, verlo tan tranquilo, tan así, era como ver un cometa que solo pasaba una vez en la vida.

Luego de haber aprovechado su momento, salió de la habitacion con la receta en la mano y con cara de estupido.

>>>


De vuelta a Plastic Beach, el día había sido complicado.

Después de haber secuestrado a más colaboradores y de casi morir porque a Murdoc se le ocurrió la grandiosa idea de volver a lanzarse al mar con el Stylo desde un precipicio, solo buscaba algo de tranquilidad.

Mínimo una razón para no salir corriendo.

Stuart ya no se quedaba en la habitación de la ballena. Murdoc le dijo que si lo había encerrado ahí era para que dejara de temerle a un animal que no lo asesinaría.

Su forma de disculparse.

Razón por la que ahora tenía una baño decente y una cama muy cómoda. Incluído en el paquete dormir a un lado de la habitación del otro habitante de la isla.

«Seguro que estaba dormido», pensó.

Recordó ese pequeño fragmento de felicidad que, aunque Murdoc no lo golpeaba con tanta frecuencia y lo trataba un poco mejor no dejaba de estar secuestrado y algo maltratado.

De nuevo se sentía triste por ello.

Volvió a verse al espejo que estaba en el baño, era tarde y seguro que no tardaría en amanecer. Al mirar con detenimiento se dió cuenta que el reflejo tenía un pequeño compartimiento detrás; lo abrió y vio muchas botellitas de pastillas junto con una nota.

No tomes todas a la vez Face-ache, solo cuándo sean necesarias.

M

Cerró la puertita quedándose con la nota entre las manos y volvió a la cama.

All My Life - 2docDonde viven las historias. Descúbrelo ahora