Cuándo Stuart sintió aquél tacto supó que tal vez en su corazón, siempre hubo algo.
Algo que le decía que tenían que estar uno cerca del otro.
Ambos se quedaron en la misma posición por aproximadamente cinco minutos. Murdoc con su cara pegada a la del peliazul, y el otro congelado con su cabeza mirando las estrellas.
El verdoso se separo y volvió a su lugar original, Stuart también se movió de manera lenta, como si a su lado hubiera una bestia ciega que detectaría su movimiento y lo devoraría al instante. Aun sí quería voltearse y decirle "¿Qué había pasado?"
No podia.
El silenció no se hizo incomodo, esa era la señal que les decía a ambos que todo estaba bien, el silenció en ese momento hizo más ruido que mil palabras.
Entonces fué, cuando Nicalls se acercó y con seguridad tomó la mano del otro. Ninguno se miró, se agarraron fuerte, como sí un tsunami estuviera a punto de arrasar con esa playa, como sí nunca quisieran volver a separarse.
—Stu.— Llamó el azabache.
El corazón del oji-negro latía con tanta fuerza que juraba que se escuchaba hasta Londres.
—Si, Murdoc… —Dijo con pausas para poder respirar.
—Quédate conmigo siempre.
Fueron esas palabras las mas fuertes que habia escuchado salir de Murdoc en toda su vida.
Habían pasado doce años desde que conocía a Murdoc. Consiente o no, el vivió con el, le cocinó, le aseó, lo cambió y le ataba los cordones.
¿Era amor? No sabia describirlo, la noche anterior se había tocado pensando en él y ni siquiera sabía que sentía.
—Nunca lo hare.—Afirmó mientras entrelazaba sus dedos con los ajenos. Apretando a su vez aquel agarre.
Entonces pensó que en todo caso de que lo fuera, tenía que comprobarlo.
Se acercó mas al mayor y le dió un timido beso en la mejilla. Fue relativamente corto pues se alejo como gato asustado.
Murdoc solto una risilla ante eso. Ambos actuaban de una manera tonta y amorosa que hasta penso que no eran ellos.
Paso el rato, debía ser de madrugada cuándo a Faust se le entumia todo. Se levantó e invito al otro a caminar con él. Se sonrieron al verse, era algo totalmente fuera de lugar, hace un tiempo el menor quería escapar y el otro ya no lo soportaba.
Era, extrañamente hermoso.
Aunque Murdoc tenía una duda.
—¿Sientes algo por mi?—Stuart se sobresalto un poco con la pregunta, ya se habia acostumbrado al silenció.
—No se, no me entiendo.
Era real, no sabía que demonios sentia.
—¡Tengo una idea!—Murdoc paró su caminar y se poso frente al peliazul.—Besame.
A Stuart se le pusieron los ojos blanco por ello. ¡¿Era un sueño?!
—¡¿Cómo?! ¡Nunca he besado a otro hombre!. ¿¡Cómo se supone qu-?!
Murdoc lo tomó del paliacate que traía puesto y bajo su boca a la altura de la suya.
Lo besó con cariño, no fue cualquier beso fue uno real, algo que no había sentido jamás en su vida al besar a alguien.
Stuart por su parte sintió una corriente electrica subiendo y bajando sin un control. Y se intensificó al sentir la lengua del otro dentro de su boca.
Normal.
Se acabaron el aire y respiraron para volver a la pasada acción. Se habia vuelto una adicción.
—Aaa-h M-murd- ¡Murdoc! —Él beso ya no era beso, Murdoc ahora se dedicó a probar el cuello del mas alto, ¡tenía que explorarlo ahora!
—¿Que pasa sunshine? No seas timido.—Dijo acariciando su menton yendo a su oreja, susurrando.— Ayer en la noche no lo fuiste.
Lamió su oreja de manera lujuriosa, haciéndole gemir.
Si lo sabia.
—¿No quieres probar eso conmigo?... Yo sé que si honey~
Dio un pequeño apreton al miembro que crecía bajo los pantalones de Stuart, ante eso el menor cayó de rodillas cubriendo su creciente erección, sonrojado y suspirando.
Murdoc se puso a su altura y volvió a besarlo.
—No te resistas lindo~.— Apartó algunos mechones azules mirándolo directo a los ojos.—Tú decides.
Tú decides.
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All My Life - 2doc
ФанфикшнDespués de la separación de la banda, Gorillaz toma un rumbo distinto, por el cual, llegamos a Plastic Beach. En la que sucedieron acontecimientos complicados de narrar, ¡A continuación parte de estos y mas sucesos a futuro! Si, muchos ya se dieron...
