PRIMERA IMPRESIÓN

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(LENA LUTHOR)

Me levanto como siempre a las siete de la mañana. Miro a través de la ventana: el jardín está más bello que nunca. ¿A quién miento? No solo el jardín; la mansión está en todo su resplandor, incluso después de que me fuera. Voy a bajar las escaleras cuando me encuentro con Nani, subiendo.

—Buenos días, niña Lena, ¿Cómo amanece?

—No voy a contestar a esa pregunta. Sabes perfectamente que sufro de insomnio y, si mi memoria no falla, esa bandeja va dirigida al dormitorio de mis padres. Sabes perfectamente que no debes hacer eso; para eso están otras personas encargadas —le arqueo una ceja—. Lo que quiero saber es ¿para quién son las pastillas? Si para la señora o el señor Luthor, ya que yo misma se las llevaré —agarro la bandeja.

—Ay, niña Lena, no debería hacer eso. Me gusta asegurarme de que su padre tome las pastillas. Creo que contesté su pregunta y no es necesario que entre con esas pastillas como una excusa para verlo. Ha cambiado en estos últimos años. Y respecto a su madre, salió hace una hora hacia la empresa.

—Sí, tienes razón, pero no lo he visto en años y, siendo tú, te confieso que estoy un poco nerviosa, pero creo que ya es hora de reencontrarme con él —miro mi reloj. Veo la sonrisa en la cara de Nani—. Pero explícame eso de que mi madre salió hace una hora. L-Corp abre a las ocho y, si salió hace una hora, ¿serían las seis?

—Sí, ya es hora de que hable con él y, respecto a su madre, está en lo correcto: salió de la mansión a las seis. Tiene algunas cosas que hacer y dejar todo listo para la nueva presidenta —le guiño un ojo.

—Sí, pero aun así no entiendo por qué madrugó tanto. Yo misma la podría haber acompañado —Nani empezó a reír—. ¿No entiendo qué te causa tanta gracia?

—Que con ese comentario ya me confirmó lo que pensaba: que sí va a tomar la presidencia de las empresas.

—En eso tienes razón, tengo que cuidar el legado de la familia —le muestro una sonrisa.

—Estoy segura de que lo hará estupendamente bien, niña Lena, y la señora Lilian tiene muy buena compañía, por eso no la levanto a tempranas horas de la madrugada —me reí por su comentario.

—No empieces a hacer chistes Nani. No he desayunado y me duele el estómago, y no creo que la persona que esté con ella sea mejor compañía que yo. Soy Lena Luthor, su hija que ha regresado después de dos años —lo dije en un tono de broma y de egocentrismo, y con una sonrisa.

—No me haga reír, usted, niña Lena. Y mientras usted habla con su padre, le prepararé yo misma el desayuno y lo haré así usted no quiera —reí más fuerte—. Y esa compañía tiene nombre y apellido, además de una sonrisa hermosa —vi cómo la mandíbula de Lena se tensó y quedó seria, por supuesto que sabía de quién estaba hablando—. Pero no se preocupe, niña Lena, aunque Lilian la adore, usted lo acaba de decir: usted es la que lleva el apellido Luthor y su hija, pero no sé cuál de las dos es mejor compañía. Le guiñé un ojo y empecé a bajar la escalera. Colocar a la niña Lena de mal humor es muy divertido, y más cuando siente que le están quitando algo que le pertenece.

—¡Nani! —coloqué mi tono de CEO y de mando—. Cuando salga de esa habitación —señalé el dormitorio de mis padres—, necesito mi café, un traje o vestido, y uno de mis autos listos, porque sea lo que me diga mi padre, voy a ir a L-Corp,  si mal no recuerdo, tengo demasiadas acciones ahí.

—Como usted ordene, niña Lena.

Caminé hacia la habitación donde se encontraba mi padre, tomé la perilla y entré.

—Me alegro de volver a verte —lo dijo con una sonrisa en su rostro.

—Hola —miré el desgaste en todo su cuerpo—. Nani me dijo que tenías que tomar esto —coloqué la bandeja en la mesita de noche.

A second chance to love?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora