Aparco el auto frente a la pequeña casa de Amanda, vive ahí desde que entramos a la universidad, sus padres "Gracias al cielo" como ella dice viven a dos traslados de avión y ella junto con Dylan son tremendamente felices, sin comunicación con sus padres y la verdad es que no los culpo ni los juzgo pero yo no podría dejar de hablarle a mi abu.
Toco la puerta sin esperanza alguna de que me escuchen ya que hay música tronando, haciendo retumbar las ventanas, entro haciendo ruido y ahí están, Nicol desparramada en el sillón de la sala y Amanda con una taza entre las manos sentada en la mesa de la cocina. Las dos me sonríen y Amanda se va a la habitación continúa, unos segundos después la música ya no esta y siguen los gritos de enojo que supongo son de Dylan.
Nicol se ríe rodando los ojos.
-El gorila de Dyl no vive más que para proteína, pesas y pechuga de pollo.
-También me gustan otro tipo de pechugas Nikki- Dyl esta saliendo de su habitación con una sport y shorts de ejercicio completamente sudado, con los músculos hinchados por el ejercicio. Le guiña un ojo a Nicol. Por Dios, decirle Nikki es como jugar con el diablo.
-Demasiada testosterona- digo y ruedo los ojos intentando aligerar la mirada asesina que Nico le manda a Dyl. Amanda sale de la habitación y de tras de ella un chico. Oh mi Dios, el chico. Mi mandíbula se aprieta e intento desviar la mirada pero es casi malditamente imposible. Me maldigo por eso.
No tiene camisa, su cuerpo tan marcado como el de Dylan esta a la vista pero no es tan grotesco, su cuerpo es más como rayado, un tatuaje adorna su brazo derecho pero no distingo lo que es ya que desvio la mirada rápido con disimulo -una tarea casi imposible- los pantalones de chándal le caen en la cintura dejando ver su pronunciada V y el camino de vellos que baja hasta su... Mi cara se torna roja de solo pensarlo y me maldigo una vez más.
-Mandy, veo que trajiste amigas, eso es excelente para un viernes, ¿No viejo? - se dirije a Amanda y luego a Dylan. Quiero sacarle los ojos.
-Quisieras, cafone. - lo digo antes de que pueda decir otra cosa más disimulada o más inteligente pero como podrán notar carezco de filtros. Tres pares de ojos nos miran, de ida y vuelta hasta que Amy habla.
-¿Ustedes ya se conocen?
-No.
-Si.
Lo decimos al mismo tiempo y quiero en serio quiero mandarlo al séptimo círculo del infierno. Nicol sonríe maliciosamente.
-Oh si, ustedes jodidamente se conocen.
-En realidad creo que solo la he visto un par de veces en unas de mis clases- dice el chico que me llamo "perro rabioso" hace apenas unas cuantas horas como si no hubiera pasado nada.
-Vaya creo que nunca te había visto antes.
Hablo con indiferencia pero los dos sabemos que es una mentira pues sería muy difícil olvidar esos labios tan carnosos. Quizá podría...
-¿Ves algo qué te guste?- levanta su ceja. Ugh.
Por suerte los chicos se han distraído en otra cosa así que me siento libre de ser un ogro.
-No creo que tengas algo que me guste. Solo aléjate de mi, quieres.
Se ha ido acercando y puedo sentir su calor invadiendo mi espacio. Me molestan las sensaciones que me produce, me hace sentir fuera de mi.
-¿O si no qué? - Su mirada perezosa comienza a recorrer mi cuerpo deteniéndose por bastante tiempo en puntos clave como piernas, cintura y senos, mis mejillas estan acaloradas. Estoy acorralada en sus profundos ojos cafés. Un recuerdo familiar se filtra en mi cabeza y el pánico me invade.
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Mala suerte con él.
Teen FictionSus ojos me miraron detrás de aquella cortina enorme de pestañas, ¿Cómo podía nunca haberla visto antes? Mordió su labio inferior hasta tornarse blanquecino y retorció sus dedos en forma de nerviosismo, eso me hizo sonreír como un tonto pero antes...