La pelirroja se la paso parloteando, el castaño estaba pensando seriamente en fingir quedarse sin gasolina y dejar a la insoportable mujer en la calle, pero su tan protegido honor volvería a repetírselo una y otra vez.
_oye...¿te molesta si abro la ventanilla para encender un cigarro?_.
_si_.
_te prometo que no dejare cenizas ni el aroma dentro del coche_.
El castaño suspiro pesadamente_¿donde dijiste que vives?_.
La ojiazul miro al frente y señalo con su dedo_a unas doce calles al frente_.
Rodo los ojos, ¿en que se había metido?, ahora debía asegurarse de que aquella mujer llegara sana y salva a su casa, estaba hartándolo, había intentado subir el estéreo del vehículo al menos unas cuatro veces cuando el le aclaro esas cuatro que no le agradaba conducir con música, sus obvias y molestas insinuaciones sexuales y como si fuera poco, parecía que aunque fuera toda velocidad las calles pasaban en cámara lenta como una tortura con la velocidad de un caracol.
La pelirroja a pesar de haber obtenido la desautorización de el dueño del vehículo saco de su bolso rojo gucci una cajetilla de largos y finos cigarros con un papelillo delgado y casi transparente con el filtro de este de un tono dorado dándole no solo un aspecto caro sino sofisticado. Presionó lentamente el botón de la puerta viendo como la ventanilla bajaba lentamente, cuando estuvo a la mitad saco su encendedor, colocándolo en la punta del tallo de tabaco, encendiéndolo lentamente.
El aroma se le hizo muy familiar al castaño dándose cuenta de que aquello no era un cigarrillo normal, aquel humo mil veces mas espeso y ese aroma tan particular le provocaron orillar el vehículo ferozmente contra la acera de las calles, mirando con molestia a su acompañante_¿eres estupida o que?, si me detienen y sienten el aroma a mariguana estaré en serios problemas_al ver que la chica solo lo miraba con una expresión neutra casi sin entender la situación suspiro_dame eso_.
_¿que?, claro que no, esto es mío, consigue el tuyo_.
_¡estas en mi maldito auto!, dámelo o arrójalo por la ventana_.
Se inclino intentando sujetar el cigarro mientras la mayor sacaba su brazo por la ventanilla, alejando la droga del ojiambar, cuando despertó del trance en el que estaba alejando el tallo de su "taxi", estaba abalanzándose sobre ella, sin darse cuenta sus senos chocaban con el pecho contrario, sus rostros estaban a centímetros, mientras ella había comenzado a calentarse con aquella situación, noto que su compañero solo intentaba arrebatarle aquello de los dedos, sin prestarle atención a la situación, solo con un objetivo lejos del que ella codiciaba en ese momento.
Solo había una forma de ver que ocurriría esa noche entre ellos, dejo caer el cigarro al suelo, fuera del auto, sujeto el rostro del castaño entre sus manos, juntando sus labios, comenzó a moverlos lentamente, pero en ese instante sintió como el rostro del ojiambar se inclinaba hacia atrás, separándose de ella.
_bajate_.
_¿me dejaras en medio de la noche en plena calle?_.
_ya llegue donde me indicaste_señalo la enorme mansión que se encontraba del otro lado de la puerta del acompañante, donde una enorme puerta con una letra D adornaba aquella hermosa presentación.
La vergüenza y rechazo que sentía en ese momento la señorita Danafor en ese momento era indescriptible, la había rechazado de la manera mas asquerosa en la que jamás lo habían echo, bueno, el realidad desde Meliodas nadie mas la había rechazado, era relativamente nueva para ella, tomo su bolso y bajo del vehículo y apenas su cuerpo estuvo fuera de este, el castaño se fue como alma que lleva el diablo a toda velocidad del lugar.
~*~
Cerro la puerta de su casillero suspirando pesadamente, el fin de semana había sido una locura difícil de catalogar como buena o mala, la recordaba con la cara larga por lo que la respuesta se arrojaba mas al ámbito negativo.
Camino con los libros en la mano y el rostro serio por los pasillos repletos de gente, sostenía su café en la mano izquierda ya que la primera materia de la semana seria sociología, bastante pesada para iniciar un lunes .
Sintió un baldazo caliente sobre su pecho, cuando reacciono, un imbécil había pasado frente a el y empujado su café hacia su camisa blanca, empapándola de aquel liquido a punto de hervor.
_ten cuidado Fairy, parece que tu pene lleno de hongos comienza a tomar vida propia_.
Dicho aquello todas las personas a su alrededor se le quedaron viendo, algunos murmuraban y otros solo observaron. Camino a paso apresurado hasta el enorme vestidor de hombres de la segunda planta, buscando rápidamente su casillero, por suerte su libro no había recibido ni una gota de aquel obscuro liquido, todo se lo había llevado su camisa blanca, abrió con su llave la puerta de metal sacando un pequeño jabón blanco, se quito la camisa mientras limpiaba con una toallita de bebe su pecho, sacando cualquier resto de la bebida, lavo con los lavamanos su prenda dejándola libre de aquel color negro invasivo, la colgó en una pinza que tenia dentro de aquel cuadrado de metal y saco su camisa blanca de repuesto, comenzó a vestirse cuando sintió que la luz era cubierta por un cuerpo frente a el, dejo de abrochar los botones mirando al frente, encontrando un par de ardes esmeralda en una mirada fría y rencorosa, detrás de el salieron dos personas mas, uno muy similar a el pero de cabello negro y a quien recordaba como Ban.
_tenemos que hablar amigo_.
bye *.*

ESTÁS LEYENDO
𝚖𝚎𝚛𝚌𝚒𝚕𝚎𝚜𝚜𝚕𝚢(kingxdiane).
Fanfic𝑯𝒂𝒃𝒊𝒂 𝒆𝒏𝒄𝒐𝒏𝒕𝒓𝒂𝒅𝒐 𝒎𝒊 𝒕𝒓𝒂𝒏𝒔𝒑𝒐𝒓𝒕𝒆 𝒉𝒂𝒔𝒕𝒂 𝒍𝒂 𝒗𝒆𝒏𝒈𝒂𝒏𝒛𝒂...𝒂𝒉í 𝒆𝒔𝒕𝒂𝒃𝒂...𝒇𝒓𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒂 𝒎𝒊...𝒑𝒆𝒓𝒐 𝒄𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒎𝒊 𝒂𝒓𝒎𝒂 𝒅𝒆𝒃í𝒂 𝒄𝒖𝒎𝒑𝒍𝒊𝒓 𝒄𝒐𝒏 𝒍𝒐 𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒉 𝒆𝒔𝒕𝒂𝒅𝒐 𝒔𝒐ñ𝒂𝒏𝒅𝒐...