Querido Cinco:
Has hecho tantas cosas por mi que quería darte algo, no puedo salir...en realidad nunca lo he intentado, más que nada por que si algo pasa y yo pierdo el control quien sabe que podría hacer y Pogo estaría en problemas junto conmigo.
Así que decidi darte dos regalos que podrían gustarte.
El primero fueron galletas, las había aprendido a hacer con mamá aún que nunca las ofrecía por temor a que las despreciaran, solo Pogo las había probado y decía que estaban deliciosas ... esperemos que allá dicho la verdad.
Mamá se sorprendió cuando le pedí la cocina después del desayuno aún que como ella sabía que yo en realidad trato de mantenerme siempre en el cuarto donde Pogo nos da lecciones o en mi habitación haciendo el menor ruido posible se alegro de que estuviera en otro lado.
Apenas termine de ayudarle a ella con lo que se ensucio del desayuno saque lo necesario para preparar las galletas, comúnmente a esta hora ustedes estaban en entrenamiento y yo estaba con Pogo aprendiendo algo para después irme a mi chequeo y tocar, mamá siempre me visitaba a la hora que tocaba para decirme lo hermoso que lo hacía, sabía que era un robot programado para querernos, pero a veces pensaba que ella lo decía porque encerio lo pensaba y no porque era su programación.
Me gustaba estar con mamá aún que trataba de hacerlo cuando no estuvieran cerca Diego es muy celoso con ella y viendo que nos cuesta llevarnos no le quiero dar más motivos para que se enoje.
Se me fue rápido el tiempo haciendo galletas, que hasta me sorprendí cuando Pogo había llegado porque no me había aparecido en mi chequeo, solo le pedí disculpas y le entregué unas cuantas galletas que acepto gustoso, el era mi cómplice, el era mi protector y había sido mi salvador, nos queríamos aún que sabíamos que eso complicaba todo, nos queríamos y lo demostramos en los pequeños detalles que tenemos el uno con el otro.
Cuando salí del chequeo me metí a tu cuarto, debo admitir que sentí un terrible miedo de que te aparecieras ahí y te enojaras por lo que solo las dejé en tu escritorio y me fui corriendo.
Me metí a cuarto y tome mi violín, temía que su descanso se hubiera terminado y ya no pudiera darte la canción que había preparado para ti.
Siempre tocaba cuando ustedes estaban entrenando por lo que en realidad nunca me habían escuchado tocar así que pensé que enseñarte mi don podría ser importante para ti.
Llegué hasta la ventana donde los había escuchado a ti y a Diego, donde yo había ganado 20 dólares para ser libre, se escuchaban sus voces, estaba a tiempo...aún que el miedo que sentía me quería obligar a no tocar.
Me puse en posición, cerré los ojos y comencé a tocar para ti. La música era poderosa para mí, era el único momento donde podía sentir todo y no lastimar, donde el monstruo y yo eramos un mismo ente, donde era libre y quería que lo sentieras, quería que sintieras un pedazo de mi libertar porque tú me habías dado otro.
No abrí los ojos, no hasta que terminó la canción, pero me sorprendí de que no eras el único obsverbandome, todos nuestros hermanos lo hacían, papá también me veía, todos parecían sorprendidos como si en realidad me hubieran visto por primera vez en su vida, no tolere tanta atención y baje la mirada "Bravo señorita Vanya, hemos concluido la lección de violín de hoy" como siempre Pogo me salvó y me pude retirar, aún que antes de irme te voltee a ver rápido, estabas sonriendo, te había gustado tú regalo.
Atte. Una Vanya violinista.
P.d: desde aquí escucho a Diego y Luthor llorar para que les des una galleta, te puedo hacer más así que no temas en compartir.
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Cartas para un Cinco que no me ve.
FantasíaVanya se siente confundida, Vanya siente cosas que antes no había sentido, a lo mejor está enferma, pero solo siente esas cosas cuando ve a su hermano Cinco, sin saber expresarse correctamente decide comenzar a escribir canrtas pensando que con eso...
