Junto a mi padre y Tod nos dirigimos a la iglesia, ya todos estaban adentro esperando mi entrada, comenzó a sonar la entrada real y tomé el brazo de mi padre.
-Estas segura de que quieres hacer esto? - me pregunto mirándome preocupado y sonreí
-Papi, entiendo porque es esto y estoy de acuerdo, tu no te preocupes para nada- el asintió
-Eres tan valiente, te amo mucho. No lo olvides-
-Jamás- beso mi mano y dio una orden para que la ceremonia iniciara
Cuando se abrieron las enormes puertas, un pequeño niño empezó a dejar pétalos de rosa en el camino, era el hermano de Antoni. Todos se pusieron de pie y empezamos a caminar, un velo cubría mi rostro, así que veía un poco raro, pero enfrente estaba un hombre como de 1.90, tenía el cabello igual que su madre y sus ojos tan azules me observaban fijamente, tenía facciones muuuuy atractivas, no tenía ni barba ni bigote, Lucía un traje negro con un detalle azul que ajustaba en las partes adecuadas, dios mío era guapísimo y tenía un cuerpo fornido, emanaba poder al igual que su padre y elegancia propia de los Windsor. OMG no lo había buscado antes en redes sociales porque mi padre lo había descrito tan perfecto que creí que su defecto era que iba a ser feo pero me equivocaba totalmente.
Llegue enfrente de él mi padre me dio un beso en la coronilla y extendió mi mano hacia aquel ser caído del cielo, este tomo mi mano, que se veía considerablemente pequeña sobre la suya, mi padre le dijo algo y después me coloqué a su lado, luciendo lo más confiada que pude.
Después de las palabras del sacerdote, prosiguieron a ponernos las coronas reales, intercambiamos anillos y algunas palabras sin mucho significado ya que no nos conocíamos para nada.
-Pueden besarse- concluyó el padre una hora después. ¿Alguien me explica por qué son tan largas estas cosas? Me volteé de frente a mi esposo, el Príncipe Daniel Antonio V Windsor F. Un título larguísimo, sentí que mi corazón iba a mil, este tomo una parte del velo suspiro dándose unos segundos y lo apartó de mi cara logrando al fin ver mis facciones, puedo decir que se veía algo sorprendido, tal vez esperaba algo más bello o a alguien fea, no lo sé, tomo mi mano, dudo un poco y me plato un beso seco, todos aplaudieron, nos tomaron un par de fotos, fuimos a la parte trasera de la iglesia en donde todos los ciudadanos y reporteros esperaban hicimos lo de protocolo y volvimos, ya no había nadie dentro de la iglesia más que nosotros, le iba a decir algo pero tomo mi mano sacándoos de la iglesia y subimos al mismo carro que me trajo.
Íbamos camino al salón que estaba a comedia hora de aquí, había visitado muchísimos salones y ese me había encantado. Tenía un rollo victoriano y a la vez moderno y elegante. Solo que el camino estaba siendo tediosamente silencioso.
-Me gusta que me llamen Lane- corte el incómodo silencio con una sonrisa, pero no contesto - Te llamaré Antoni, ¿te molesta? - otra vez no contesto, bueno al parecer no es tan caballeroso como lo imaginé - ¿me imaginabas así? - volví a hablar y el suspiro impaciente
-Laneth, ¿Cuánto falta para que lleguemos? - pregunta con cierto todo de fastidio
-Media hora- vuelvo a sonreír, voltea a verme con superioridad
-Entonces mantén tu boca cerrada por media hora-dijo y evite a abrir la boca sorprendida por sus modales, maldito hijo de puta, eh sin afán de ofender a Luciana, gire los ojos y me puse a ver mi vestido ya que mi teléfono lo tenía mi mejor amiga. Al parecer mi príncipe perfecto se había perdido entre las páginas de los cuentos.
Un largo y aburrido camino después paramos enfrente de un salón muuuucho más grande que la iglesia, había muchas personas con cámaras y luces, que entrevistaban a todo el que le permitía. Antoni se bajó y dio la vuelta abriéndome la puerta, tomo mi mano y no pararon de tomarnos fotos y lanzarnos preguntas, el coloco su mano en mi cintura, contestó unas preguntas sonriente y amable, ¿en dónde estaba este Antoni cuando veníamos para acá?, yo también contesté algunas siguiéndole el rollo y entramos al salón, inmediatamente todas las miradas se fijaron en nosotros y nos presentaron por tradición, el bajo por las escaleras de la derecha y yo por las de la izquierda, nos reunimos abajo entrando a la pista y bailamos una canción de la realeza.
ESTÁS LEYENDO
Mi hermosa bestia
RomanceUna boda por conveniencia, él se rehusaba a enamorarse y ella estaba tan ilusionada de que iba a tener su cuento de hadas. ¿Cómo llevarán su matrimonio?
