Capítulo 2

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Estoy en un auto de camino al aeropuerto, tengo puesto un pants y una sudadera negra con unos tenis blancos y mis lentes obscuros, tengo muchísimo sueño. Hoy me mudo con los Windsor, mi nuevo hogar. La despedida con papá fue horrible, me dio sentimiento y llore bastante, note que el también quería lo que me rompió sin más, dejar la casa en donde estuve toda mi vida es difícil y dejar a mi papa solo se siente horrible, ni siquiera pude hacer muchas cosas, apenas la boda termino en la madrugada, me asegure que mi equipaje estaba completo, dormí pocas horas y me levante muy temprano para pasar con papa las ultimas horas que me quedaban aquí, lo único que me dejaba tranquila era que mis abuelos regresarían hoy a la casa, así que mi padre no estaría solo mucho tiempo. Y ahora estoy aquí en el carro.

Es un vuelo largo, por eso me vine cómoda, reviso mi teléfono, son las seis de la mañana, Luciana me pidió que llegara temprano ya que teníamos que hacer muchas cosas.

-Hemos llegado, princesa- me habla el hombre que manejaba el carro

-Gracias por traerme Cris- le doy una palmada en su hombro y bajo del auto -Cuida de mi padre y no dejes que se salte ninguna reunión- asiente y sonrió. Cris es el chofer de la familia desde hace años. Cuando me giro para caminar, de inmediato quedó rodeada por muchos reporteros que toman fotos y hacen preguntas, los escoltas vienen a mi abriéndome paso. Estoy cansada y no tengo ganas de respondedores así que me pongo el gorro de mi sudadera ocultando mi rostro, los guardias me siguen dirigiendo y tomamos una ruta alterna y privada, nos dirigimos a los Jets y aviones de mi padre, abordo un jet, hay una mesa con aperitivos, pero estoy agotada que ni siquiera me apetece probarlos. Me coloco unos audífonos y el cinturón.

...

Un leve movimiento me saca de mi sueño, reviso mi celular, son las 9 de la mañana, y tengo varios mensajes, salgo de jet y veo a Antoni recargado en el capote de un deportivo negro, a decir verdad estoy sorprendida, creí que mandarían a alguien por mi. Cuando bajo hace mucho calor, así que me quito la sudadera quedando en un top de encaje blanco ajustado que deja ver la perforación de mi ombligo

 Cuando bajo hace mucho calor, así que me quito la sudadera quedando en un top de encaje blanco ajustado que deja ver la perforación de mi ombligo

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-Buenos días, esposo- sonrió burlona

-Tu ropa no es apropiada- habla molesto

-Apropiada para qué? - digo mirándome

-Para que estés casada conmigo- giro los ojos

-Pues acostúmbrate grandote, porque a mi me encanta- le guiño un ojo y subo al carro

Pasa las manos por su cabello, parece que intenta tolerarme y entra al carro.

-Y si ...-

-No hables- me callo, no soy sumisa ni nada por el estilo, pero me pongo en su lugar, el no se quería casar, no conmigo, tal vez quería hacerlo con la pelirroja, en fin, comprendo que este molesto y aunque no tenga la culpa dejare que se adapte.

Suspiro y me coloco unos audífonos, cuarenta minutos después se detiene enfrente de una linda casa, es bastante grande, más que la mía incluso, pero tiene sentido ahí viven más personas que en mi casa. Bajo del carro y me quedo admirándola respirando aire fresco, a diferencia de mi hogar, aquí hace muchísimo mas calor, pero hay una brisa muy fresca.

Mi hermosa bestiaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora