03.

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CAPÍTULO 03.

Cada mañana del 24 de Diciembre siempre había sido una alegría para Felicity, pero desde hace 2 años que se sentía de una manera diferente. La navidad era algo que Felicity y Daniel festejaban con mucho amor. Se había vuelto una tradición entre Felicity y Elio que su madre le entregue un regalo antes del 25, esto con el fin de animarlo y que no se deprima por la ausencia de su padre.

–Despierta, mi amor. –dijo ella despertando a su hijo suavemente escondiendo el regalo detrás de su espalda.

Elio dio la vuelta encontrándose con su madre y su pijama en conjunto de navidad. El pequeño se levantó de su cama con una sonrisa enorme y abrazó a su madre. Felicity le entregó su regalo y Elio emocionado lo desenvolvió. Era un conjunto de ropa para esta noche junto a una foto enmarcada de Elio y su padre, tal como su hijo lo había pedido.

–A tu padre le hubiera gustado que tengas esta foto. –Felicity sonrió enternecida al ver como Elio había reaccionado al regalo.

La foto mostraba a Elio y Daniel el día que el menor había nacido. Había sido un veinticinco de septiembre, el otoño estaba en su pico más alto en Inglaterra. Felicity había ido al hospital sintiendo ciertos dolores, que un doctor posteriormente le informó que eran contracciones, que resultó ser dolores previos al nacimiento de su hijo. Después de unas cuantas horas en donde les hicieron los respectivos exámenes de salud a Elio, él ya descansaba en los brazos de su padre y Sylvia aprovechó a tomar la foto que hoy era un regalo para su pequeño.

–Es muy bonita. –dijo Elio mientras seguía observando la foto– Lo extraño mucho. –comentó su hijo.

A Felicity se le estrujó el corazón.

Estuvieron en silencio un rato más hasta que Sylvia entró por la puerta con dos tazas de chocolate caliente para alegrar la mañana. Felicity agradeció la interrupción de su madre, ya que, ella no sabía que decir pues también lo extrañaba muchísimo.

–Hoy tenemos que estar a las cinco de la tarde en la casa de la tía Anne. –le habló suavemente Sylvia a Elio.

–Ayer mamá conoció a un hombre en la casa de la tía Anne. ¿Cómo era que se llamaba mami? –preguntó el pequeño llevando su dedo a su boca tratando de acordarse del nombre del extraño que había conocido ayer.

–Por fin conocí al hijo de Anne, Harry. –le explicó a su madre. Sylvia levantó una ceja y llevó su taza de café a sus labios.

–¿Y qué te pareció? –preguntó tratando de evitar sonreír.

–No hablé mucho con él pero no tiene esa pinta de super estrella mundialmente famosa. –alzó los hombros de manera despreocupada. Su madre iba a decir algo más pero Felicity levantó su dedo índice para detenerla– Sé lo que estás tratando de hacer, mamá y quisiera que no lo hagas. –dijo entrecerrando los ojos y prendiendo el televisor de su hijo para que se distraiga y no se concentre en la conversación que probablemente iba a tener con su madre saliendo de la habitación de Elio.

–Yo no estoy haciendo nada. –se quejó Sylvia.

La castaña negó con la cabeza y se dirigió a la cocina en donde comenzó a picar fruta en silencio mientras tarareaba una canción en su cabeza. Le gustaba hacer el desayuno de Elio, el de su madre y el de ella; pero decidió sorprender esta mañana preparando unos panqueques. Normalmente siempre los hacía en una ocasión especial y dado que era la excusa perfecta para poder prepararlos y ver contento a su hijo, así lo hizo.

ELIO ━ harry styles.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora