II

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¿Han sentido la sensación de caer al vacío cuando estás durmiendo? ¿El terror que se siente en ese pequeño instante?

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¿Han sentido la sensación de caer al vacío cuando estás durmiendo? ¿El terror que se siente en ese pequeño instante?

El corazón lo tengo a mil cuando me levanto de un salto viendo hacia todas las direcciones, pero empiezo a hiperventilar cuando no me encuentro con las paredes blancas de mi cuarto, sino con una oscuridad asfixiante que hace que solo se vea los troncos de algunos de los árboles que están a mí alrededor.

Un escalofrío recorre mi cuerpo cuando escucho una risa resorna a la lejanía continuandole el crujir de las hojas bajo los pasos de alguien.

Gotas de lluvia va mojando mi cuerpo cuando observo dos pequeñas luces rojas irse acercando a mi.

Me levanto rápidamente, corriendo entre los árboles que forman figuras abstractas y mis pies descalzos se van lastimando a cada paso, llenándose de barro en el camino.

Me detengo abruptamente cuando frente de mi aparecen otros iris rojos mirándome entre las sombras.

Es imposible. El estaba detrás de mi.

Doy vuelta para escapar y me encuentro con los mismos iris rojos. Un sollozo brota de mis labios temblorosos cuando un montón de luces rojas van rodeandome, sin dejarme ninguna escapatoria. Las bilis suben a mí garganta y mis rodillas ceden dejándome caer, enterrando mis manos en el lodo al escuchar su risa detrás de mi.

Lo siento acercarse pero aún así no levanto la cara hasta que el toma mi barbilla subiendola y mi atención se posa sobre sus iris carmesí. Sus pulgares limpian mis mejillas y con una voz profunda, dice:

—Te estaba esperando.

Y cuando él me sonrió, desperté.

Una Skate sudada, con su pecho subiendo y bajando a gran velocidad por causa del susto de ese maldito sueño es la que me muestra el espejo de cuerpo completo que se encuentra frente a mi cama. Un zumbido molestoso se instalo en mi cabeza haciendo aún más difícil pensar con claridad.

Salgo de la cama y arrastrando los pies llegó hasta el baño, quitándome la ropa y hundiendome en la bañera.

Te estaba esperando.

¿Eso que significa? ¿Que son esas cosas?

Son personas eso lo tengo bien claro, ¿Pero son personas que viven entre nosotros? ¿O una civilización que tal vez vive en el bosque y no conoce el mundo actual?. Tengo un montón de preguntas y no le encuentro una respuesta lógica a ninguna de ellas.

Ya al rato, después de desayunar, salí de casa y me fui en mi carro hasta la librería que hoy parecía estar bastante calmada.

Mamá no estaba en casa cuando baje a desayunar, cómo de costumbre. Dejo una nota diciendo que tenía que trabajar, cuando apenas había llegado ese mismo día de su guardia en el hospital, pero bueno, ya no le pongo atención a eso.

***

Ya me dolía el culo del tiempo que tengo sentada aquí y aún no he conseguido nada en los libros.

¿Se supone que los libros lo tienen todo? Pues, ya veo que no es así. Tal vez soy yo que no estoy buscando bien.

Lo más parecido que he encontrado son los vampiros, pero los vampiros chupan la sangre, no se los comen ¿O si? ¿Crepúsculo me mintió todo este tiempo?.

Es como si esas cosas no existieran, pero si existen, yo lo ví y no estoy loca ¿Cierto?.

—¿Qué haces ahí?

Levanto la mirada encontrándome con Stella mirándome como un bichito raro.

—Leyendo— le respondo, señalando lo obvio.

—No se ve como el tipo de cosas que sueles leer.

—Decidí probar cosas nuevas— me encogí de hombros, sin darle importancia.

Stella reforzó más su mirada de bicho raro sobre mí y se dió la vuelta para irse, pero antes de desaparecer me vio tras su hombro.

—Trae el libro que te llevaste la otra semana, no creas que no me di cuenta.

Y se dió la vuelta yéndose moviendo sus caderas como una señorita cuando ya ha pasado más de los 40.

Las horas pasaron lento, desgraciadamente.

Tuve que sacar la nariz de los libros para atender algunas personas en la biblioteca porque según la fastidiosa de Stella ese era mi trabajo.

De igual manera no encontré nada relacionado a esas cosas devora gente. Me sentía bastante frustrada.

Al llegar a casa, las estrellas ya adornaban el manto oscuro del cielo, dándole una buena compañía a la hermosa luna.

La calidez de mi casa me dió la bienvenida y me quite el abrigo y el gorro tirándolos en el sofá junto con las llaves del carro, entrando a la cocina con mi estomago rugiendo de hambre y tome un tazon con leche y un poco de cereal. Salgo de la cocina, atravesando la sala hasta subir las escaleras y entrar en mi cuarto, encendiendo la tele.

Después de cenar, me di un baño rápido y me puse una pijama cómoda, metiéndome en la cama.

Está es mi rutina de todos los días. Y la verdad, no es algo que me molesta, solo que a veces se siente frustrante el tener una gran casa para ti sola. Porque si, tengo a mi madre, pero es más el tiempo que está afuera que en casa, desde que tengo uso de razón ha sido así. No sé si trabaja demasiado para que no nos falte nada, que nunca ha sido el caso, siempre he vivido lo bastante cómoda, o el estar en casa le recuerda al abandono de mi padre. La verdad no lo sé, pero su ausencia es algo ya normal en mí.

Tomé la laptop y abrí búsqueda poniendo un resumen bastante elocuente sobre lo que quería investigar. Y si, puse: personas normales pero que sus ojos son rojos y comen gente. Casual.

Salían muchísimas opciones que no tenían nada que ver con lo que estaba buscando y después de un rato de bajar y bajar, se vio una pequeña página donde se mencionaba el nombre de mi pueblo, la cuál ingresé con rapidez.

Todos pensarán que Amdru es un pueblo normal y tranquilo, y así es. Pero tiene un enorme secreto entre sus habitantes.

Criaturas extrañas viven entre nosotros y sin darnos cuenta que día a día solemos sonreírles, darles la mano e incluso dejarlos jugar con nuestros hijos. Sus ojos rojos reflejan su devoción por cazar y comer la carne fresca de sus víctimas, nos demuestra lo peligroso que puede ser convivir con estas criaturas a nuestro alrededor. Y puedo estar hablando de sus primos, amigos, pareja…
Tengan mucho cuidado y no confíen en nadie, pronto su sangre puede ser la derrama para saciar su sed y su carne calmar su hambre.

BranxtorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora