Una chica de quince años llamada Abril se fuga de su casa tras ser sometida a montones de acusaciones por parte de sus padres y sus compañeros de clase, que no se dan cuenta de que ella no es feliz. Sus únicos amigos de su nueva escuela la buscan de...
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Kisugi escuchó la voz de Ginyu detrás de él.
─Gi-ginyu...
─¿Por qué lloras en frente de la habitación de Zarbon?
─¿Puedo decírtelo en otra parte? No quiero que ellos se den cuenta que los escuché.
─¿Ellos quiénes?
─Zarbon y Abril...─ sintió que iba a llorar de nuevo, pero debía ser fuerte.
─¿Por qué? ¿Qué hicieron?
Kisugi se levantó y se quitó las lágrimas de sus ojos con el antebrazo.
─¿Podemos ir afuera?
─Por supuesto.
Ambos salieron de la nave sin hacer el mínimo ruido.
Mientras tanto, Zarbon y Abril estaba decididos a dormir de una vez. Era un poco tarde, y si no dormían ahora, Dodoria o Freezer los iba a despertar a gritos muy temprano.
─Zarbon-chan... Yo te amo─ le confesó Abril.
─Mi amor es mucho más fuerte que el tuyo, Abril. Prometo protegerte de todo mal, como si fueras Suika...
─Lamento todo lo que pasó, Zarbon-chan.
─Me di cuenta de que no quiero que el gran Freezer sea inmortal. Sería el fin para nosotros, lo sé. Presiento que si es inmortal, ya no nos va a necesitar en su ejército. Nos aniquilará a todos.
─Lo sé. Tenemos que evitar que consiga la última esfera.
─¿Tienes idea de dónde podría estar?
─No sé si haya más lugares en la ciudad... Podría ser el monte Fuji, no lo sé...
─No te preocupes por eso. Fuimos a un buen ritmo desde que llegaste aquí. Encontramos tres esferas en un sólo día. Eso es genial─ le sonrió.
─Jeje, gracias─ le devolvió la sonrisa.
─La verdad es que estoy muy feliz de haberte conocido. Jamás me había divertido tanto dejando a un lado el matar personas inocentes. Ir a la playa fue divertido, llevarte a volar por los cielos fue divertido, estar contigo es divertido... También fue gracias a ti que me hiciste dar cuenta de mi grave error. Si no fuera por ti, seguiría siendo ese villano sin corazón que he sido por cincuenta y cinco años.
A Abril se le derramaban las lágrimas sin parar.
─¿Y ahora por qué lloras?─ preguntó preocupado.
Ella sollozó, e intentaba quitarse las lágrimas con sus manos, pero seguían brotando sin parar.
─N-no te preocupes, Zarbon-chan, es que me pone muy feliz saber que hice sentir bien a alguien─ volvió a sollozar.