Salí de ducharme rápido ante el sonido de mi celular. Alguien había escogido el momento menos oportuno del día para llamar, y yo fui corriendo a atender. Cuando llegué al dispositivo con cuidado de no resbalarme, vi que la llamada entrante era de un número desconocido. Ya se estaba haciendo un habitué esto de los contactos extraños.
— ¿Hola? —dije cuando atendí. No sé si fue prudente, pero la característica era de la ciudad así que asumí en riesgo.
— ¿Señorita Sofía Beneteivdez? —La voz de una mujer me contestó del otro lado de la línea.
— ¿Quién habla? —pregunté. No iba a confirmar nada hasta que no estuviera segura de que no había riesgo.
—Disculpe las molestias. Me comunico desde el juzgado de Detroit. ¿Es usted la hija de Christopher Beneteivdez?
Me congelé ante la pregunta. Lo último que me faltaba era estar metida en el medio de los líos ilegales de mi padre, aún cuando no lo veía hacía más de una década. Pensé en mentir, pero eso no llevaría a ningún lado y tal vez eran buenas noticias; tener su herencia por ejemplo.
—Sí. ¿Qué ocurre?
—Hemos recibido una denuncia de un tercero ante la desaparición de tu padre. Aparentemente un investigador se encargó de su búsqueda, pero los resultados fueron nulos, según lo declarado. A raíz de esto, y dado que usted es su única hija y más cercano contacto, me corresponde preguntarle si desearía declarar ante la causa que se encuentra abierta.
Me tomé un segundo en contestar, en el cual millones de pensamientos pasaron por mi mente. ¿Declarar en una causa para encontrar al imbécil que me abandonó e ignoró por años? Era un embrollo legal, sector del cual siempre me mantuve muy alejada. Además, de nada me serviría tener a ese hombre vivo, si para mí es un cero a la izquierda.
Pero lo que mi cerebro proyectó fue nublado por otro pensamiento. Más allá de todo era mi papá, y puede que el sentimiento de que un día vuelva y me reconozca como su hija esté guardado dentro de mí. Después de todo, por algo el Estado sí sabía que yo era su familiar.
— ¿Qué procedimiento debo llevar a cabo?
—Diríjase a la Comisaria, Juzgado Penal de Turno o a la Fiscalía de Turno. Desde allí, los encargados le dirán cuáles son los pasos a seguir. Anote la siguiente dirección de correo electrónico en caso de que deseé hacer una consulta, estamos a su disposición.
Tan rápido como pude tomé un papel y lápiz para escribir lo que me decía. Luego la mujer se despidió, y corté. Dejé el teléfono a un costado y me quedé mirando fijo el vacío, desnuda y mojada.
¿Christopher desapareció? De repente un montón de ideas pasaron por mi cabeza. Se había cultivado tantos enemigos que quizá uno de ellos logró matarlo, o tal vez desapareció porque lo buscaban. Quizá falleció en una misión encubierta y nadie pudo verlo, o tal vez simplemente se suicidó. Aunque no creo.
Si de algo no tenía dudas es de que en ese momento me adentraría más en el caso. Quería saber dónde estaba o si estaba bien. Más allá de todo, es de la poca familia que me queda. Pero antes de cualquier otro avance, primero iría con alguien que estaba segura sabía de sus últimos movimientos: Jason. Ellos estaban trabajando mucho juntos últimamente, si bien ninguno de los dos me lo dijo, siempre se llevaron muy bien.
Terminé de vestirme y prepárame para salir rumbo a donde Jason se encontrara. Pero esta vez antes de dirigirme a algún lado, tomé mi celular y escribí: "¿Dónde estás", luego lo envié.
No pasó demasiado tiempo para que el teléfono sonara y pudiera leer la respuesta.
"¿Desde cuándo tan interesada en mi paradero?" decía su mensaje.
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Mercenarios
Mistero / ThrillerPara una chica de buena familia y un techo sobre su cabeza debe ser impensado tomar un arma y reventarle la cabeza a un desconocido, o eso imagino, ¿no? Como sea, no es mi suerte. Quizás si no fuera la miserable que mi padre convirtió tendría un poc...
