Me desperté por la ansiedad, como una hora más temprano. Afuera obviamente estaba oscuro y todavía faltaban muchas horas para el alba. Normalmente no solemos dormir antes de las misiones, pero tuvimos una tarde algo... agitada.
A mi izquierda, Jason descansaba plácidamente. No entendía cómo podía permanecer tan relajado sabiendo lo que estaba por pasar, pero en realidad era coherente. Él estaba muy acostumbrado a volar cabezas, y a pesar de que podría decirse que yo también, no es lo mismo cuando conozco completamente a la víctima. No es lo mismo cuando se trata de Jackson.
Una oleada de confusión pasó por mi mente. ¿Miedo? ¿Tristeza? No podría definirlo. Nunca me había pasado algo así, y eso me enfurece. No puedo creer que haya dejado que mis sentimientos nublaran mi vicio, ni siquiera tendría que estar teniendo alguna duda. Pero la tengo. No quiero matar a Jackson, no puedo creer que lo afirme, pero me encariñé con él. Y ya no hay vuelta atrás, su destino está sellado.
Estaba tan inmersa en mis pensamientos que por poco no noté cuando una mano trazó una caricia en mi mejilla izquierda. Sus dedos se sentían rasposos y firmes, probablemente de tanto esfuerzo físico, pero aún así su tacto era suave.
—¿En qué piensas? —preguntó con una voz intensamente gruesa. De la nada todos mis pensamientos se disiparon y mi atención se centró en Jason. Además, el cosquilleo que me produjo ese tono de la mañana era demasiado para controlar.
—En nada. —dije simplemente mientras me acercaba a él y me acurrucaba en su pecho. No podía verlo por la falta de luz, pero con su simple aroma me bastaba para estar feliz.
—No puedes mentirme, amor. —respondió. Sentí su musculoso brazo moverse para pasar detrás de mi espalda y dibujar pequeños garabatos de manera mimosa.
—Lo sé. —No iba a engañar, ni a él ni a mí. Jason sabía perfectamente en qué estaba pensando, después de todo, me conoce mejor que yo misma.
—¿No quieres ir?
—No es eso, es que... —A pesar de que traté, no encontré la manera de terminar esa frase, por lo que él lo hizo por mí.
—Te has enamorado. De Jackson. —Su voz no fue alegre, ni siquiera neutra. Pude encontrar un destello de disgusto en el tono. Debe ser duro tener que llegar a esa suposición, me imaginé a mí en su lugar y la sangre me hirvió. Pero estaba errado.
—¿Qué? No. ¿Por qué piensas eso?
—No me mientas, sé que estás totalmente disconforme con tener que matarlo. Disconforme, para no decir triste.
—Yo no dije eso. —Me excusé.
—No, pero lo pensaste. —Hice un pequeño silencio. No iba a mentir, lo tenía claro, pero era difícil encontrar las palabras. Claro estaba que Jason ya sabía absolutamente todo lo que pasaba por mi mente.
—Sí, lo pensé. —Admití. Él quitó su brazo de mi alrededor y se sentó en la cama mirando al frente, alejándose de mí. No dijo una sola palabra. Probablemente estaba celoso, y tenía sus razones. En el momento que me dio la espalda una oleada de frio me invadió totalmente, como si de pronto hubiera una distancia kilométrica entre nosotros. —¿Estás molesto?
—No es eso, es sólo que... —Suspiró pesadamente, antes de seguir. —Sof, quiero que sepas que si en realidad tú deseas estar con él en lugar de aquí, yo no voy a oponerme a tus preferencias. Es más, podría dejar todo esto de los veinte millones de lado si implica que vivas una vida feliz con él.
—Jason, eso no... —Me interrumpió, pero yo lo había frenado primero.
—No soy idiota. Sé que has pasado mucho tiempo con él, y sé que ahí había más que sólo trabajo a pesar de que lo ocultaras. También sé que disfrutabas estar con él mientras estabas conmigo, aunque te excusabas diciendo que era únicamente por el encargo que te dio Dominic. —Se giró levemente para mirarme a los ojos. — Yo no te pido nada, excepto claridad. Si quieres estar con él, así sea, pero yo no voy a esperar a que te decidas si soy primera o segunda opción. —Esto último fue determinante. Tanto que sus palabras podrían haber cortado.
ESTÁS LEYENDO
Mercenarios
Mystery / ThrillerPara una chica de buena familia y un techo sobre su cabeza debe ser impensado tomar un arma y reventarle la cabeza a un desconocido, o eso imagino, ¿no? Como sea, no es mi suerte. Quizás si no fuera la miserable que mi padre convirtió tendría un poc...
