Aprendiz

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Neji Hyuga suspiró y accionó de nuevo el poder de sus ojos malva, tenía que ver lo mejor posible, sus manos comenzaron a mover en automático guiados por el instinto y reflejos desarrollados por años de entrenamiento.

Giros, lazar, torcer. Las manos de su esposa se movían demasiado rápido con una maestría única y él buscaba seguirle el paso.

El genio Hyuga era orgulloso, pero en esto tenía que admitir que Tenten era su maestra.

— Bueno, realmente te salió muy similar amor— indicó Tenten sonriendo.

—¡ Siiiii! ¡ muy bonito!—exclamó aplaudiendo Hikaru su pequeña hija de tres años.

— Nuestra pequeña esta de acuerdo— afirmó Tenten besando la mejilla del Hyuga.

El gesto de Neji de fastidio y molestia se remplazo con una sonrisa.

Por un momento no le importó haber pasado media mañana aprendiendo a hacerle un peinado a su hija y ni siquiera que ahora mismo Tenten hubiera usado su cabello y por esto portara un moño en su cabeza.

— ¡Ahora maquillarnos!— exclamó la niña tomando un pequeño bolso.

Tenten lo observó con una sonrisa suplicante por el reflejo del espejo.

— Absolutamente no— sentenció Neji frunciendo el ceño.

Esos ojos malva de su niña, con esa dulzura que secretamente adoraba de su madre que para su fortuna había heredado,era algo que no podía resistir, era como una de sus tecnicas pegando en los puntos sensibles de su corazón.

—Bien—espetó resignado.

— ¡ Oh si, esto tengo que verlo!— exclamó una enérgica voz.

—¡ Lee vete!

Nejiten AntologyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora