Observé la marca en la frente que autodenominaba maldición, mientras que mi compañero había caído muerto ante una lluvia de balas, yo solo tenía una marca de deflagración de un fallido disparo, lo que al principio fue suerte, se transformó en meses vigilado por asuntos internos, pues mi historia parecía para ellos parecía poco creíble y me creían una especie de traidor. Desde entonces, trabajaba solo.
La puerta de la habitación se abrió de pronto y emergió aquella reportera impetuosa de nombre Tenten, que había terminado llevando su investigación lo suficientemente lejos para tocar fibras sensibles de las organizaciones criminales de la ciudad y ahora estaba en peligro.
Tenía integridad como no se ve casi nunca, pero la falta de contactos la situaba en un tabloide de poco valor que se nutría de morbo; sin embargo, ella brillaba, sus palabras de alguna manera sobresalían como lo haría en cielo oscuro un lucero, tal como hacia ella, con esa sonrisa, en este podrido lugar donde estábamos refugiados, pues mi casa y la de ella, ya estaban sitiadas.
Por supuesto, yo no decía nada, ni de su sonrisa, ni de sus ojos, ni de esa silueta que provocativamente se dibujaba sobre su camisón que contrastaba con un imagen completamente infantil de un oso con gafas que apenas cubría hasta donde comenzaban sus muslos, preguntándome en secreto si era lo único que llevaría puesto.
Una vida en solitario me habían creado una armadura, que mostraba en la mayoría las ocasiones, un rostro inexpresivo.
Su rostro se perfilaba en su cabello marrón de manera general recogido en dos coletas cayendo en mechones que terminaban descansando en su pecho. Se aproximaba a mi sentándose en el sillón donde me encontraba; había extendido mi chaqueta sobre este, suspiraba cansada y se aproximaba más transmitiendo la calidez de su piel mientras se abrazaba a mi brazo, por mas que intentaba hacerse la fuerte, sus ojos transmitían miedo.
— Tranquila— le indique de una manera seca que lo hizo sonar más una orden— todo ira bien— agregué intentando sonar más blando.
Por primera vez en mi vida quise ser mejor con las palabras, decirle el tipo de cosas que una persona como ella esperaría escuchar en una situación así. Ella cerró los ojos y se acurrucó mientras su respiración fue descendiendo, se quedó dormida.
Pasamos varias horas así, la observaba un par de veces vigilando si continuaba soñando. Me encontré desviando la mirada sin explicación un par de ocasiones cuando al mirarla abría los y me veía, eso parecía divertirle bastante.
¿Cómo podía ser capaz de comportarse así en una situación así? tan vivaz, tan alegre¿ Cómo podía seguir siendo capaz de sonreír?
Abrí los ojos en la mañana siguiente y me alarmé al no mirarla a mi lado, a pesar de mi entrenamiento policial, tres noches en vela habían terminado derrotandome quedándome dormido, escuché algunos ruidos en una de las habitaciones, sin pensar un momento me apresuré a abrirla, mas retrocedí al instante al encontrarme a mi protegida semidesnuda. Antes de que pudiera ver algo que recordara, ella había lanzado una prenda a mi rostro, me había empujado y cerrado la puerta.
— No tenía por que ser tan impetuoso detective, si querías algo de mi, solo tenías que decirlo— afirmó guiñando un ojo mientras salía del baño ya vestida.
Sentí cierto calor invadirme de momento sin tener palabras para responder. Ella soltó una carcajada y me arrebató su prenda de las manos.
— Yo solo pensé que algo te había ocurrido, discúlpeme si...
— Tranquilo, es solo una broma— bajo la mirada y giro los ojos comprimiendo mordiendo un poco su labio— solo una broma, me hace sentir segura que te preocupes por mi.
Hace tres días llegó a la estación explicando su situación, como se sentía perseguida y temía por su vida, pues luego de volver su casa estaba hecha un desastre al regresar del trabajo y como salió de inmediato pues estaba segura que alguien todavía se encontraba allí. Luego que dijo el nombre del periódico al que pertenecía su credibilidad se fue a los suelos, en ocasiones anteriores varios oficiales habían terminado sin su placa a causa de publicaciones sensacionalistas de dicho diario, no querían permitirlo una vez más.
Tengo hasta la fecha una lista impecable de casos resueltos, por años entrené mi vista en percibir detalles tanto en los objetos, lugares y personas, al instante supe que decía la verdad.
Me encontraba aún perdido en mi pensamiento, cuando lo percibí, un extremo del cristal de la ventana derecha estaba estrellado, un brillo inusual se proyectada en el piso y había astillas de madera flotando en el halo solar que se filtraba por el amanecer.
Un disparo.
— ¡ Agáchate! — le ordené derribándola
Segundos después de que lo hice, al menos seis disparos habían sido realizados rumbo a nuestra trayectoria, bastó girarme por el piso hasta la funda de mi arma y otro instante más disparar acertadamente guiado por el destello de la mira al francotirador disparandole, para derribarlo.
Corrí hacia ella y la incité a levantarse.
— Vamos, ya no es seguro aquí.
Abrí la puerta, revisé el pasillo de un extremo a otro, observando que varios hombres ya iban hacia nosotros.
Disparé derribando al menos a tres y la hice retroceder cerrando la puerta de nuevo cuando respondieron con una lluvia de balas.
Tenten tenía en sus manos información suficiente para arruinar todos sus negocios no solo en ese momento, si no al menos frenarlos un par de años, era suficiente para que toda la mafia la quisiera muerta.
No iba a permitirlo.
— ¡Hacia la ventana!— señalé.
Era nuestra mejor oportunidad, les llevaría tiempo remplazar al francotirador caído que probablemente era su ofensiva afuera, todos vendrían de frente. Generalmente fijaban precio a las personas que se volvían de interés y nadie permitiría que otro le robara la gloria.
Ella tenia una mente ágil y la suficiente valentía para no caer en pánico en una situación así. Apenas atranqué la puerta con una silla, abrí la ventana y le indique que saliera y ella comenzó a bajar rápidamente la escalera de incendios.
Confiaba en mi, sin dudar ni poco, había salido a pesar del peligro potencial, solo por mis palabras.
La puerta comenzó a descender en forma de astillas, respondí un par de disparos y me arroje fuera, atrapando la escalera corrediza en el aire, frenando lo que pudo ser una caída de varios pisos, esta que por causa de mi peso descendió a gran velocidad.
Cuando se asomaron hacia afuera ya doblábamos la esquina alejándonos, un par de balas impactaron en la pared de la esquina a mis espaldas.
Bastaría un par de cuadras, corríamos sin parar. Lo habíamos planeado la noche anterior, un antiguo mercenario que me debía un favor la sacaría de la ciudad hasta que todo se calmara nos esperaría al amanecer en la 4a avenida.
Al doblar la esquina, estaba allí, un hombre moreno de pelo negro con indumentaria de taxista y sedan amarillo que fácilmente pasaría como uno más, en una metrópoli como donde vivíamos, seria invisible.
— Sacala de aquí Zabuza, por favor.
Mi contacto afirmó con la cabeza y subió al auto enseguida.
— Consideralo hecho Hyuga, ya no te deberé nada.
Ella subió igual y me observó con una sonrisa triste.
— Gracias por siempre mantenerme a salvo detective Hyuga.
Yo únicamente respondí con una sonrisa.
El tiempo se agotaba, la ventaja que habíamos ganado desaparecería en cuanto nos descubrieran aquí, cada neurona de mi mente táctica lo entendía, más una parte de mi, una pequeña pero cada vez mas vibrante, pedía que no terminara, quería percibir esa luz que emanaba iluminando los rincones mas oscuros, esa alegría cálida que derretía mi gélida alma.
En el momento que sentí su pequeña mano blanca tomar la mía, comprendí que sentía lo mismo.
Me jaló dentro del coche de la misma forma impulsiva en la que siempre actuaba y yo observándola cerré la puerta dibujando una sonrisa en mi rostro.
— Arranca Momochi...
Mientras el auto arrancaba observé aquella marca en mi frente ahora sin importancia, era un pasado que ahora mismo dejaba atrás, en que siempre había estado solo.
Nuestra vida sería incierta, tanto como los últimos días.
Me encontré mirando sus ojos de nuevo y ella los míos mientras recargaba su cabeza en mi hombro, abrazándose a mi brazo nuevamente y poniendo sus labios en mi muñeca mientras las entrelazábamos.
Estaba seguro de algo, la protegería.
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Nejiten Antology
FanfictionCientos de realidades donde el genio Hyuga y la kunoichi experta en invocación terminaron juntos. La verdad lo hice para mi novia, le encanta esta pareja.
