Capítulo 26

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La italiana —quien observaba todo con una sonrisa socarrona— agitó su bastón, haciendo que su cabello castaño largo hiciera lo mismo. Su compañera vestida de amarillo, no dijo nada. Más bien, se encargaba de visualizar las terribles mariposas blancas y neutras que sobrevolaban sobre los jóvenes.

—¡Al fin los encuentro, par de ratas convenidas!

Ladynoir frunció el seño. Ese comentario estaba de más. Ya se sabía del odio.

—No creo que sea fácil derrotarnos, polilla —se burló el de mechas turquesas. Lila gruñó ante el insulto—. Ahora podemos ser dos. Pero cuando venga Lordbug, seremos tres y...

—No lo saben, Lady Butterfly —dijo con finjida pena Queen Bee. Agarró un pañuelo y se limpió los párpados, ante la mirada confundida de los Aliados.

Se mostraron confundidos, realmente atónicos. La fémina de negro sintió como un escalofrío acariciaba levemente su corazón palpitante. Era el instinto que la llamaba.

O era Plagga.

—¿No saber que, zorra? —masculló.

Un viento helado paseó alrededor del gran monumento francés, refrescando el ambiente, lleno de furia y rencor. El único a su lado, Viperion, activó su "Segunda Oportunidad"; como avisando que se disponía a pelear. Asintió convencida. Esto se terminaría allí.

Pensaban lo mismo. Tal vez.

—Que tu lindo y sexi noviesito está bajo nuestras garras —la líder saboreó cada palabra—. Y ganas no me faltan para tenerlo bajo mis garras. Y luego sentarme sobre él y...

No lo aguantó. Un líquido caliente y escarlata se deslizó con gracia, por el área del labio superior de la romana. Y todo su peso cayó de bruces al suelo, producto del impacto del metal frío de Ladynoir. Queen Bee y Viperion ahogaron un grito de sorpresa.

Ladynoir hizo chirriar sus dientes. Los colmillos brillaron ante la sed. Sed de vencer. Sed de sangre y almas.

—Bien. Hora de matarlas, queridas.

***

La imagen de la villana con casi la nariz rota, lo estremeció de pies a cabeza. Aunque ya venía planificando como encestarle un golpe así de fuerte a ambas locas, la precipitada reacción de la chica que aún quería lo tomó por sorpresa. Una desagradable sorpresa.

—Bien. Hora de matarlas, queridas —dijo la azabache con una voz grave y algo tenebrosa.

Al voltear, vió —más atónico. Si eso se podía...— en las pupilas de Marinette un intensa llama negra y pétrea que comunicaba una gran pasión y sed de sangre. Además de hallar al chico rubio. Hallar a aquel americano llamado Felix, o Adrien.

No pudo más que entristecerse un poco.

Tanta pasión... Es propia de un amor sin límites.

Queen Bee usó su trompo para poder golpear su cabeza, haciendo que él diera una triple voltereta hacia atrás y cogiera uno de sus arcos para poder atacarla. Tiró. Ella lo esquivó y dió un giro de barril en el aire y le dió una patada en la cara.

Haciendo que se deslice y termine echado cerca al punto vacío. Cerca a caer. La rubia activó su poder, haciendo que todo París se detenga. Se sorprendió. No sabía que podía hacer eso.

—¡Viperion!

—Ahora es tu turno florecita —murmuró la de ojos verdes.

Espías En París   Borrador  [Lordbug Y Ladynoir] Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora