▪CAPÍTULO 25

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Capítulo 25

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Felix Adrien Agreste Smith

- Si... La verdad es que tengo sospechas Señora Dupain - Bebió un trago del té que les preparó la señorita Rodwel.

Quien en estos momentos, conversaba con un hombre de la agencia.

- Esto es grave, Lordbug -se había acostumbrado a solo llamarlo por su nombre de espía -. Veo que no se ha tomado muchas precauciones suyas.

- Claro que si, General. Soy un hombre cuidadoso - replicó, frustrado por el constante reproche que la mujer le hacía día tras día. No le habló de eso a Marinette.

No deseaba que se pelearan por su culpa.

- ¿Escuchó decir que un hombre enamorado es más torpe que un niño?

- ¿Escuchó decir que el amor es milagroso? -rebatió. Emilie bufó, bebiendo lo que quedaba de su bebida caliente-. Siempre lo he creído. Mi tío me enseñó a no desconfiar de ella.

Golpe bajo. Y lo sabía.

- Aparte de americano eres poeta declaró. Mi hija es "afortunada" - hizo comillas con las manos.

Se estaba hartando de ello. La paciencia no era su fuerte. Y mucho menos aguantar que lo subestimen. Se levantó de modo brusco. La General Francesa lo miraba impasible; como una señal de que había ganado.

Pero aún no conocía a Adrien Felix Agreste Smith.

- Tal vez debería hablar con su hija - inquirió - . Preguntarle por qué eligió estar conmigo. Así se ahorra tiempo.

Tomó los papeles que traía consigo y se marchó, a paso firme y constante.

Rodwel los observó de reojo y una sonrisa se escapó de su control. ¿Emilie podría ser más tonta?

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Gabriel corrió deprisa hacia el lugar de aterrizaje de la agencia. Con pasos dudosos, observó como varios hombres vestidos de negro, traían diversas maletas, llenas de ropa, libros o papeles.

- Esto es grande sonrió.

Fú siempre - y hasta el cansancio - le decía que el tener algún pariente podría ser beneficioso para la tradición de capitán a General.

Adrien también escuchaba eso. Solo que - al solo tener 10 años - no lo llegaba a comprender a fondo. Es más: ni él lo hacía en aquel tiempo. Pero, con la amenaza de destrucción masiva y la ausencia de su sobrino, aquel muchacho pasaría a ser el Capitán honorario.

- ¡Señor Agreste! escuchó. - Volteó - . Digo. General - el chico vestido de verde hizo el saludo militar con algo de nervios visibles - . Es un gusto saludarlo.

- No es necesario esas formalidades, Wayzz. Todo bien.

Aquel muchacho de 16 años dió saltitos de emoción. Cosa que divirtió a Gabriel. La actitud del chico de cabellos color césped - lo tintó en honor a las ropas de su abuelo, el General Fú - le recordaba mucho al carismático difunto.

Espías En París   Borrador  [Lordbug Y Ladynoir] Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora