▪CAPÍTULO 2

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Capítulo 2

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Marinette Dupain Cheng


La azabache continuaba con la boca seca. El pequeño minino volaba de un lado a otro buscando su bocadillo favorito, fastidiado por que su dueña no lo había conseguido con antelación. Una completa negligente en su opinión.

Pero, ¿quien hubiera imaginado que el camenbert era la comida predilecta de este fenómeno?

 — Vamos niña. Consigueme camenbert. Ahora —ordenó cruzado de brazos y sentándose en el borde de la cama.

— ¿Ah? ¿Camenbert? —enarjó una ceja—. ¿Donde piensas que conseguiré eso?

— Te quitaré el trabajo por el momento —dijo la mayor, entrando con una bolsa de ese putrefacto queso. Ambos voltearon en dirección hacia la puerta. Los ojos del gatito brillaron de emoción.

La joven le agradeció de corazón. Este pillo la estaba más que atormentando. Era ya momento de cerrarle la boca. Plagga le sacó la lengua como si supiera que murmuró la azabache.

— Muchas gracias —agradeció mientras cojia el empaque—. Toma, tragón —le alcanzó uno. Lo demás que sobró del empaque, lo guardó en la mochila. Tapando su nariz.

— ¡Al fin! Alguien que me mima... —Plagga parpadeó como un bebé— Creo que ella no es la indicada —murmuró.

La rubia rió y la de ojos azules saltó para atraparlo. No lo logró. Quiso cojer una chaqueta que tenía colgada en una percha como red pero la mano de su madre la detuvo. Una sonrisa y un giño contuvo su "malvado" plan.

— Mira ratón bicho... —trató de ser amable. Plagga ni siquiera la miró.

— Kwuami Plagga para ti, amiga.

— Bien. PLAGGA —masculló—, yo tampoco estoy feliz con la mala suerte que tuvo mi país al elegirte. Pienso que quedaron dislumbrados al conocer el poder que brindas, pero eres más quisquilloso que...

— Bien, bien. Tranquilizate. Solo es un pequeño que desea comer, ¿no? —habló Emilie tratando de prevenir una pelea sin retorno—. No causarás problemas, ¿verdad pequeñín?

— Claro que no —respondió con una carita inocente el kwuami. Otro de sus trucos baratos. Y mentía con descaro.

— Si como no. No te creo para nada.

— Finjiré que no escuche nada —Plagga causó más estragos en la chica. Rabió—. Bueno niñita... Solo debes decir "Plagga, garras en accion" y te transformaras en un espía (o como se llame eso), encubierta. Con poderes y eso.

El kwuami terminó de chuparse los dedos y esperó la frase. Bridgette asintió y entendiendo, dijo:

— ¡Plagga, garras en accion!

El ser negro entró en los aretes, joya correspondiente; convirtiendo el atuendo de la capitana en uno negro y un poco pegado a su fisonomía. Como arma tenía un bastón de acero y una larga trenza como peinado para su cabellera, que adornaba aquel traje que se acemejaba al de un ninja. Se veía fantástica tanto del modo estético como en lo referente a la acción.

Espías En París   Borrador  [Lordbug Y Ladynoir] Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora