CAPÍTULO 10

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1979

Así pasaron unos cuantos meses. Natalie ayudaba mucho. Gracias a ella pudieron convencer al país soviético y conseguir datos acerca de la bomba atómica. Mucha información por procesar.

Acordaron alianza entre los 3 paízes. Ya que Reino Unido no participaría.

Bueno. Eso creían.

Una mañana, en una cafetería en Leningrado, un chico con mechas azules apareció de inproviso. Más de uno casi derrama su té.

--- Maldita sea, Edgar. ¿No puedes ser mas descuidado?  --- reprendió al recién llegado, Gabriel.

--- Eso quisiera pero, nop. No puedo. --- se acomodó al lado de la rubia. --- Señorita. Soy Edgar Cuffaine.

--- Un....¿gusto? --- miró como el chico le besaba el dorso de la mano. Natalie soltó una carcajada tras ver la cara de Emilie, mientras que Agreste sólo gruñía.

Ya había olvidado que Cuffaine era todo un casanova.

--- Soy Natalie. Mucho gusto.

--- Ya decía la gente que la soviéticas son hermosas. --- eso tomó desprevenida a la chica de lentes. --- Aunque también las francesas....

--- No nos dijiste qué quieres Edgar. --- tomó un sorbo de su té. No le agradaba demaciado el coqueteo del británico hacia Emilie.

--- Oh, si. Lo había olvidado. --- pidió un trago --- Hemos encontrado un extraño virus informático que esta.....--- comió un bizcocho, que se encontraba en la mesa. A Gabriel le dió un tic en el ojo --- absorbiendo todos los secretos de los Aliados.

--- ¡Y lo dices de ese modo!....¡Tan....despreocupado! --- explotó el norteamericano.

--- Calma, Agreste. --- Natalie lo tomó por los hombros. --- Descubriremos a la persona que está haciendo eso.



Los celos pueden ser muy altaneros. Nada propio de una persona madura. Trae consigo actos estúpidos. Y palabras que no quisieras decir en esos momentos.

Técnicamente, son un veneno.------G.A



El movimiento de la soviética le dejó un mal sabor en la boca a la francesa. ¿Es que acaso no podía llevarlo a la razón sin tocarlo?

Es más, ni ella se había acercado tanto.

Con una pequeña cucharita movía su té, mientras observaba todo. Vale decir que la bebida se había enfriado hace mucho tiempo. Cuffaine se tragó otro bizcocho. Emilie admiró su capacidad de estar relajado en tiempos críticos.

Espías En París   Borrador  [Lordbug Y Ladynoir] Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora