— Ya es tarde, Cari. ¿Segura que va a pasar por mi? —Con el teléfono al oído, me acerco a la ventana por décima vez, antes de volver a cerrar la cortina.
— Si. No te preocupes, Nat. Acabo de llamar a Hayden y me dijo que ya está de camino a tu casa. Así que relájate. Todo saldrá bien.
— ¿Y si hay tráfico?
— ¡Natalie! No te preocupes por eso. Todo está controlado.
— Necesito que me escuches. Estuve lista desde hace más de una hora. Casi no dormí porque me quería asegurar de tener todo listo y se me hace injusto que Hayden no llegue a tiempo. Pensé que habías dicho que ahora es diferente y que había cambiado..
— Se quedó dormido, Nat. Espera un poco más. —Hace una pequeña pausa.— Si no está ahí en media hora, te doy algo a cambio.
— Está bien.
— Nat, tengo que regresar a mis ensayos de ballet. ¿Me puedes llamar cuando Hayden llegue?
— Bueno pero si no llega en una hora, me voy sin él.
— Me parece justo. Nos vemos pronto.
— Si.
— Bye, Nat.
— Bye.
Me recuesto en el sillón al lado de la ventana para esperar a Hayden. Aprovecho para agarrar el control remoto y ver una serie en Netflix, pero no me puedo concentrar por más que trato. Así que me dirijo a mi cuarto. Me tomo una aspirina y me tumbo en la cama sin fuerzas hasta que me vuelvo a perder en mis pensamientos...
Hayden seguía nadando en el lago cubierta por la oscuridad. Hace unas señas con las manos para que me dirija hacia él.
— ¡Vamos! ¡Brinca!
— ¿Está hondo?
— No, para nada. —Se pone de pie en el agua para indicarme que el agua no está profunda.
— ¡Ven!
Sin pensarlo, me quité la playera negra que tenía puesta y mis jeans de mezclilla. Coloqué mi ropa a la orilla del muelle. Aguanté la respiración y di un pequeño brinco hasta que me sumergí completamente en el agua.
— ¡No puedo... ¡No puedo respirar! —Me empecé a hundir cada vez más y seguía sin sentir el suelo.
De repente, los brazos fuertes de Hayden rodearon mi abdomen plano. Me llevó a la superficie mientras me impulsó hacia una rama gruesa de un árbol para que me pudiera sentar encima de ella. Tosí con dificultad el agua con la que casi me ahogo.
— Espera... ¿No sabes nadar?
— ¡Eres un mentiroso! ¿Por qué lo hiciste? ¡Yo misma vi que el agua te llegaba hasta la cintura!
— Había una rama debajo del agua. Me paré ahí durante varios segundos. —Hayden se quedó callado. Se acercó para tocar mi mejilla y poder mirar mi rostro.— Perdón, Naty. ¿Estás bien?
Sorprendida por su cercanía, lo alejé de mí con un empujón.
— Lo siento, Natalie. Pero, ¿por qué decidiste acompañarme si no sabes nadar?
— Te pregunte qué tan profundo estaba, Hayden. ¡Por tu culpa casi me muero! No lo puedo creer... Eres un mentiroso.
Me levanté de la rama para acercarme a la orilla del muelle. Hayden se sumergió de nuevo al agua y se volvió a acercar hacia mí para bloquear mi camino.
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El chico que odio
RomancePara llegar a la boda de su mejor amiga, Natalie tiene que manejar desde California hasta Nueva York con Hayden, el hermano de su mejor amiga y tiene prohibido enamorarse de él. ¿Podrá volver a amarlo como antes? O ¿su mejor amiga interferirá?
