Capítulo 23

13 6 0
                                        


La mañana siguiente pasa volando. Mary hace unos cuántos arreglos más a mi vestido para que me quede perfecto y Carina se ve hermosa con el suyo... No puedo dejar de pensar en Hayden. No hemos hablado desde ayer en la tarde y eso me tiene un poco preocupada. Me paro en el altar antes de que empiece la boda. La multitud suspira en cuanto entra Carina por la puerta blanca. Al lado de ella, está su hermano. La apariencia de Hayden hace que me quite el aliento. Tiene un traje blanco y fino. Hayden escolta a Cari por el pasillo. Su expresión está teñida de orgullo y de tristeza. Al llegar a los escalones pequeños, Hayden le aprieta la mano para transmitirle fuerza. Alzo la mano para llamar su atención. Algunas personas de la multitud, sueltan pequeñas risas y Cari me arroja una mirada asesina. Hayden no reacciona ante el cómico incidente. Carina camina hacia Daniel. El ministro da un paso hacia adelante. Conforme Hayden se mueve hacia Ben y Alex, los padrinos, Carina y Dan comienzan a decir sus votos. Roto mis hombros hacia atrás esperando que Hayden me observe en mi vestido, pero en vez de eso, él mira hacia la multitud y los adornos, ignorándome por completo. Lucho por concentrarme en los recién casados, pero es imposible. No puedo aguantar su silencio... No puedo aguantar el hecho de que me está ignorando.

De alguna manera, llegó el final de la ceremonia. Varios fotógrafos se acercan hacia nosotros para capturar cada instante. Yo camino hacia Cari y la abrazo. El fotógrafo nos da las gracias al momento en que Hayden se va. Debería darle espacio... Cuando quiera hablar conmigo, hablará. Las lágrimas se acumulan a la orilla de mis ojos y me dirijo hacia el baño más cercano. Para mi suerte, el baño está completamente vacío. Cierro la puerta detrás de mí y me siento en el retrete. Mis lágrimas empiezan a derramarse. Arruiné las cosas con Hayden... Debe estar molesto de que Elijah haya aparecido aquí cuando le dije que habíamos terminado. Debe pensar que le mentí. Me gustaría poder explicarle todo. Me siento como la peor persona del mundo y lo peor es que no creo que Hayden esté dispuesto a escucharme. En ese momento, la puerta del baño se abre. Trato de calmar mi respiración para que nadie me escuche llorando. Alguien se mete al baño al lado del mío y pone sus pies en el retrete revelando la cara de Carina.

— Hola.

— ¿Qué haces aquí, Cari? Se supone que deberías estar posando para las fotos.

— No te preocupes por eso. Ya nos tomaron varias fotos. Lo más importante para mi es saber que estás bien.

— Gracias, pero deberías estar con Daniel.

— Ahora me necesitas tú. Cerré la puerta del baño. Nadie podrá entrar. ¿Quieres hablar?

— Lo siento, Cari... No sé ni por donde empezar... Es tu hermano...

— Por eso. Soy la indicada en darte consejos sobre mi hermano. Vamos. Sal de ahí. No quiero que se moje mi vestido y no pienso irme de aquí sin ti.

— De acuerdo. —Sin ganas, abro la puerta del retrete.

— Escucha. Cuando vi a Hayden entrar contigo al vestíbulo, me sentí aliviada porque no lo había visto sonreír así desde hace años. No sabía qué cosa había cambiado en él y ahora me doy cuenta de que eras tu. Sacaste algo dentro de él. Algo que jamás había visto. Pase lo que pase, no lo dejes ir.

— Tengo un plan , pero creo que no te va a gustar.

— No te preocupes por eso. Tienes todo mi apoyo. Puede que Hayden necesite tiempo antes de escucharte, pero eventualmente lo hará. Hayden necesita saber lo que es ser amado de verdad. Toda su vida lo han visto como un objeto y le cuesta ver que el amor puede ser incondicional. Necesita saber que las personas no son perfectas y eso no significa que el amor se tiene que acabar. Te está alejando a propósito y si realmente lo amas, no lo dejarás.

Salimos del baño agarradas de la mano justo a tiempo de la cena. Tomo asiento al lado de Ben, quien me sirve un poco de vino.

— ¿Dónde estabas? —Pregunta preocupado.

— En el baño. Necesitaba pensar...

Ben frunce el ceño ante la tensión de mi voz. Acto seguido voltea a ver a Hayden al otro lado de la habitación.

— ¿Hubo algún problema?

— La persona que me vino a visitar ayer es mi ex.

— Ya veo cuál es el problema. —Hace una pausa procesando la información.— El chico del que estás enamorada sabe que tu ex es tu ex, ¿verdad?

— Eso espero...

Ben asiente. El resto de la comida pasa en silencio. El Dj de la esquina dice mi nombre. Llegó la hora de dar mi discurso. Mis ojos se dirigen a la escultura que les regalé a Carina y a Daniel. Respiro profundo y jalo la tela que cubre mi escultura. La tela cae al piso revelando el regalo. Es una bailarina hermosa. Sus brazos están extendidos hacia el cielo.

— Todavía recuerdo el día que conocí a Carina... Estábamos en el patio de la escuela durante el recreo. Un niño estaba corriendo y se cayó encima de Carina. No se lastimó. Lo que más me impresionó de ella fue que se preocupó primero por el niño que por ella misma. Siempre ha sido así. Busca la manera de ayudar a las personas a su alrededor antes que preocuparse por ella misma. Hace unos meses, Carina me llamó para contarme sobre un chico. Al parecer era un hombre maravilloso y perfecto. Ella iba a tener una cita con él, pero cuatro semanas después me dijo que lo amaba. Para ser honesta, estaba un poco sorprendida, pero ¿quién soy yo para juzgarla? Luego me dijo que se iba a casar con él... Al principio pensé que había perdido la cordura... Lo primero que me pregunté fue, ¿cómo una persona puede amar a otro ser humano en tan solo poco tiempo? Verán, Carina y yo tenemos la misma edad con tan solo dos semanas de diferencia. Hacíamos todo juntas. Compartíamos nuestra fiesta de cumpleaños juntas, tuvimos los mismos amigos y tuvimos la misma graduación. Así que no podía creer que mi mejor amiga se iba a casar. Hace seis días me di cuenta de que tenía razón. Cuando amas a una persona realmente, no existe el tiempo. Carina dejó entrar a Daniel a su vida. Le mostró sus defectos y sus virtudes, porque así funciona el amor. Eso es lo que busco. No quiero perfección. Simplemente quiero defectos y pasión. Cuando encuentre a mi media naranja quiero que me cuente todo. Incluso las partes feas. El amor es vulnerable. A veces tienes que hacer cosas que te asustan. Cómo darle tu corazón a alguien después de haberlo conocido hace unas semanas o hace unos días. Cuando encuentras a la persona correcta, el tiempo se detiene. Eso fue lo que pasó con Carina y Daniel. Y eso es lo que me pasó a mi.

La multitud enloquece mientras gritan y aplauden. Ben se levanta de la mesa para acercarse hacia mí. Pone una mano en mi hombro.

— Me encantó tu discurso, Natalie. Te felicito.

— Gracias pero necesito tomar un poco de aire. No me siento bien. Nos vemos. —Le doy un pequeño abrazo a Ben antes de agarrar mi bolsa. Un hombre a quien no había visto antes se para enfrente de mí.

— ¿Esa obra de arte es tuya? —Me pregunta el desconocido.

— ¿La escultura? Si.

— Mi nombre es Richard Williams. Soy dueño de una galería en el centro de Vermont. He estado buscando obras únicas como la tuya, señorita...

— Parker. Natalie Parker. Encantada de conocerlo.

— Su trabajo es increíble, Parker. —El hombre pone una tarjeta de presentación en mi mano.— Me encantaría platicar con usted. ¿Puede mañana? Después de todo, tenemos una boda que disfrutar.

Salgo en silencio de la recepción para tomar el elevador de regreso a mi cuarto. El pasillo está silencioso. Espero que Hayden haya entendido el mensaje en mi discurso. Abro la puerta esperando que Hayden este esperándome, pero no está ahí. Me acuesto en la cama y dejo que mis lágrimas caigan. Mañana tomaré un avión a Los Ángeles, pero no puedo dejar de pensar en Hayden. Creo que llegó el momento de dejarlo ir. 

El chico que odioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora