Ok. Definitivamente este viaje es un infierno.
Deslizo la tarjeta en la máquina de mi cuarto. Igual que ayer, Hayden y yo tenemos cuartos separados. Hablando de él, resulta que Hayden quiso compensar el retraso de ayer al viajar catorce horas seguidas. ¡Catorce! Progresamos bastante pero apenas y puedo caminar. Ahora estamos a 35 horas de Vermont. La última vez que vi a Hayden se veía pálido. Los dos estamos cansados. Lo único que queremos hacer es dormir. Me acabo de dar cuenta que no he llamado a Elijah durante mucho tiempo. No he encontrado la oportunidad para hacerlo. Ya sé que son las 2:00 a.m pero, ¿debería llamarlo? Me gustaría mucho escuchar su voz. He tenido un día un poco estresante con Hayden... Me siento en la cama para llamarlo. El teléfono suena una y otra vez mientras observo las sábanas.
— Hola, estás hablando con Elijah Grant. No estoy disponible en este momento. Por favor deja tu mensaje después del bip.
— Hola, Elijah. Son las 2 a.m aquí pero quería decirte que apenas acabamos de llegar a Nebraska a un pueblo pequeño llamado Chippewa. Vamos a pasar la noche en un motel. —Me muerdo el labio por un segundo, pensando en qué más agregar.— Hayden manejó catorce horas... Está completamente exhausto. Hubo un gran avance hoy... Tuvimos nuestra primera conversación en la que no sentí la necesidad de arrojarle algo. Te extraño mucho. Llámame cuando tengas la oportunidad. Buena suerte. Nos vemos pronto.
Me preparo para meterme en la cama cuando de repente escucho un golpe suave en la puerta. Ignoro el ruido, pero el golpe suena de nuevo.
— Natalie, soy yo. ¿Sigues despierta? —Hayden me pregunta a través de la puerta. No puedo dejar que mis sentimientos me dominen... Yo amo a Elijah y siempre lo haré. Mantengo la respiración para evitar que me escuche.
— ¿Natalie.? —Vuelve a preguntar mientras da un leve golpe contra la puerta pero el sonido se convierte en un golpe fuerte.— Mierda...
¿Se desplomó contra la puerta? ¿Por qué haría eso? ¿Está herido? No puedo dejarlo afuera. Espero que no sea nada grave. Abro la puerta y lo veo sentado en el piso aferrado a la puerta. Se encorva hacia el frente en silencio mientras se lleva sus manos a la cabeza.
— ¿Hayden? ¿Estás bien?
— No... Lo que pasa es que tengo un dolor de cabeza insoportable. Quiero saber si tienes una aspirina que me puedas dar.
Le abro inmediatamente la puerta. Me agacho junto a él y lo ayudo a ponerse de pie.— Si. Ahorita te doy una pastilla. Entra, iré a buscarla.
Agarro su brazo y nos dirigimos hacia la cama del motel para que se pueda sentar. Le dedico una sonrisa gentil. Busco mi kit de emergencias que está guardado en el clóset.— ¿Cuánto tiempo llevas con el dolor de cabeza?
— Hace un par de horas. Cada vez se sigue poniendo peor.
— ¡Debiste haber dicho algo antes!
— No quería molestarte, Natalie. Pensé que lo podía controlar, pero el dolor se sigue poniendo peor.
Me sumerjo a mi clóset para buscar una aspirina hasta que después de un momento, logro sacar un pequeño bote con unas cuantas pastillas que estaban escondidas al fondo de mi bolsa de maquillaje. Saco una aspirina. Me dirijo al baño para llenar un vaso con agua y se la termino dando a Hayden. Él me da las gracias. Con cuidado, se traga las patillas al mismo tiempo que toma agua. Después de haberse tomado una aspirina, en vez de irse a su cuarto se queda sentado en la cama con los ojos cerrados. Respira profundamente una y otra vez. Su rostro está demasiado pálido. Desearía poder quitarle el dolor por arte de magia. No puedo creer que haya sufrido una jaqueca durante tanto tiempo sin haber dicho nada... Se ve que realmente no quería preocuparme.
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El chico que odio
RomancePara llegar a la boda de su mejor amiga, Natalie tiene que manejar desde California hasta Nueva York con Hayden, el hermano de su mejor amiga y tiene prohibido enamorarse de él. ¿Podrá volver a amarlo como antes? O ¿su mejor amiga interferirá?
