A medida que nos acercamos cada vez más a Vermont, Hayden se desvía de la autopista. Da vuelta hacia una tienda pequeña y se estaciona.
— Espérame aquí. Ahora vuelvo. —Hayden desaparece dentro de la tienda. Me pregunto que estará tramando... Si quiere comprarme algo, creo que debería hacer lo mismo para devolverle el favor... Al parecer se quedó sin sus chicles favoritos. Salgo del coche y me dirijo hacia la tienda a la que Hayden se metió.
Para el momento en que vuelvo al coche, Hayden no ha regresado. Me encojo de hombros al mismo tiempo que me subo al coche. Agarro mi libro para pasar el rato. Hayden tarda veinte minutos, pero al final regresa con una bolsa debajo de su brazo. Me lo entrega.
— ¿Qué es esto? —Pregunto sorprendida.
— Ábrela.
Con cautela, saco una caja angosta.— ¿Un celular?
— Así es. Es un regalo para ti. Si queremos actuar como si nada esta pasando entre nosotros dos, necesito una manera en la que me pueda comunicar contigo.
— Pero es un celular de prepago...
— Si... Lo sé. Fue lo único que encontré en tan poco tiempo. —Retira mi nuevo celular de mis manos y lo prende siguiendo las instrucciones de la caja.
— Gracias, Ned. Te lo agradezco.
Hayden asiente y me devuelve el celular.— Llámame, así tendré tu número en mi celular.
Miro hacia la pantalla, lista para marcarle. Algo me detiene en cuanto veo como se agrego en mi celular.
— ¿Te pusiste "Devorador salvaje" a ti mismo?
— Es un código secreto en caso de que alguien vea tu pantalla. ¿Adivina cuál es tu el tuyo?
— ¿Cuál es?
— Mona.
— ¿Cómo la Mona Lisa? Es una obra de arte que representa la belleza de una mujer... ¿Qué tiene que ver conmigo?
— Todo, Naty.
Tres horas después, nos estacionamos frente al hermoso hotel Hilton Burlington Lake Champlain.
— ¡Wow! ¡Este lugar es demasiado elegante y glamuroso! —Comento. Hayden abre la cajuela del Mustang azul y baja las maletas.— ¿Sabes a dónde tenemos que ir?
— No... Vamos a registrarnos primero. —Hayden intenta agarrar mi mano mientras nos acercamos a la puerta principal. Doy un paso hacia atrás alejándome de él. Hayden asiente en forma de comprensión. Se adelanta y me abre la puerta del hotel.
El hotel es precioso. Es un hotel bastante moderno. Tiene miles de ventanas para poder observar el lago azul.
— Deberíamos llamar a Carina... —Comento al ver a muchas personas en el vestíbulo, pero antes de sacar mi celular, escucho un grito agudo que me interrumpe. Carina sale corriendo y me abraza.
— ¡Natalie! ¡Que gusto verte! —Grita con entusiasmo mientras mueve sus cabellos dorados de un lado a otro.
— ¡Hola! —Nos saluda Daniel, el futuro esposo de Carina.— Tu has de ser Natalie.
Asiento. He visto a Daniel en fotos. Debo admitir que se ve más atractivo en persona.
— Carina no para de hablar de ti.
— ¡También he escuchado mucho sobre ti! ¡No puedo creer que finalmente te haya conocido!
— ¡Si! ¡Yo también estoy emocionado!
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El chico que odio
RomantikPara llegar a la boda de su mejor amiga, Natalie tiene que manejar desde California hasta Nueva York con Hayden, el hermano de su mejor amiga y tiene prohibido enamorarse de él. ¿Podrá volver a amarlo como antes? O ¿su mejor amiga interferirá?
