Estoy cansada de ver a chicas enamoradas de Hayden. ¡Llegó mi turno de ser el centro de atención! Y Hayden tendrá que observar todo el espectáculo. Un brazo se escurre sobre mis hombros y me aleja de Ben hacia otro cuerpo firme.
—¿A quién vamos a poner celoso? —Pregunta Alex con una sonrisa.
— Al parecer, Natalie tiene un admirador, pero ese chico es demasiado cobarde para venir hacia aquí. Así que vamos a tratar de que hable con ella. —Responde Ben. Alex se ahoga con su propia risa y busca alrededor de la pista.
— ¿Quién es?
— No importa, Alex. Ese no es el punto. Lo que importa es que el chico sepa de lo que se está perdiendo. —Ben hace una reverencia exagerada y me ofrece la mano.— ¿Me permites está pieza, Natalie?
— Claro. —En un impulso, volteo a ver a Hayden, quien sigue estando con la chica rubia. La mujer camina alrededor de él con sus piernas largas y elegantes mientras pasa sus dedos por su cuerpo. El se mueve incómodo y suelta una risa. Espero que sea una risa nerviosa. El lenguaje corporal de la mujer dice otra cosa. La chica presiona su cuerpo más cerca de Hayden. Los celos están hirviendo por mis venas. Ben me jala hacia él y siento su respiración alrededor de todo mi cuello. Me alejo de él sin soltar sus manos de las mías.
— ¿Estás bien? —Ben pregunta.— Dijiste que aceptabas bailar conmigo.
— Si, yo...
— ¿O cambiaste de opinión?
Vuelvo a ver a Hayden. Antes de que pueda responder, sacudo la cabeza y jalo a Ben al centro de la pista.
— Hay que dar lo mejor de nosotros. —Le indico. Ben sonríe mientras me levanta del suelo con sus brazos esculpidos durante unos segundos antes de bajarme de nuevo a la pista agarrando mis muslos. Ben me toma de la cintura y estrella su cuerpo al mío. Me da varias vueltas en el aire sin dejar de agarrarme las piernas. La multitud nos aplauden y de vez en cuando sueltan exclamaciones.
— Creo que hemos llamado su atención. —Ben me indica. Ben me agarra de nuevo de la cintura y me vuelve a elevar. El mundo gira a mi alrededor y descubro que Hayden me observa en silencio. No parece estar enojado... Que la guerra comience.
Con los ojos fijos en mí, Hayden desliza su mano por la espalda de la chica rubia, aprieta su muslo y la levanta del suelo.
— Parece que tenemos competencia. —Ben comenta mientras me jala hacia su pecho y enreda mis brazos alrededor de su cuello. Sus manos descansan en mis caderas.— Sigue mis movimientos. Déjate llevar.
Ben guía mis caderas en círculos. Antes de que podamos seguir bailando, la música llega a su fin y otro hombre me agarra del hombro.
— Nunca me llegué a disculpar por haberte arrojado tierra. —Alex me guiña el ojo.
No puedo evitar reírme mientras Alex baja sus brazos con suavidad por mi espalda, regresando al ritmo de la música. Doy varias vueltas, colocando mi trasero en los muslos de Alex. Volteo a ver a Hayden de nuevo. Ahora está bailando con una chica morena, pero apenas y le presta atención. Sus ojos azules están enfocados en mí, analizando cada movimiento. Con la mirada fija en Hayden, enredo mi brazo en el cuello de Alex y engancho mi pierna en su cadera. Debo admitir que Ben y Alex son buenos bailarines. Pronto, la música cambia de nuevo. Me detengo un momento para observar mi alrededor en busca de una nueva pareja. Alguien me agarra de la mano con un cálido toque y me jala hacia una escalera.
— Si no nos vamos pronto, va a haber una pelea.
— ¿Ah, si? ¿Con quién?
— Con la próxima persona que se atreva a tocarte.
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El chico que odio
RomansaPara llegar a la boda de su mejor amiga, Natalie tiene que manejar desde California hasta Nueva York con Hayden, el hermano de su mejor amiga y tiene prohibido enamorarse de él. ¿Podrá volver a amarlo como antes? O ¿su mejor amiga interferirá?
