Capítulo 5

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— ¿Ah, si? ¿Y de que te acuerdas, Nat? — Hayden sonríe.

— La verdad es que no me acuerdo de mucho.

El pasado debe quedarse en el pasado, eso es lo que pienso y es lo necesario. Sobre todo porque nunca le conté a Carina lo que pasó ese verano. La culpa me sigue consumiendo y lo peor es que soy la única que debe cargar con eso.

— Me alegra.

— ¿Por qué?

— Pues para ser sincero, yo tampoco me acuerdo mucho de ti. Este viaje hubiera sido incómodo si te acordabas del comportamiento que solía tener. La buena noticia es que tenemos más de 5,000 kilómetros para remediarlo.

Siento una punzada en el pecho. ¿Acaso no se acuerda de mí? Supongo que es bueno pero entonces, ¿por qué me molesta tanto? No debería dejar que esto me afecte... Sé lo qué pasa cuando te acercas demasiado a Hayden Montgomery. Este viaje va a ser largo pero intentaré mantener mi distancia.

— Tengo muchas lecturas que hacer, así que conocerte no es una de mis prioridades.

— Como gustes. Vamos.

Hayden vuelve a abrir los seguros del coche con su llave. Hayden me abre la puerta del coche, pero quito su mano...

Una vez que salimos de la ciudad, busco una liga de pelo en mi bolso ya que mi cabello se está alborotando debido a que Hayden tiene las ventanas abiertas del coche. El viento se agita por toda mi cara. Solo tengo que aguantarlo 44 horas... Me pongo unos tapones en los oídos y me quito los zapatos para intentar relajarme.

Después del verano en el que besé a Hayden, me hice una promesa para olvidarme de él. Nunca le dije a Carina lo que pasó... Había tenido bastante éxito en esconderlo hasta ahora.

Lo miro de reojo. Su cabello se retuerce por el viento. No puedo evitar mirar sus labios, debo admitir que siguen suaves, finas y redondas como antes...

No puedo negar que es el hombre más sexy que he visto en toda mi vida pero no se acuerda de nada de lo que pasó... Hayden fue mi primer beso, pero al parecer todo eso se quedó en el pasado. Lo que necesito es una distracción. Lo bueno es que tengo mi laptop y mi diario. Saco mi diario de mi bolsa... Es un poco raro escribir sobre mis emociones en vez de decírselo a las personas. Casi todos los días le escribo cartas a Cari para contarle todo lo que no le puedo decir porque no tengo la valentía.

"Querida Carina... ¡Ya casi te voy a ver en Vermont! ¡Que emoción! ¡Te extraño más de lo que piensas! No puedo creer que te vas a casar. Siempre pensé que envejeceríamos juntas y seríamos vecinas como en los viejos tiempos..."



Hayden estaba sentado frente a mí en el comedor desayunando junto con el resto de la familia, pero no he podido mirarlo a los ojos. No tuve suficiente valor para hacerlo.

— ¿Todo está bien, cariño? — Me preguntó Rose, la mamá de Carina.

— Si. Estoy bien... Lo que pasa es que estoy cansada.

— Espero que Carina no te haya despertado en la noche por culpa de su tos. Me temo que este viaje no ha sido muy divertido para ti, ¿verdad?

— Oh, no, ha sido genial. Yo fui a nadar ayer durante un rato... Sola.

— Me alegra saber que estabas pasando un buen rato. ¿Nadie te acompañó al muelle? No me quiero imaginar que estuviste sola en esa zona.

— Um, si. Unos chicos estaban cerca.

El chico que odioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora