Hago el mejor esfuerzo para mirar hacia otro lado más allá del hombro de Hayden. Su voz suena exasperante.— ¿Naty?
Mis ojos regresan a los suyos. El muestra una sonrisa amplia y observa su propio cuerpo antes de encontrarse con mis ojos de nuevo. Sus traviesos ojos azules parecen preguntarme si me está gustando lo que estoy viendo así que en vez de seguir el juego le lanzo una playera negra que se encuentra colgada en la silla. Doy un paso hacia atrás y me doy la vuelta para darle un poco de privacidad.
— Son las 10 de la mañana Hayden.
— ¿Y?
— Se supone que deberíamos haber salido hace cinco horas.
— ¿Ah, si?
— Si. Y tú deberías ponerte ropa. La gente de Victorville no quiere ver... Eso.
— Odio romper tus ilusiones cariño, pero mucha gente quiere ver esto.
— No es cierto cariño. Dudo que quieran ver a una persona con las pompas de fuera caminar por las calles de Victorville.
Lo escucho reírse detrás de mí. Tengo que admitir que su risa es bastante contagiosa. Me quiero reír junto a él, aunque mejor me aguanto la risa.
— Ya te puedes dar la vuelta. —Hayden indica. Poco a poco giro el cuerpo y miro los pants grises que se acaba de poner. Hayden se recarga contra la puerta cruzando sus pies a la altura de sus tobillos. Una diminuta sonrisa cuelga de la orilla de sus labios.
— Bueno... Esto es incómodo. —Me aclaro la garganta.— Te quería avisar que voy a bajar para desayunar.
— Eres tierna. Gracias por haberme avisado.
— ¡No soy tierna! ¡Fue la única manera para que sacaras tu trasero de la cama!
— ¿Siempre eres tan adorable en las mañanas?
— En primer lugar, no voy a contestar eso. Y en segundo lugar, tenemos que irnos así que dame tus llaves. Nos tendremos que llevar el desayuno al coche.
— Vale. —Hayden se acerca a la mesa de noche y toma las llaves de su coche y me las avienta de manera violenta. Solo tres días más. Solo tres días más y seré libre.
Después de volver a mi cuarto por mis maletas, me dirijo hacia el estacionamiento donde se encuentra el Ford Mustang de Hayden. Le doy la vuelta a la llave para abrir la cajuela polvorienta. Ya pasaron más de diez minutos y no puedo quitarme de la cabeza el cuerpo perfecto de Hayden. A veces pienso en las cosas que le haría y las cosas que él me haría.
Otra cosa en la que no dejo de pensar es en esa larga cicatriz alrededor de su hombro. ¿Hace cuánto tiempo tiene esa cicatriz? Pasé la mayor parte de mi adolescencia con los Montgomery y me acostumbré a verlo corriendo semidesnudo y no recuerdo haber visto esa cicatriz.
Camino junto al coche y abro la puerta del pasajero para meterme. Me impresiona que el interior del Mustang esté en buenas condiciones a pesar de la edad del automóvil. Sigo sin entender la razón por la que Hayden rechazó la oferta de ir a la Universidad de Toronto. ¿Por qué Carina nunca me lo contó? Ah, si. Porque soy la mejor amiga que besó a su hermano y después de eso, no quise volver a saber de él. Me acuerdo que todas las veces que hablamos de Hayden, yo buscaba la manera de cambiar de tema. Y como Cari es inteligente, entendió que algo estaba sucediendo entre nosotros y dejó de mencionarlo.... Me recargo en el asiento hasta que algo pequeño llama mi atención. Mi mandíbula se aprieta en cuanto identifico el problema. El coche me indica que el tanque de gasolina está por acabarse. Perfecto... Lo que faltaba. A este paso nunca vamos a salir de Victorville. Podríamos llevar el coche a una gasolinera cercana para llenar el tanque. Salgo del coche para pensar con más claridad. En ese momento escucho un ruido sordo y veo a Hayden en el balcón del hotel con sus maletas preparadas. Me encanta la manera en que la cabellera rubia de Hayden se cae cada vez que camina... Hayden baja las escaleras y pone su maleta en el suelo. Estira sus brazos sobre su cabeza. Hayden abre la puerta del coche y se abrocha el cinturón de seguridad. Acto seguido me subo al coche y cierro la puerta detrás de mí.
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El chico que odio
RomansaPara llegar a la boda de su mejor amiga, Natalie tiene que manejar desde California hasta Nueva York con Hayden, el hermano de su mejor amiga y tiene prohibido enamorarse de él. ¿Podrá volver a amarlo como antes? O ¿su mejor amiga interferirá?
