Hayden se encuentra manejando con una expresión dura. Apenas han pasado diez minutos del incidente. Ni siquiera me quiere voltear a ver pero lo entiendo completamente. Me comporté de una manera agresiva. En mi defensa, fue culpa de la mesera. Hizo que dudara sobre lo que sentía hacia Hayden, cosa que quería evitar pensar. Debí haber hablado con Hayden al inicio de este viaje. Estos últimos días, Hayden ha sido una persona decente y amable conmigo. No tuve que haber mencionado el pasado... Aunque para ser honesta, siento que nos estamos entendiendo mejor que antes.
— Hayden. Sobre lo que pasó hace rato... Yo...
Antes de que pueda terminar la frase, Hayden agarra mi libro de la guantera y me lo entrega enojado. — No estoy de humor para hablar. Mejor lee tu libro o no. Haz lo que quieras. No me importa en lo absoluto.
En vez de leer, cierro los ojos con la esperanza de que algún día me pueda perdonar. Ya quiero llegar a Vermont. Al cabo de media hora, me despierto debido a que siento que la velocidad del coche está disminuyendo. Me asomo por la ventana para ver cuál es el problema, pero no logro ver nada.
— ¿Qué estás haciendo? No me digas que necesitas ir al baño.
Hayden no contesta. El coche desacelera gradualmente. La cara de Hayden es ilegible. Acto seguido, estaciona el coche fuera de la carretera. Agarra su chamarra del asiento trasero y abre la puerta del coche.
— Llené el tanque hace menos de tres horas.
— ¡No puedo creerlo! Te dije que algo como esto podría pasar. ¡Te lo dije, pero decidiste no hacerme caso! Eres demasiado orgulloso.
Hayden gruñe en forma de respuesta mientras alza el cofre del coche y saca su celular para iluminar.
— Algo anda mal... No logro distinguir cuál es el problema.
Salgo del auto y lo acompaño en medio de la oscuridad para observar el motor del coche. Lo único que veo son pedazos de metal.
— Mierda. No entran las llamadas. No hay servicio. —Hayden me avisa.
— Tampoco tengo señal. ¿Qué vamos a hacer?
— Regresa al auto. Voy a buscar ayuda.
— No creo que sea una buena idea... Deberíamos permanecer juntos. ¡Voy contigo!
Hayden respira profundo un poco desesperado.— De acuerdo. Vamos.
Cierro enseguida la puerta del coche. Alcanzo a Hayden y caminamos por el lado lateral de la autopista. Está completamente oscuro. La noche no nos deja ver nada más que las luces de los carros que pasan, pero nadie parece vernos.
— ¿Dónde estamos, Hayden?
— Estamos en Colorado. A una hora de nuestra próxima parada.
— No puede ser... ¿Alguna vez te ha sucedido esto?
— No.
— ¿Seguro qué nos quedamos sin gasolina?
— Sí.
— ¿Cómo sabes que nos quedamos sin gasolina?
Silencio total.
— ¡Hayden! ¡Habla! ¿Cómo sabes que no es más que otro problema y que no nos quedamos sin gasolina? Maldita sea. —Paso mis dedos por el cabello. Trato de lidiar con el estrés. En vez de eso aumenta la ansiedad.
— ¿Hay algún problema? —Hayden se detiene en seco y voltea a verme a los ojos en cuanto ve que lo estoy mirando feo.
— Si. Se supone que tengo que estar en dos días en la fiesta de despedida de mi mejor amiga. Dos días. Y tu no estás haciendo nada para arreglar tu puto coche.
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El chico que odio
RomancePara llegar a la boda de su mejor amiga, Natalie tiene que manejar desde California hasta Nueva York con Hayden, el hermano de su mejor amiga y tiene prohibido enamorarse de él. ¿Podrá volver a amarlo como antes? O ¿su mejor amiga interferirá?
