¿Que pasaría si dos enemigos de siempre se enamoran?¿Y si al hacerlo causan un caos entre sus dos familias? ¿Y si solo ellos pudieran unirlas? ¿Sería eso lo correcto o solo sería un error?¿Les dejarían ser felices juntos después de rebelar su amor...
No podía dormir, no era capaz de dejar de pensar en ello. ¿Alec lo recordaba o la habrá olvidado por completo? ¿Todo esto cambiará algo entre nosotros?¿Lo cambiará entre Jane y yo?
-Renesme, tienes que relajarte y respirar, seguro que todo saldrá bien- me digo a mí misma y suspiro dando otra vuelta sobre el colchón.
-¿Con quién hablas?- pregunta Jane entrando de improviso a mi habitación. Pegué un brinco en la cama y casi se me sale el corazón por la boca.
-¿Qué narices haces aquí Jane?- pregunto aún algo agobiada por el susto.
-Hola, ¿qué tal Jane? Oh, muy bien Ren, gracias- dice de manera sarcástica. Yo ruedo los ojos y me río.
-Hola Jane- digo aún riendo.
-Hola Ren- me responde mientras se siente a mi lado y me abraza.
-Ahora, ¿me dirás qué haces aquí?- le pregunto.
-No has contestado a mí pregunta aún- replica Jane. Suspiré pesadamente y le contesté.
-No hablaba con nadie, estaba hablando conmigo misma.
-Ah, muy bien- comenta Jane y ambas comenzamos a reír. -Vine para bajar juntas, ya que tenemos una hora para estar listas, para ir después al aeropuerto- me explica y algo en mi cabeza se activó de repente.
-¡!El avión!- salté de la cama y me metí en la ducha.
Escuché que Jane se reía de mí -mientras ella se iba a hacer lo mismo- pero no le di importancia en ese momento.
Me duché rápidamente con agua fría y me puse mi albornoz mientras cogía la ropa que me podría para el avión.
Me puse unos vaqueros y una camiseta de tirantes blanca, junto con una chaqueta larga gris y unas playeras blancas. Me lave los dientes y pinté mis uñas de un color carne muy claro.
Me ajuste los vaqueros con un cinto negro y me cogí un bolso negro para guardar mi móvil y mis objetos personales.
Me peiné el cabello y me lo dejé suelto. Por último, me pinté los labios de un brillo y me puse rímel.
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Mientras recogía las cosas de mi habitación y hacía rápido mi maleta llamaron a mi puerta.
-Pasa- digo y sigo recogiendo.
La puerta fue abierta y por ella entró mi madre. Metí todo en la maleta y ella se sentó en la cama.
-Te he hechado de menos mamá- le digo sinceramente.
Cojo una cajita que tenía guardada con un lazo anudado y se lo entrego. Ella lo abrió con delicadeza y cuando lo consiguió abrir se le formó una bella sonrisa en la cara.