Cap. 22 «Dos pequeñas sorpresitas»

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RENESME P.O.V.

Me levanté de la cama con cuidado, y agarrándome de las paredes, fui hasta la cocina por un vaso de agua. Ahí me encontré con María e Irina, quienes cuchicheaban sobre algo, pero se calaron al verme entrar. Yo las miré extrañada.

-¿Y ahora qué pasa?- pregunté cogiendo un vaso y comenzando a llenarlo de agua.

-Nada- dijeron al unísono, mientras sonreían como dos inocentes angelitos. Y te aseguro que aunque Irina no haya tomado sangre humana, todavía tiene los ojos algo rojos, lo cual impide que parezca un ángel.

-Ya claro- comenté llevando el vaso a mis labios-. Bueno, lo que  ustedes quieran...- les digo manipulante y me di media vuelta hacia la puerta. Tres... Dos... Uno...

-Está bien- accedió María y yo sonreí triunfante, girando hacia ellas con una mano sujetando mi barriga. Siempre funciona.

-Estábamos pensando en hacerle al bebé una pequeña fiesta tras el parto ¿Qué te parece?- me  explicó Irina.

-Me gusta la idea -admití acariciando instintivamente mi pancita. 

Pero no tuvimos tiempo de hablar mucho más, porque alguien llamó a la puerta. Irina se adelantó a abrir la puerta, mientras María me ayudó a sentarme en el sillón de la sala. 

-¿Quién podría ser a estás horas?- le pregunté cuando se sentó a mi lado, pero mi pregunta quedó resuelta al ver quien entraba por la puerta tras Irina.

-Abuelo...- me quedé completamente de piedra. ¿No se suponía que venía mañana?

No sabía que decir. Percibí como su mirada iba de mi barriga a mí varias veces, y se tensaba. Todo lo que había preparado para decirle se me había borrado, y de repente, estaba completamente en blanco.

-Carlisle- le saludó María cortésmente-.  Muchas gracias por venir así de rápido.

-María, Renesme- nos saludo un poco más relajado que al ver mi estado-. Me temo que a ti no te conozco- le dijo a Irina.

-Soy Irina Britz- contestó dándole la mano a mi abuelo.

-Encantado Irina. Soy Carlisle Cullen, el abuelo de Renesme.

-Igualmente- le contestó ella y se apartó para que pudiese llegar a mí.

-Hola  abuelo- le digo cuando se sentó a mi lado-. Por favor, no me juzgues. no sabemos a quien más recurrir.

-A estas alturas del embarazo veo muy difícil y arriesgado el aborto y más en...

-No, no. Yo no quiero abortar abuelo, quiero tenerlo.- le corté. Él se me quedó mirando fijamente, pero segundos más tarde, asintió y me dio la mano para que me relajase como hacía cuando era pequeña. Yo sonreí levemente ante el recuerdo.

-Está bien entonces. Tendré que hacerte unas pruebas para observar tu estado primero.

Yo asentí y, mi abuelo se levanto para ir a la cocina. En ese momento, escuche pasos acercándose desde el pasillo y, vi a Jaime y Jane. Se les veía bien juntos -parecían haberlo solucionado todo ya-, pero por sus caras -sobre todo la de Jane-, supe que notaron la tención que había en el ambiente.

Segundos más tarde, salió de la cocina mi abuelo con un vaso de agua que me dio, sentándose de nuevo a mi lado. Jaime y Jane saludaron a mi abuelo antes de buscar donde ponerse, todavía algo nerviosos, pero más tranquilos que antes.

-María ¿Hay algún lugar en el que le pueda hacer las pruebas a Renesme?- le preguntó mi abuelo.

-Sí, por supuesto- contesta, supongo que para darse algo de tiempo a pensar que lugar indicar.

Amor por defecto -RENESLEC-Donde viven las historias. Descúbrelo ahora