Cap. 33 «Mi hogar en ti»

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IRINA P.O.V.

-Muy bien, todas... Han estado muy bien- comentó  Renesme en lo que recoperábamos el aliento en nuestro descanso.

-Bueno, yo creo que voy a ir a tomar algo de aire en nuestro descanso- avisé mientras me dirigía a la salida trasera del backstage y el esto del grupo asintió dejándome ir.

Salí de la sala y comencé a caminar los anchos pasillos del castillo perdida en mis pensamientos y, antes de darme cuenta, estaba fuera de este. Me introducí ligeramente en el bosque y me dejé llevar por los sonidos y olores de la naturaleza que me rodeaban. O, al menos, eso hice hasta que la olí.

-No sabía que también estaba entre tus tareas el salir de tu fiesta para perseguirme- dije al aire sin girarme siquiera, aunque sin la necesidad de hacerlo, porque la reconocería en cualquier sitio.

Ella comenzó a dar pasos perceptibles hacia mí por la espalda y yo tuve que contenerme internamente para no intentar girarme. Respiré profundamente y esperé anhelante su llegada a mí, buscando el contacto de sus manos con mi débil espalda- aunque no sé si, al ser un vampiro, ese adjetivo siga estando acorde con mi condición-. Caundo finalmente llegó, nuestro contacto fue como si una corriente electrica hubiese surgido de sus dedos y se hubiera transportado por todo mi cuerpo en un segundo. Me giré rapidamente y, por su cara, podría decir que ella había experimentado exactamente la misma sensación.

Aunque quién sabe. Quizás fueron sus ojos color caramelo que trasmitían incertidumbre o su cabello negro como la armadura bajo la que se ocultaba mas, lo que cuenta es que, no pude hacer otra cosa que recordar el día en que nos conocimos, en este mismísimo sitio.

INICIO DEL FLASH BACK

Necesito algo de aire. No llevamos aquí prácticamente nada y ya nos hemos visto enfrentados a parte de los Vulturi y, encima, ¿ahora vamos a tener que cantar para poder quedarnos? Yo no estoy muy segura de querer seguir aquí por mucho más de todas maneras. 

Estaba tan cabreada que no miraba por donde iba y, ya en el bosque, me tropecé con una rama,  cayendo así de lleno al piso. Sin embargo, mi cabeza no chocó contra el montón de hojas que se encontraban en el piso, sino que vino a ser detenida por una mano un tanto morena pero pálida. Al percatarme de su palidez, me separé de golpe, retrocediendo a gachas a gran velocidad. Y, entonces, la vi. Tan magestuosa a contraluz- pareciendo una mismísima ninfa de este bosque- que mantuve por unos segundos la repiración- algo que ya como vampiro no me mataría pero que sí significaba algo- y me quedé admirando su belleza en silencio. A pesar de todo lo que había pasado, no podía apartar la mirada de su figura imnótica y, no fue hasta que habló -con todo seco-, que se rompió el hechizo de golpe, como si de un baño de agua congelada se tratase.

-¿Y tú quién eres?

-Irina- respondí apartando la mirada de ella y levantándome mientras sacudía mi ropa para quitar todas las hojas secas que se habían pegado a mis pantalones.

-¿Irina?- preguntó con una sonrisa pícara mientras saboreaba mi nombre.

-Sí, Irina- respondí algo seca-. ¿Algún problema con mi nombre?

No respondió mas me estudió lentamente con la miraba mientras apretaba sus labios, como si estuviese pensando algo. Como deseé poder leer su mente -como el padre de Renesme- en ese momento.

-Debería irme- declaré para romper ese momento, puesto que me estaba poniendo nerviosa el no saber qué pretendía esa mujer y el saber que estaba lejos de todo el mundo aquí sola con ella. Podía llegar a ser peligroso, como lo era cada vez que me quedaba a solas con aquel gilipollas con el que me comprometí.

Amor por defecto -RENESLEC-Donde viven las historias. Descúbrelo ahora