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Era el día de tan esperada boda; hacía dos días Revali entró a la tienda e invitó a Eria a ir; sentía entusiasmo en enseñarle a su pupilo el área de entrenamiento, NO, de enseñarle a Medoh.

Hace tres meses que había anticipado todo enviando una carta a su pueblo natal directo a una boutique de ropa para viajeros con rupias doradas adjuntando la petición de un traje cálido para infante con especificación de dejar un paquete con el traje dentro ya terminado con los dueños del rancho orni.

Ya había hablado con Arn y convencido de dejarla ir.

No habría problema en conseguirle un traje a Link; Zelda le había conseguido uno en el pueblo tan pronto pudieron acceder a la aldea orni durante el reclutamiento de Revali  porque el pobre no dejaba de temblar a pesar de aparentar fortaleza; En ese entonces lo vió como algo patético, ahora que lo recordaba fue uno de los gestos que le decían cuán detallista y protectora que podía ser la princesa.

El orni pudo haber sido buen tutor o modelo a seguir para Riju, pero obviamente la joven matriarca pasó todo el tiempo a lado de Urbosa, su antecesora y en cierto modo, mejor modelo a seguir, cosa que comprendió; Pasó lo mismo con Teba, aunque él ya era mayor que Revali se portaba como un niño obediente cuando le daba sus consejos de arquería e intercambiaban técnicas de combate.

Revali salió mucho antes que el sol lo hiciera para entrenar como siempre, ahora estaba parado en lo más alto de fortaleza de Hatelia viendo un hermoso amanecer, escuchó un silbido llamándole.

Vió de reojo a Link ya con su túnica orni, pantalones cálidos junto con las distintivas trenzas adornadas con un broche dorado del símbolo de la tribu que tenía un rubí incrustado y un par de plumas, a un lado estaba Eria cargando una enorme mochila, más grande que ella.

Bajó grácilmente frente a ellos, no apartaba su vista de aquella monumental mochila cargada por la menor -¿Mercancía?- preguntó -Si voy a hacer mi primer viaje entonces debo vender mucho- respondió la rubia con su cabeza en alto.

-¿Sabes? Así se veía Link cuando viajaron para reclutarme, tenía una alforja y varios cinturones con armas y arcos , parecía una tienda ambulante- comentó divertido el arquero, Link le miró indignado -¿De verdad? - Preguntó Eria.

Te atrevas a decir una palabra más o no te dejaré hablar con mi hermana NUNCA.

Gesticuló, obviamente fue ignorado -Completamente, y cuando pasó lo del cataclismo fue peor, no sabíamos que pesaba más, el campeón Daruk o todo lo que traía Link encima, tu hermano acumula muchas cosas- levantó su vista con una sonrisa divertida hacia Link quien sólo le miraba enojado mientras sacaba la tableta Sheikah -Bien, estás lista? Será tu primer viaje en este estilo- preguntó el orni -¡Nací lista!- exclamó Eria impaciente por ver algo más que la fortaleza o su pueblo, iba a conocer un lugar nuevo.

El espadachín paró al ver que Revali aún tenía la bufanda manchada de sangre, puso la tableta bajo su brazo.

¿No vas a usar el repuesto que te dió la princesa? Tu... Sueles ser siempre muy pulcro con todo.

Preguntó, el arquero negó -No, tengo ahora una interesante historia con esta, de cómo salve al caballerito de su propia hermana- dijo divertido, Link rodó los ojos en molestia.

Algo me decía que me ibas a responder eso, procura añadir algún Centaleón.

Fue entonces que Link oprimió un ícono con forma de torre en la región de Tabantha; Los tres desaparecieron en esa envolvente luz azul para reaparecer ahí, fue entonces que Eria corrió hacia uno de los bordes de la plataforma para admirar el paisaje, las mejillas de la menor estaban rojas como su nariz y el vaho salía de su boca.

-¡WOAH!¡LINK MIRA!- exclamó señalando a Medoh que estaba posado como un ave en la cima de una roca.

-Y si te portas bien, podrás verlo de cerca- dijo Revali quien se inclinaba ante la niña dándole la espalda -Bien, sube- le dijo, Eria estaba tan acostumbrada a subir a su espalda que inmediatamente se acomodó, Link sacó su paravela -Te vemos en el rancho orni, Linky- dijo divertido antes de emprender vuelo.

Aún cuando la niña tenía una enorme mochila, él podía volar de forma suave como grácil; El héroe tomó distancia, empezó a correr y saltó desplegando su paravela en plena caída empezando a planear; No tardó mucho para alcanzarlos en el rancho, vió como Revali recogía un paquete por parte del dueño.

Se acercó genuinamente curioso.

¿Qué es eso?

-Bueno, tu hermana se congelará allá arriba, no?- decía mientras volteaba con el dueño nuevamente -¿Tiene un lugar para que la dama se cambie de ropa?- preguntó, este asintió y guió a Eria junto con los dos campeones a un cuarto.

Revali entregó entonces aquel paquete a su pupilo -Si tardas menos de 5 minutos en arreglarte te daré una sorpresa- le decía antes de cerrar la puerta dando privacidad a Eria mientras él y Link vigilarían la puerta.

¿De verdad le conseguiste un traje orni?¿Cuántas rupias te costó?

Gesticuló Link, Revali sonrió orgulloso -Me salió gratis, soy el campeón del pueblo después de todo- nunca diría que el traje le costó 5,000 rupias de sus ahorros; En tres minutos se escuchó la voz de Eria -¡Ya está!- exclamó.

Los dos se miraron sorprendidos, se apartaron de aquella puerta que fue abierta con brusquedad desde dentro para verla usando un traje parecido al de Link pero las telas eran de diferentes tonos violeta pastel -Ahora quiero mi premio- dijo llevando sus manos a la cintura viendo fijamente a su maestro de arquería.

Revali dió una leve risa, admitía libremente que adoraba a la niña como si fuera una especie de sobrina además de su alumna -Bien, lo prometido es deuda- respondió mientras buscaba en su pequeña alforja y sacaba una bolsita de seda rojo; Vació el contenido en su ala revelando un collar de oro con un dije de arco que tenía tres rubíes incrustados.

-El rubí conserva el calor- le explicó mientras se inclinaba para poner el collar alrededor del cuello de Eria -¿Qué tal? Además de ser la mejor mercader debes también usar cosas lindas- le decía.

Eria tomó entre sus manos aquel dije para admirarlo -Es como mi arco- susurró -Lo mandé a hacer a la ciudad gerudo, la campeona Urbosa me hizo el favor de conseguirlo para ti, ahora Eria, te declaro aprendiz de arquero orni oficial del gran Revali- decía tocando ambos hombros con su ala como si tratara de una espada.

La niña sonrió para después abrazar al orni, este se sorprendió y mantuvo sus alas extendidas sin saber que hacer, miró a Link en busca de ayuda quien empezó a reír.

Serás un padre excelente algún día.

Gesticulaba, las plumas de Revali se esponjaron -NO, acepto a tu hermana porque es más agradable que tu, pero odio a los niños en general, ella es, erh-....Una mini-mujer de negocios y mi aprendiz- excusaba mirando a otro lado ahora intentando alejar a la menor quien se aferraba en el abrazo. Cuando volvió a mirarlo Link seguía sonriendo pícaramente.

Claro, y a mi no me gusta comer.

-¿Eso fue sarcasmo en lenguaje de señas?- el rubio rió afirmando aquello, Revali bufó -Vamos ya, hay una boda que atender - dijo mientras por fin separaba a Eria.

(VIGÉSIMO QUINTO CAPÍTULO; YA CASI YA CASI,  me gusta escribir aunque debo apresurar el paso porque tengo otros fanfics pendientes AAAAaaaaaa)

Propósito [COMPLETADO]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora