Capítulo 12

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Y ahora todo se hacía real, y la realidad es lo que más la hacía sufrir pero hoy era el día para arriesgarse y para ser feliz.

Tras la sincera declaración de Regina, Emma se levantó del cómodo sofá y dejó su copa encima de la mesa mientras se arrodillaba ante las piernas de la morena, quedando así a la altura de sus ojos. Las miradas se cruzaron durante unos larguísimos e intensos segundos.

Regina, sé que tienes miedo. Yo también lo tengo, solo de pensar que puedo hacerte daño se me encoje el corazón pero quiero intentar vivir esto que siento.

Emma, creó que es una locura, pero me gustaría vivirla contigo.- Respondió Regina cogiendo las manos de Emma.

Emma enjuagó una pequeña lagrima que caía por la mejilla de la morena, que a pesar de estar siendo completamente sincera tenía mucho miedo y sentía que en cierto modo podía traicionar la memoria de Daniel.

¿Qué te sucede?- Preguntó Emma preocupada por si había dicho algo que hiciera sentir mal a la abogada.

Emma, desde que mi marido murió hace ya mucho años yo no he tenido, yo he estado... -la voz de la morena se iba diluyendo conforme intentaba contarse su historia a la rubia. Pero está apretó sus manos y le infundo el valor que parecía faltarle.- Sola... cuando Daniel murió todo mi mundo se vino abajo, él era todo para mí y con su muerte yo me vine a bajo, tan solo la presencia de Henry pudo hacerme salir de ese estado.

Tranquila, Regina...- Cortó Emma el largo silencio que se había producido con la revelación del pasado de la morena.- No tengo prisa, yo solo quiero estar contigo.

En ese momento Regina cogió una gran bocanada de aire, paso sus manos por las mejillas de la rubia que seguía arrodillada delante de ella y tras unas breves caricias volvió a unir sus labios. Emma colocó sus manos a ambos lados de la cintura de la morena acercándola un poco más, sus labios seguían esa exquisita danza que habían comenzado. Regina metió sus manos debajo de la chaqueta de la rubia y comenzó a bajarla lentamente bajo la atenta atención de está que al notar las manos de la abogada había cortado el beso y había fijado los ojos en los de la morena.

La chaqueta cayó al suelo y Emma agarro nuevamente la cintura de Regina invitándola a levantarse, esta obedeció aunque su cuerpo parecía no querer responder. Tras una última mirada Emma giro alrededor de la morena y se colocó a su espalda, pasando sus manos por su perfecto abdomen. Comenzó a acariciar lentamente su cuello con los labios provocando un leve escalofrió en la morena que estaba completamente excitada pero que tenía un fuerte dolor en el estómago derivado de los nervios ante lo que parecía inevitable. Tras varios minutos en esa posición, donde Emma la besaba y la morena acariciaba la mano que la rubia tenía sobre su barriga, la rubia decidió intentar dar un paso más y comenzó a bajar lentamente la cremallera del vestido. Regina se giró cuando Emma dejo deslizar su vestido por las caderas, la morena quedo en un increíble conjunto de encaje negro y sus tacones, ni en sus mejores sueños podía imaginar lo sorprendente que era ver a la abogada así. Se disponía a desabrochar los primeros botones de su camisa cuando pudo ver que por la mirada de Regina pasaba un relámpago de miedo, en ese momento paró lo que estaba haciendo y la abrazó fuertemente.

No vamos a hacer nada que tú no quieras.- Afirmó la rubia recogiendo el vestido del suelo y ayudando a la morena a volver a ponérselo.

Debo parecerte una tonta.- Respondió Regina dirigiéndose a la ventana y dejando a Emma al otro lado de la habitación.

Regina...- Emma se acercó lentamente a ella y cogió su mano al ponerse a su lado.- Tú me puedes parecer muchas cosas pero nunca, escúchame bien, nunca me vas a parecer tonta. Entiendo perfectamente lo que esto supone para ti y esperaremos el tiempo que sea necesario.

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