Capítulo 8

2.3K 181 180
                                        

—Oye —Jean llama la atención de Armin, apoyándose contra los casilleros y sonriendo, socarrón como siempre—. Hola —dice, cuando este voltea. 

—Hola —responde, sonriendo.

—Hoy estás libre, ¿verdad?

—Sí, ¿por qué? —pregunta, mientras guarda sus zapatillas en su casillero.

—Hoy vamos a hacer algo —Armin lo mira, frunciendo el ceño.

—¿Qué cosa?

—Te sorprenderé.

—Jean, ¿de qué hablas? —ríe.

—No tengo que darte toda la información.

—No, pero a mi abuelo le gusta saber dónde estoy. ¿Cómo sabemos que no me vas a secuestrar?

—Podría mentir sobre a dónde vamos y secuestrarte igualmente.

—¿Quieres intentar mentirme? —sonríe, desafiante, y Jean reflexiona un momento.

—Honestamente, no.

—Mejor —cierra su casillero—. ¿Entonces no puedo saber a dónde vamos? Mmh —piensa—. Muy bien, pero sin secuestros.

—Eso es difícil de prometer —el rubio mantiene una risa en sus labios.

—¿Por qué quieres llevarme a algún lugar de sorpresa?

—Ya te enterarás, no seas ansioso.

—Jean —lo mira, obviando.

—Ay, mierda —se agarra la cabeza, echándola hacia atrás—. No es a lo que me refería —se apura en decir y Armin ríe.

—Tranquilo, sé que no, sólo se me hizo graciosa tu elección de palabras.

—Te gusta torturarme.

—Bueno, tú eres quien le pide a una persona con ansiedad que no sea ansioso.

—Fue un accidente.

—No te preocupes, no puedo estar ansioso si estoy medicado.

—¿Estás medicado? ¿Justo ahora?

—Sí.

—Mierda.

—No te preocupes, ni que estuviese drogado. No notarías la diferencia si no te lo dijera, soy el mismo de siempre.

—Oye, no actúes como si te tratara diferente por saberlo —lo señala y Armin niega con la cabeza, con una sonrisita.

—No, al contrario, me tratas igual que siempre y hablas conmigo con normalidad. No cambió lo que piensas de mí porque ese es el tipo de persona que eres, es otra de las cosas que me gustan de ti.

—Tal vez hago eso porque eso no afecta mi perspectiva de ti, tú lo dijiste, eres el mismo. Me da igual qué padeces, eres tú, siempre has sido tú.

—Pues no todos piensan así.

—¿Y te tratan diferente sólo por eso? Ellos se lo pierden, que se pudran —Armin sonríe.

—Que se pudran —coincide, alegrando a Jean de poder oírlo así.

—¿Podemos hablar? —Eren se acerca a su mejor amigo, haciendo a ambos chicos reaccionar y salir de su propio mundo.

—Sí, claro —responde Armin, ahora viéndolo.

Ambos notaron el aura pesada y sombría que traía Eren consigo, algo no andaba bien.

—Bueno, ¿entonces te veo a la salida? —oh, pero la mirada y la sonrisa de Jean fácilmente podían hacer que el mundo a su alrededor desapareciera de nuevo.

Como Eres en Verdad | JearminHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora