Un ataque de Nervios

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Este ejercicio no sólo es válido como disparador para la búsqueda de nuevas ideas, sino que se puede utilizar como ejercicio técnico en otros casos, como en la construcción de personajes.

Estos son los pasos para realizar el ejercicio:

1. Elige un personaje de esta lista o de los tuyos propios.

Una anciana que fue bailarina durante su juventud

Un cartero de una zona rural en la montaña

Un turista despistado

Un periodista de sucesos

El cocinero de una persona importante

2. Saca al personaje de sus casillas

Una vez elegido al personaje, reflexiona un poco sobre su vida y su carácter. Piensa en sus posibles reacciones. ¿Qué tendría que pasar para que ese personaje perdiese el control de sí mismo y sufriese un ataque de nervios? Si no lo tienes claro desde el comienzo, mi recomendación es, como siempre, que hagas una lista con al menos cinco propuestas diferentes a modo de tormenta de ideas.

3. Escribe una historia

Con la respuesta a la pregunta del ataque de nervios (o la respuesta que más te guste si has hecho una lista), empieza a contar la historia. Utiliza ese momento en que el personaje pierde el control como punto de partida del relato. A ver qué se te ocurre.

Ahora mi historia, que ya va llegando a su final:

Ahora mi historia, que ya va llegando a su final:

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El anillo de compromiso

¿Cómo le cuentas a tu futuro marido que perdiste el anillo de compromiso? Una joya de familia...

¿Significa algo? Sí, que soy lo peor en despistes.

¿Es obra del destino? No, es mía y sólo mía.

La mente de Ashling iba a cien por hora repitiendo estas preguntas y respuestas una y otra vez, mientras esperaba que su hasta dentro de pocos minutos prometido, entrara por la puerta y ella le soltara lo que había hecho.

Atormentada, se sentó en el pequeño sillón que estaba frente a la ventana de la salita del hospicio en el que trabajaba, y recordó una vez más cómo había sucedido todo. Pensó en lo bien que se había sentido después de hablar largo y tendido con Brian sobre su vida y cómo, mientras se iba quedando dormida, sintió un pequeño cosquilleo en el dedo anular de la mano izquierda. Somnolienta, abrió los ojos y se sorprendió al ver brillar algo ahí. Cuando por fin pudo enfocar mejor su vista borrosa, descubrió lo que era y miró a Brian con los ojos empañados por la emoción del momento.

Él no le dijo nada, sólo la besó tiernamente y luego la miró en silencio hasta que ella se recompuso y asintió como una loca. Todo el momento había sido tan dulce y tan espartano a la vez, muy del estilo de Brian.

24 Ejercicios de EscrituraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora