Parece que va a llover

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Comentarios del tipo "qué frío hace" o "vaya día más bonito" son conversaciones de ascensor, tópicos a los que recurrimos cuando no sabemos qué decir. Por eso precisamente, no son buenas frases para comenzar un relato. Sin embargo, como esto va de ejercicios y de retos, lo que vamos a hacer es justamente, lo que no se debe hacer. Escribiremos un texto que comience con el diálogo "Parece que va a llover".

REGLAS:

Se trata de un ejercicio muy sencillo que tiene como punto de partida una frase, a modo de disparador creativo. Debemos continuar un texto (al menos 500 palabras) que empiece con el diálogo "Parece que va a llover":

EJERCICIO:

—Parece que va a llover ¿verdad?—soltó de repente Ashling intentando entablar una pequeña conversación con el señor Kerry, para romper el silencio que estaba acabando con sus nervios.

—Sí—, le dijo él.

Vale, ¿ya está? Nada de "por la tele han dicho que iba a venir una tormenta de toma pan y moja" o "esas nubes negras no son tanto como te imaginas", cualquier cosa de esas frases manidas y mil veces repetidas para seguir con la toma de contacto. No, él sólo había contestado con un escueto "sí".

—Y hace más frío ¿verdad?— insistió Ash para ver si arrancaba del tipo algo más que dos letras.

—Sí— le volvió a repetir y lo hizo exactamente en el mismo tono irritante y monótono.

Ni siquiera había levantado la vista de su teléfono móvil. Qué hombre más mal educado, ella no era así. Era una buena chica educada y con un buen corazón. Eso le decía su padre todos los días, claro que sí. Porque lo era.

¿Quizá debería insistir para sacar al hombre de su mal comportamiento y mostrarle cómo se hacen las cosas?

— ¿Cree que lloverá antes de que oscurezca?— con esta pregunta seguro que al menos miraría al cielo, para ver cuánto tiempo faltaba para oscurecer y todo eso ¿no?,

—Sí— le dijo una vez más.

¡Ahg! El hombre era de esos y estaba acabando con sus nervios.

Irritada por no conseguir nada, Ashling miró hacia el coche que tenía delante, un pequeño Toyota blanco con una pegatina en la parte de atrás de un gran trébol irlandés que ponía "Hold yer Horses".

—¡Qué irónico!— murmuró Ash para sí misma.

—¿Disculpe, ha dicho algo?— ¡Vaya! Don monosilábico habla y lo hace con esa voz profunda y ese acento de señorito de Londres.

—Nada, esa pegatina que nos dice que nos paremos y esperemos— le explicó ella señalando el pequeño coche de delante— ¡Que tengamos calma! Cuando llevamos aquí casi tres cuartos de hora, esperando que retiren de una vez el árbol que ha caído en la carretera.

El señor Kerry la miraba con los ojos abiertos como platos. Ashling, avergonzada, sacó la cabeza por la ventana para intentar ver lo que ocurría cinco coches por delante y de paso, tomar un poco de aire fresco. La calefacción de su coche no funcionaba demasiado bien tampoco, y ahora, aunque estaba puesto en modo frío, salía el aire tan caliente que si pusieras un huevo en la parrilla del aire, se cocería.

—¿Qué están haciendo de todos modos?— se dio cuenta de que probablemente el señor Kerry no la había escuchado, así que volvió a meter su cabeza dentro y subió la ventanilla dándole a la manivela con mucho cuidado, no quería que se saliera como esta mañana. —¿No deberían haber terminado ya? ¿Cree que van a tardar mucho más?— le preguntó Ash al señor Kerry que seguía mirándola de la misma forma estupefacta, hasta que en un parpadeo, bajó la vista a su pantalla de móvil.

—No—. Vale, retorno al monosilabismo.

Ashling volvió a mirar con furia la radio de su pequeño coche. La muy tonta se había estropeado esta misma mañana. Ella lo había intentado todo, de verdad que sí, había movido los botones, la había golpeado con la mano derecha y luego con la mano izquierda, incluso le había gritado, pero la idiota de la radio sólo hacía un ruido estático que la ponía más nerviosa que el silencio de su acompañante.

Cuando había salido a llenar de gasolina el coche, se dio cuenta de que llevaba sólo media antena que colgaba precariamente del techo. Así que terminó de arrancarla y la tiró a la basura, allí mismo. Su coche no era un último modelo y puede que los últimos dos años dejara mucho que desear como transporte. Pero era suyo, la llevaba y la traía casi todos los días del trabajo a casa y de casa al trabajo y estaba limpio. Ella misma se encargaba de pasar la aspiradora por las alfombrillas y los asientos todas las semanas. Incluso limpiaba el parabrisas por dentro, el salpicadero y los botones que quedaban de la estúpida radio.

Así que sí, gracias, le había molestado la mirada de horror en la cara del señor Kerry cuando supo que ella era su transporte para hoy. Y todavía le molestaba más su intento de ignorar en dónde se encontraba y con quién, mientras no despegaba sus estúpidos preciosos ojos grises de la pantalla de su iphone último modelo. ¿Acaso ella se había metido con el monstruo de Mercedes que él conducía y que solía aparcar ocupando dos lugares para que nadie estuviera demasiado cerca y se lo pudiera rallar? No, ella no lo hacía, porque era una gran chica y era educada y con un enorme corazón además.

Sí, así era ella y lo sabía porque todos se lo repetían cien veces al día "eres una buena chica, Ash y tienes un enorme corazón". No era demasiado alta, ni demasiado delgada, ni siquiera era demasiado morena, ni sus ojos eran demasiado oscuros. Todo en ella era medianamente monótono, pero tenía un enorme corazón y era una buena chica. Y educada.

—Arranque.

—¿Qué?— preguntó alarmada saliendo de su enfurruñamiento.

—Que se ponga en marcha, hombre.

—Ah, sí— le dijo al hombre que había vuelto a su interesante pantalla de móvil.

Ashling había estado ensimismada con sus pensamientos y no se había dado ni cuenta de que el árbol ya había sido retirado de la carretera y se estaba abriendo el paso a los coches que iban en dirección norte. Miró de reojo a su acompañante mientras aceleraba despacio y se dio cuenta de que había guardado el iphone y ahora contemplaba el paisaje por la ventanilla. Le había dicho dos frases seguidas, bueno, habían sido dos órdenes o una, porque ambas eran la misma cosa, pero aún así había iniciado él la escueta conversación.

Quizá debería tomárselo como un éxito y perdonarlo porque se podría decir que el hombre se había esforzado. Sí, debería hacerlo. ¿No era ella una buena chica, eh? Claro que lo era. Y educada. Y con un gran corazón.

24 Ejercicios de EscrituraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora