24 ejercicios de escritura que tienen varios propósitos, como por ejemplo, practicar a escribir con distintos tipos de narrador, jugar con los puntos de vista de los personajes o incluso, hacer de disparador creativo los días en los que la hoja en b...
El ejercicio es muy sencillo y va a servirnos como disparador creativo. Consiste en elegir una de las frases siguientes y usarla como punto de partida para escribir un relato de al menos 500 palabras:
1. Cuando entró se dio cuenta de que había una manzana sobre la mesa...
2. Ella gritó y soltó la cesta. Las manzanas rodaron hasta los pies del hombre...
3. El gusano se deslizó sobre la piel tersa de aquella manzana...
4. Verdes, amarillas y rojas, por supuesto. Incluso marrones. Pero, ¿azules? Era la primera vez que veía manzanas azules...
Ahora mi ejercicio:
Escojo la frase nº2: Ella gritó y soltó la cesta. Las manzanas rodaron hasta los pies del hombre...
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Manzanas traigo.
Ashling venía de recoger la fruta del jardín cuando la voz del señor Kerry la sorprendió.
—¡Alto ahí! — Había exclamado él.
Ella gritó y soltó la cesta. Las manzanas rodaron hasta los pies del hombre, que la observaba con una expresión un tanto divertida. Bueno, todo lo divertida que podría ser una expresión facial del señor Kerry.
—Me ha asustado usted— le dijo enfadada.
—Diría que lo lamento, si fuera verdad, que no lo es— le contestó él ampliando más esa mueca que en un principio le había parecido una sonrisa.
—¿No piensa ayudarme a recogerlas?
—Por supuesto... que no— le contestó burlándose de ella al cortar la frase para hacerla entender mal.
—¡Pero ha sido culpa suya! Me ha asustado con su grito justo cuando estaba a punto de entrar.
—Bueno, no es culpa mía que sea usted tan asustadiza, ¿verdad?
—Pero sí lo es el que no sea un caballero.
El señor Kerry se la quedó mirando con aquellos ojos grises que parecían verlo todo. A veces, su mirada le asustaba, porque ocultaba secretos y cosas oscuras que no estaba segura de querer saber nunca. En otras ocasiones, como ahora, esos ojos la evaluaban y hacían que ella se sintiera como desnuda, vulnerable. Tampoco le gustaba.
—¿Sabe? Hubo un tiempo en el que en este país para ser un caballero sólo hacía falta un caballo y una espada—le dijo él mientras se agachaba a recoger un par de manzanas que tocaban sus botas invernales.— Todo es diferente ahora, más difícil, más... extraño.
Ashling no entendía bien qué era lo que quería decir con aquello el señor Kerry. Tampoco supo interpretar qué pasaría por su mente, cuando vio aquella expresión de profunda añoranza en su rostro y su mirada perdida en un horizonte imaginario. Pero ella no era una chica de meterse en la vida de los demás. Bastante tenía ya con la suya propia, sus propios problemas que últimamente parecían crecer y multiplicarse por momentos.
Suspirando, se agachó también a recoger las manzanas que Radha le había pedido que cogiera para hacer las tartas. Esa misma tarde, el hospicio se llenaría de gente comiendo tarta de manzana y bebiendo ponche caliente. Gente que podría contribuir con su dinero a que el hospicio siguiera abierto. Personas que podrían hacer que la calefacción funcionara correctamente el invierno que viene o que el agua caliente saliera del grifo adecuado o simplemente, que la señora O' Brian tuviera una manta nueva para cubrir sus piernas en aquella silla de ruedas.
—Tengo que recoger suficientes para los pasteles de Radha, esta tarde vienen los benefactores y habrá que darles la especialidad de la casa— le contó Ash al señor Kerry, mientras se levantaba y cogía las dos manzanas que él todavía tenía entre sus manos.
Esa misma tarde, alguien plantaría cara al usurero que ahora volvía a mirarla como si le hubieran crecido dos cuernos y le diría que las deudas del hospicio quedaban saldadas.
—¿Qué quiere decir con que vendrán los benefactores esta tarde?— le preguntó él cogiéndola del codo, como si no fuera a permitirle entrar en la casa hasta que le contestara.
—Pues exactamente eso, que esta tarde habrá una pequeña fiesta con el alcalde, el señor Amos del banco y sus esposas. También vendrán algunos comerciantes de la zona, ¿y sabe qué señor Kerry?
—¿Qué?— le preguntó él entrecerrando aquellos fríos ojos grises como si supiera lo que estaba por venir.
—Que todos y cada uno de los invitados están encantados con este hospicio y todos y cada uno, han prometido estudiar la propuesta que les hice y realizar una donación para salvar el lugar.
—¿Cuándo les hizo esa propuesta?— parecía más irritado cada segundo que pasaba. Eso alegraba a Ashling.
—Pues en le baile de Navidad, por supuesto,—le contestó ella airada y molesta a la vez.
—¿Eso fue antes o después de que bebieran ese brebaje adulterado que fabrica esa bruja de Radha?
—¿Cómo se atreve? El ponche de Radha es muy apreciado por todo el mundo.
—Pensé que me diría que Radha no es una bruja.
—Bueno, eso también. Claro. Si, por supuesto.
—Tampoco ha contestado a mi pregunta, ¿fue antes o después?
—Pues, creo que después.
Esta vez la sonrisa del señor Kerry fue extensa y por una vez, ver aquellos perfectos dientes blancos le dio más miedo a Ashling que su mirada acerada.
—Bien, entonces no la entretengo más señorita Murray— le dijo soltándola y haciendo un ademán con la mano como si la estuviera despidiendo—. Vaya y entregue sus manzanas, ya nos veremos esta tarde.
—Pero usted no está invitado... no...
—¡Vaya! ¿Ahora quién es grosero aquí, eh?— le dijo él empezando a caminar para alejarse—. Además, no me perdería esta fiesta por nada del mundo, créame, por nada del mundo.
Ashling se quedó mirando la alta figura del señor Kerry alejándose por el camino empedrado hacia el centro del pueblo y sacudió la cabeza para intentar quitarse de encima la extraña sensación que se había apoderado de ella. No era nada bueno que ese hombre fuera a presentarse esa tarde. El señor Kerry había dicho dos días antes lo tedioso que le parecían las fiestas y reuniones con demasiada gente, y ahora, de repente, ¿no quería perderse la de esta tarde? ¿Sería capaz de interferir en las donaciones?
—¡Ay Dios, por supuesto que sería capaz!— se dijo a sí misma en voz baja cuando se dio cuenta de las repercusiones de aquello y entró corriendo en la casa llamando a Radha a gritos.
FIN.
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Espero que os haya gustado el relato y el ejercicio. Contadme si pensáis hacerlo vosotros también y qué frase escogeréis.
Gracias por leer y un saludo a todos. Nos vemos en la siguiente.