Nanami amaneció con el rostro hinchado por haber llorado toda la noche, sentía que la cabeza le explotaba mientras se giraba sobre su colchoneta y se retiraba las cobijas de encima, vio que le habían dejado el desayuno.
—Gracias muchachos—dijo aunque no había nadie quien pudiera escucharla.
Vio un pequeño cuenco de arroz cocido, algo de pescado asado y un poco de té. Sin ánimos se lo comió todo y extrañó encontrarse con las desagradables setas que Tomoe solía ponerle a la comida para hacerla enojar.
Quiso llorar mientras comía, pero se negó a hacerlo.
Volvería a buscar a esa muchacha, si era verdad lo que Mikage le había dicho el día anterior. Ella debía viajar también al Sengoku para poder recuperar las memorias del kitsune. En su mente estaba la figura de esa chica y no veía nada extraordinario en ella, no era mayor, podrían incluso ser de la misma edad...
—¿Piensas volver a buscar a esa chica? —fue sacada de sus pensamientos cuando a su espalda llegó Otohiko, el dios del viento—. Pierdes tú tiempo, porque ella no estará mucho tiempo en esta época, volverá a cruzar el pozo devorador de huesos y no podrás hacer nada.
—Tengo que intentarlo, de ser posible enfrentarme a ella...
El glamoroso dios sonrió al ver la determinación de la joven, aunque lo que había dicho era totalmente cierto—. No podrás traspasar la barrera del tiempo, para eso necesitas obtener un fragmento de la perla de Shikon y en este mundo no hay... que pena—dijo con ese tono burlón que muchas veces molestaba a Nanami.
—No importa como lo haga, tengo que ir al pasado—dijo la chica terminando de comer, frunciendo el ceño se levantó de mala gana de su cama—. Tomoe...
—Ni siquiera eres lo suficientemente poderosa como para enfrentarte a ella—se burló el dios mientras observaba la habitación de la castaña—. Vaya... ese zorro si que hace falta en el templo, esto está empezando a verse sucio—se atrevió a pasar un dedo por encima del barandal del balcón, llenándoselo de polvo.
—Ella no es diferente a mí y yo soy una diosa.
—En eso te equivocas, diosa humana—Otohiko le mostró sus labios rojos, una sonrisa se asomaba en ellos—. Kagome Higurashi es una sacerdotisa muy poderosa, es reencarnación de la creadora de la Perla de Shikon y el poder de Midoriko alberga en el interior de ella. Ha controlado sus poderes espirituales y a pesar de estar sellados por el Magatsuhi de la perla, puede hacerte polvo en un instante.
Nanami frunció el ceño. ¿Tanto así? ¿Esa muchacha de verdad era tan poderosa? Mikage le había dicho que sí y que por esa razón también había interferido en el destino de Tomoe y ahora Otohiko solo venía a burlarse de la enorme diferencia que existía entre ambas.
—Si dudas de lo que te digo... puedo demostrarte que mis palabras son reales—tras decir esto Otohiko estaba dispuesto a retirarse, pero Mamoru se lanzó sobre él con la intensión de arañarlo por hacer sentir mal a la castaña—. Pequeño shikigami maleducado, largo de aquí...
Una pequeña ráfaga apartó al mono de él y se estrelló con poca fuerza sobre la pared.
—¡Oye! —exclamó la chica preocupada pues aunque el golpe no había sido fuerte, para el diminuto tamaño de Mamoru si había sido un impacto fuerte. Incluso se había desmayado.
Otohiko hizo una de sus expresiones afeminadas y rio—. Tienes diez minutos y te demostraré que esa chica es mucho más fuerte que tú y no tienes lo que se requiere para recuperar a ese zorro ni mucho menos enfrentarte a un ser tan podrido como Naraku.
Tras decir aquello, Otohiko salió de la habitación de Nanami y ella pudo escucharlo conviviendo con los demás espíritus del templo. Pudo escuchar a Kotetsu y Onikiri gritar ante la presencia del Dios y a Mizuki saludarlo con cordialidad, suspiró al no tener más remedio. Algo le decía que no le iba a gustar lo que iba a presenciar, pero tenía que intentarlo...
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Bajo los Cerezos| CROSSOVER| Tomoe&Kagome CANCELADA
FanfictionA veces el destino suele ser muy cruel. Te pone trabas e incluso hace que el camino de Kagome Higurashi termine al lado del zorro mágico Tomoe. ¿Podrá Nanami recuperar a su amado kitsune? ¿O InuYasha podrá aceptar que Kagome lo ha olvidado? Naraku...