Megan había caminado sin sentido varias veces antes de llegar a su pequeño apartamento. Cerró la puerta y se maldijo a si misma.
¿Qué ella no se había prometido olvidar a Harry? Lo había hecho y lo haría, pero simplemente no era de mucha ayuda andar detrás de él todo el tiempo asegurándose que no se hiciera daño.
Hermione era la indicada para Harry, no ella. Hermione era la que robo el corazón de Harry, no ella. Por eso se había prometido encontrarla, para ver a su mejor amigo feliz y luego ella irse un tiempo para olvidarlo y ser feliz. Ese había sido su plan. ¿Cómo pudo perder la compostura? Era aquel efecto de Harry que la hacía perder todo el juicio, pero no quería hacerlo. También por que en el fondo pensaba que solo era un juguete para Harry ya que su corazón era y siempre sería de Hermione. Megan solo entró y se puso una almohada en la cabeza e intentó gritar. Ella tampoco quería estar sola, por eso andaba de un lado para otro o se quedaba con Luna. Pero ya era demasiado, no podía seguir así.
Megan se llevó las manos a los labios y recordó el beso, luego se golpeó con el cojín y escuchó que la lechuza de Ginny llegaba.
Megan corrió a ver cual era el mensaje y al abrirlo, sonrió, eran las palabras que esperaba leer:
Acepto, nos vemos en el lugar olvidado a las doce del medio día.
Ginny.
Megan lanzó el papel a la chimenea y observo como se estaba quemando. Quería que pronto se terminara todo esto para que ella también sanara sus heridas. No era fácil ver al chico del que estabas enamorada sufrir por otra chica y mucho peor que ella no quiera que él la vea.
Megan se llevó las manos al cabello y suspiró.
–¿Que hice?–dijo en voz alta–. No debí...no debí...Solo me confundí más.
Megan quería llorar, pero siempre era algo que no se daba el lujo de hacer muy seguido.
Tocaron a la puerta y Megan sacó su varita.
–¡Hey soy yo!–exclamó Draco al verla apuntarle con la varita–. Vaya ¿encontraste a Harry?
–Sí, borracho, en un bar muggle con una chica de compañía–Respondió Megan. Draco levantó las cejas–. No estaba haciendo nada, pero ya lo deje en su casa, espero que mañana le duela mucho la cabeza.
–Oh vaya–dijo Draco de manera burlona–. ¿Y qué haces?
–Acabo de llegar–respondió Megan–. ¿Y tú que haces?
–Pues...quería preguntar sobre Harry y también sobre el porque Ginny y tu están tan raras ¿saben algo?
–Lo que sepamos o no, es nuestro problema Draco–dijo Megan de manera cortante.
Draco bufó.
–Ya veo...¡bueno! Solo venia a saludarte también. No andes sola en la noche y...ya me voy–dijo el chico.
Megan abrió la puerta y dejó que Draco se fuera.
Cerró y se fue a dormir.
Harry, estos días he hecho este cuaderno durante cinco años con la esperanza de dártelo algún día. Mi querido Harry, jamás sabré explicarte mis razones para no querer estar más en tu vida. Yo ya he hecho la mía, pero me estas preocupando.
Logre salir por mi cuenta de aquella cabaña, después de eso, quise alejarme de la magia y de todo lo que tuviera que ver con el mundo mágico. Regresé a Australia y encontré a mis padres.
Después de eso, mi vida se volvió un hermoso cuento de hadas. Pero el tuyo una pesadilla.
Te pido perdón Harry, pero tenemos que buscar la felicidad a como de lugar y yo...yo simplemente quiero que me saques de tu mente y seas feliz. El mundo mágico por ahora ya no es mi hogar. Le tengo cariño, lo apreció. Gracias a eso te conocí, conocí a Ron, a los Weasley y a Hagrid. Mi querido Harry, no sabré explicarte nunca esto. Pero...solo pido disculpas. Tal vez nuestro amor no fue de verdad, ya que terminó y sé que me prometiste que ibas a cuidarme y lo haz hecho, de verdad que sí, pero ahora me toca cuidar de ti y de tu felicidad. Por eso, cuando nos veamos, la verdad te romperá el corazón y mo querrás verme nunca. Pero aunque eso pasara pronto, yo te quiero mucho. Eres una parte importante de mi vida y me esforzaré por que seas feliz. Pero sin mi a tu lado.
Hermione.
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Encontrarte
FanfictionHarry no ha parado de buscar a Hermione en cinco años y no parara de hacerlo. Ella podría estar en grave peligro. Harry tenía que salvarla. La guerra había terminado, Harry, ahora un auror del ministerio y no cualquiera, sino el jefe; se ha puesto...
