No es posible

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–¿Le dirás a Harry? Se pondrá muy feliz y...demasiado ansioso–dijo Megan de manera nerviosa mientras bajaban las escaleras a la sala de interrogatorios de Azkaban.
–No puedo.
–¡Draco! Debes decirle, Harry debe saber que...
–¿Debo saber que cosa?–preguntó Harry yendo a recibirlos.
Draco lo miró.
–Nada...al menos por ahora nada Harry, después te lo diré–dijo Draco.
Harry asintió y los tres entraron de nuevo en la sala de interrogatorios.
Sebastian los miraba con un temor en sus ojos.
–¿Te gustaría entonces el beso del dementor?
–No–dijo el chico,
Harry cruzó los brazos.
–Habla entonces ¿donde esta Hermione Granger?
Sebastian comenzó a reírse.
–No creo que quieras saberlo–dijo él.
Harry, que se estaba impacientando, procuro no querer golpearlo y sacarle la verdad de esa forma.
–¿Donde esta?
Sebastian, miro de un lado a otro, luego podo su vista en Draco y luego en Megan, detuvo sus ojos en Harry y observó el techo.
–¡Le prometí que era un secreto!
Soltó un grito tan aterrador y tan frio que Draco se sobresaltó y Megan abrió los ojos como platos.
–¿Donde está Hermione?
–Esta a salvo, si eso es lo que quieres saber–respondió Sebastian.
Harry negó, apretó los puños a ambos lados de su cuerpo e intentó controlarse. Debía hacerlo, pero pensar en Hermione en problemas le daba rabia y desesperación. Quería lo mejor para ella.
–Bien, traigan a los dementores.
–¡NO! ¡NO POR FAVOR NO!
Harry se volteó a al escuchar los gritos desesperados de Sebastian y las lagrimas pesadas caer por sus hombros.
–Tu fuiste el complice de Cho Chang, tu fuiste el que la ayudo a secuestrar a Hermione Granger y tu la ocultaste ¿no?
Sebastian nego.
–Sí, sí lo hiciste bastardo.
Draco se interpuso entre Harry y Sebastian,
–Mira tu, si quieres salir vivo de esta–dijo Draco–, coopera.
–Yo...
–Sebastian, tráere a los dementores y les ordenare que te maten y creéme, a ellos les encantara.
Sebastian miró a Harry con los ojos llenos de lagrimas frias que corrian por las mejillas llenas de tierra del muchacho.
–Ademas, participaste en los ataques contra el callejón Diagon.
–¡Para vengarme de cada uno de ustedes! ¡Mataron a Cho!–exclamó Sebastian–. ¡La pelirroja Weasley también lo hizo!
–¡Draco!
El muchacho se lanzó sobre Sebastian intentando golpearlo, logró golpearlo en la nariz antes de que Harry lo detuviera.
–¡SI LE TOCAS UN PELO TE MATO MALDITO!
Megan se quedo estupefacta ante lo que dijo Draco, entendía que Draco quisiera a Ginny, pero los gritos la ponían de nervios.
–Sebastian–dijo Harry–. ¿En donde esta Hermione Granger?
Sebastian negó.
–Hice una promesa, no puedo hablar–dijo Sebastian–. Mi pobre Cho...yo...no puedo traicionarla de esta manera.
Harry y Draco de miraron y salieron de la sala de interrogatorios. Megan salió después.
–¿Qué hacemos? Esta ciegamente enamorado–dijo Draco con las manos en el cabello.
–Lo sé–dijo Harry–. Que terrible situación no tenemos nada.
–Excepto–dijo Megan–. Que sí tenemos información.
Harry y Draco la miraron como si estuviera loca.
–Ustedes no saben tratar corazones rotos al parecer, yo habló con él.
–Megan–Harry la detuvo antes de que entrara, ella lo miró con ojos llenos de rabia y Harry no quizo decir más–. Ten cuidado.
Ella se zafó de su agarre y entró.
–Ya es seguro que me odia.
–Mmm ¿que más quieres que ella haga Harry? Tu tienes la culpa–dijo Draco, no solo por lo que pasó, si no por muchas cosas más. Que se pudieron evitar si su amigo hubiera tenido la mente clara y no el corazón y la mente destrozados.
–¿Cómo te sientes?–preguntó Harry.
Draco asintió.
–Bien, mejor de hecho.
Harry hizo una leve mueca y se llevó las manos al cabello.
Draco sabía que Hermione estaba bien, aunque no la vio tanto como para poder decirlo con claridad.
–Hermione esta bien–dijo Draco–, tranquilo.

Megan entró con un poco de temblor en las manos pero se le quitó en cuando llegó a la zona en donde estaba Sebastian.
–Otra vez–dijo Sebastian–. No quiero decirles nada, el secreto se va conmigo a la tumba.
Megan caminó hasta la mesa y ahí se recargó.
–Entonces supongo, que no vale la pena sacártelo a golpes.
Sebastian la miro sin entender.
–¿De que hablas?
–No vine a que me dijeras donde esta Hermione–dijo Megan.
–¿No quieres encontrarla?
–Lo que quiero es muy diferente, pero ya te dije, no vine a sacarte la verdad–dijo Megan–. Vine a platicar.
Sebastian alzó la ceja curioso.
–¿A platicar? ¿Es en serio?
Soltó una carcajada.
–Cada palabra–dijo Megan–. Lo creas o no.
Sebastian alzó la ceja.
–¿Y de qué quieres platicar? No me caes nada bien–dijo.
–Tienes el corazón roto–dijo ella–, pero eso que hacías por Cho no era por amor ni compromiso, ella de aprovechaba de eso e hiciste cosas malas y serás tu el que pague.
Sebastian soltó una carcajada.
–Claro, puede ser menos, si decides cooperar. No será del todo romper tu promesa o ¿si? Porque estas viendo por tu propio bien y en mi opinión no pasa nada–dijo Megan, puso las manos en los bolsillos tocando su varita–. Debes decidir, de que lado estas. Cho ni siquiera de preocupo por ti.
–¿TU QUE SABES? Yo la amaba y ella me amaba a mi.
–¡Eso ya lo he visto mucho!–dijo Megan–. Debes entender y aprender cuando es realidad y cuando eres tu el que crea lo que quiere escuchar.
–No.
–¿No? Estás obsesionado y ella ya no está.
Sebastian se puso a tratar de zafarse de sus cadenas, las empujo, las trató de romper pero no pudo.
Pequeñas lágrimas de odio recorrían sus mejillas.
–Tú no sabes.
–Y tu menos–dijo Megan–. Crees que la amabas, no es verdad.
–¿Así quieres sacarme la verdad de donde esta Hermione?
–Solo te estoy dando consejos, y gratis–dijo ella.
Sebastian parecía a punto de desmayarse, la fría sala de interrogatorios era gris y hacía ver su piel totalmente pálida.
–¿Alguna vez Cho te habló de cosas especiales? Yo creo que no, no eres lo suficientemente listo.
–¡Ja! Ella me hablaba de todo; de su amor por mi, por su obsesión con Harry Potter, del querer destruir a su ama Hermione...¡Puf! De varias cosas, era muy inteligente.
–Lo era, sí–Megan cruzó los brazos–. Pero nada más eso, no merecías saber más.
Sebastian puso las manos en puño y luego las relajó.
–Este lugar es tedioso.
–Para muchos.
–¡Quiero irme!
–No quieres porque le eres leal a Cho aunque ella ya no este–dijo Megan.
Sebastian arrugó la nariz.
–Cho me quería.
–¿Así?
–Me hablaba de todo, compartíamos todos nuestros secretos, ella me quería, me tenia confianza y yo era su pañuelo cuando Cedric murió por culpa de Potter–dijo Sebastian, molesto, sus cejas estaban casi juntas–. Potter no se merecía su amor.
–¿De verdad–Megan tomó aire–crees que Cho quería a Harry o solo era para vengarse de la muerte de Cedric?
Sebastian soltó una carcajada.
–En eso era tonta.
—Pues tu igual, no pareces convencido de haber tenido la seguridad de compartir más de sus secretos. Es obvio que jamás te tuvo alguna confianza.
–Claro que sí–Sebastian de irguió en su silla–. Fuimos al bosque de Dean juntos, ella me besó, luego me contó su plan y sin duda la ayude. Era tan sencillo, ir a la fiesta y llevar a la tonta Hermione a una caballa y robarle unos cuantos cabellos.
–Sin duda hiciste la peor parte, no eras la mente maestra ¿o si?
–Yo lo era, la lleve en un trineo atada, pasé el río en bote y ¡bam! Llegamos–soltó una carcajada.
Megan observó a Sebastian y se mordió el labio, ya tenía una idea de donde estaba Hermione.
–¿Y? Cho llegó y te dijo que hiciste todo mal ¿no?
Sebastian negó.
–Me dijo que hice todo bien, nos fuimos y luego regrese a arreglar que la Hermione tuviera comida–dijo–. Cho necesitaba su cabello.
–Pensé que vivías en Brazil–dijo Megan.
Sebastian solo rio.
–Vivía.
–Las cabañas no son mis favoritas.
–Las mias tampoco–dijo Sebastian, sin darse cuenta de que estaba hablando de más–. Pero la vista desde ahí era muy bella, me hubiera gustado verla con ella. Grandes acantilados y enormes bosques.
Megan sonrió para sus adentros.
–Cho estaría orgullosa de tu lente maestra–dijo.
El muchacho, orgulloso de si mismo asintió lentamente.
–Así es.

Draco no sabía como Harry reaccionaria, ni siquiera él había estado seguro de querer enseñarle el dichoso papel que Hermione le había dado.
¿Sería su lugar de jaula?
No, Hermione si había podido salir una vez e irlo a encontrar a él ¿por qué no los busco? ¿Por qué no busco a Harry? ¿Por qué a él? ¿Acaso no quería ser encontrada?
Hermione era muy inteligente, pero Draco no comprendía que era lo que trataba de hacer.
–¿Todo bien?–preguntó Harry.
Draco observó a su amigo, que aunque estaba ansioso, a simple vista parecía estar más calmado que nunca.
–Sí ¿por qué la pregunta?
Se le hizo tonto preguntar, pero aun asi lo hizo, Harry solo se encogió de hombros.
–Te veo algo extraño.
–Me golpee, tal vez es por eso–dijo Draco de manera rápida.
Harry no dijo más y solo concentró la mirada en la pared.
Draco siguió dando vueltas sin sentido alguno, mientras esperaba a que Megan saliera de la sala de interrogatorio, pero con Harry cerca, sería imposible ocultar a quién había visto.
¿Pero era ella? Podría ser alguien parecido, pero no, Draco sabía que era ella; Hermione Granger.
¿Estaba en Londres? ¿Y si ya no necesitaba rescate después de cinco años?
Era muy probable que la inteligente Hermione Granger ya hubiera escapado. Draco tenía tantas preguntas que no pudo evitar sentirse a punto de estallar.
¿Qué harían si Hermione ya ni siquiera estaba secuestrada? No quería imaginarse la sorpresa de Harry y al mismo tiempo el alivio. ¿Era bueno? Sí, era bueno, pensó Draco, ella es inteligente y tal vez ya supo como salir de su problema.
Fueron cinco largos años, es posible.
Draco observó una vez más a Harry, se decepcionaría al saber que Hermione tal vez ya esta libre y que él no fue quién la salvo.
Draco se llevó las manos al cabello.
–Me estas mareando–le dijo Harry.
–Estoy nervioso, es todo–cortó Draco.
Harry se acercó.
–¿Hay algo que no me hayas dicho? ¿Paso algo en el hospital?
Draco, con los ojos abiertos y sorprendidos, negó de manera inmediata, temiendo a su amigo.
Harry solo bufó.
–Solo espero que Megan le saque información de Hermione–dijo Harry–. No tendremos más pistas.
Draco tocó el bolsillo en donde llevaba la nota y solo asintió.
–Sí, no más pistas.
Harry se llevó las manos al cabello.
–Es que han sido tantos años–dijo–. Cinco largos años sin saber de Hermione ¿y si ya escapó? ¿Por qué demonios no nos lo dijo?
Draco negó. Eran preguntas rodantes en su cabeza que él no podía responder.
–¿Y...si...–a Harry se le atoraron las palabras–tiene familia?
Draco se atraganto con su propia saliva.
–Nos hubiéramos enterado.
–Pero que tal si...después de saber lo de la guerra y de todo lo que vivió, mejor quizo una vida tranquila–dijo Harry.
–Vaya, eso no lo había pensado–dijo Draco–. ¿Desearías que eso pasara?
Harry sintió un leve brinco en el corazón, no quería, pero por su seguridad y felicidad no le importaba. Solo quería encontrarla y saber que estaba bien.
–Si eso significa que esta a salvo, sí.
La puerta se abrió y Megan salió contenta.
–¡El risco Windsor al norte del bosque de Dean! Ahi esta la cabaña.
Harry sintió un golpe de alegría enorme.
–Sebastian no paro de hablar y no se dió cuenta de que me daba detalles pequeños sobre donde estaba Hermione–explicó Megan–. ¡Ya sabemos donde buscar!
Harry sintió mucha felicidad creciendo dentro de su corazón.
Pero vio las caras de Draco y Megan segundos después y se le revolvió el estomago.
–¿Qué?
Draco y Megan se miraron, una de esas miradas por donde se comunicaban sus pensamientos.
–Harry–comenzó Draco–, es que...hoy me pasó algo extraño.
Draco le empezó a contar toda la historia a Harry y se detuvo antes del final.
–Harry, vi a Hermione.
Harry se puso más pálido que el papel, dio un paso para atrás de manera brusca.
–¿QUÉ?
–Me dio esto–dijo Draco–. Me sentía mal y no sabía muy bien que estaba pasando, tal vez eran los medicamentos.
Harry tomó el papel que Draco llevaba en la mano y lo abrió los dedos temblorosos, temiendo su contenido.
La fina letra, que reconocería en cualquier lado estaba ahí, Harry.

Deja de buscarme. Estoy bien. No vale la pena, sé feliz. Sigue con tu vida y olvídate de mi o no podrás continuar.

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