Un Año Sin Ti

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Era difícil poder vivir feliz sin nadie a tu lado para compartir tu vida. Eso lo había aprendido por las malas.
Ahora solo quedaban aquellas memorias.
Solo unas cuantas veces vio a su gran amor de Hogwarts. Pero ella seguía firme en su decisión. También se encontró con su amigo Neville. Era el único que aún tenía fe en él.
Había aprendido por las malas lo importante que era la amistad. Lo peor era que se acordaba como se había portado cuando le habían dicho que todo se había acabado, que ya la amistad no existía, que no lo querían volver a ver. Deseaba borrar todas esas memorias, que se fueran lejos y que nunca volvieran.
Eso era lo que quería.
Se lo había ganado, una vida solitaria, sin amigos, ni amor, ni familia.
No tenía nada.
Ni su gran apellido, ni su fama de héroe del mundo mágico lo pudo salvar.
Era un trágico final para un héroe, ahora, se encontraba arrepintiéndose por cada cosa inmadura que hizo durante toda su vida.
Aquella amistad que él mismo había echado a perder y todo por un amor que ni siquiera parecía dar frutos.
Harry Potter estaba condenado a una vida solitaria a sus 24 años, no sabía que le esperaba el futuro ni quería averiguarlo.
Ya un año había pasado desde que vio a sus amigos por última vez, desde que su amistad se rompió y desde que casi mata a alguien importante por no poder ser lo suficientemente fuerte como para hacer a un lado su ira.
Estaba condenado.
Solo.
Triste.
Solo una risa de su querido Teddy podía reponerlo un poco. Harry estaba sentado viendo fijamente el jardín de la casa de los Tonks, cuando escuchó a su ahijado reír. Esa pequeña risa le llenaba el corazón de vida.
Ya que él no volvió a reírse nunca, mucho menos a sonreír ni siquiera un poco.
—¡Padrino!–exclamó Teddy.
Harry sabía que Teddy quería que se quedara, pero los Tonks le habían ducho que llevarían a Teddy con los Weasley.
–Me tengo que ir–dijo Harry.
Teddy lo abrazó.
–Esta bien, nos vemos luego padrino.
Harry no les tenía ningún resentimiento, ya no más al menos. Eran los únicos que le quedaban y no quería echarlo a perder. Harry se resigno a ser el innombrable con sus propios conocidos.
Sabía que ni Draco, ni Ginny, ni los Weasley mencionaban su nombre y ni la señora ni el señor Tonks lo hacían frente a ellos.
Hermione aún decía su nombre. Claro, un leve susurro, pero al menos Harry sabía como se llamaba y no lo había olvidado.
De quién no había oído nada era de Megan. No sabía que había hecho. Los reportes de la MACUSA no decían nada sobre ella.
Harry esperaba que ella estuviera bien. No quería que le pasara nada malo.
Hermione seguía aplazando su boda, lo cual a Harry se le hacia extraño ¿por que no solo decía que sí y ya? Él mismo se quitaría un peso de encima.
Por su parte, Draco y Ginny se iban a casar; Harry no había sido invitado, pero él deseaba que fueran felices.
Durante un año quizo que Draco llegara y le digiera que siguieran siendo amigos, pero se dio cuenta de que los había lastimado mucho con sus tonterías y ahora Sebastian Simons seguía suelto por ahi. Harry lo odiaba mas que a nada, su vida se había echado a perder por culpa suya. Hermione solo le enviaba unas cuantas cartas con unas pocas palabras. Harry por su parte le manda cartas con todo lo que le sucede, claro, no tiene a nadie más. Eso es lo que agradece de Hermione, que ella le manda al menos unas cuantas palabras para hacerlo saber que no esta totalmente solo.
Pero en realidad, sí lo esta.

Aquella mañana se encontraba en camino al departamento de Hermione. Harry esperaba poder platicar con ella de manera amigable, no como las otras veces en la que Hermione le daba sermones inservibles y datos de su boda.
–Harry–dijo Hermione.
–Hola ¿puedo pasar?
Hermione asintió y dejó que Harry pasara.
Su novio, al que había conocido por fotografías era guapo y de un cabello muy rubio, Hermione se veía feliz a su lado e incluso Harry pensó que ella había hecho algo para editar esas fotos ¿cómo era que se llamaba? ¿Photoshop?
–¿A que viene tu visita Harry? ¿Cómo has estado?
–Un año duro–dijo Harry–. Creo que eso ya lo sabes.
Hermione asintió y le tocó levemente el hombro.
–Lo sé Harry, pero creo...tengo un presentimiento de que todo se arreglara, ya verás. ¿Quieres algo de beber?
–Agua, gracias–dijo Harry.
Hermione asintió y regresó con un vaso de agua fría.
–Eh...Hermione–Harry dijo su nombre como un suspiro–. Quiero preguntarte algo.
–Claro Harry, adelante.
Hermione lo miraba con sus hermosos ojos cafes, su rostro se veía diferente, más maduro que hace seis años, su forma de ser también había cambiado.
–¿Tu crees que algún día Draco me perdone? ¿Crees que pueda volver a tener lo que tenía antes?
Hermione se mordió el labio, sus ojos se movieron del rostro de Harry a sus manos.
Luego ella lo volvió a mirar.
–Dicen que el tiempo cura las heridas Harry.
Oh pero en mi caso no, pensó Harry, llevó demasiado tiempo intentando sanar.
–¿Y?
–Draco...preguntó por ti ¿sabes?–dijo Hermione–. Él quizo saber como estabas y yo le dije que; solitario.
–Y no le importo–dijo Harry.
Hermione entrecerró los ojos.
–¿Que dices? Claro que le importó–dijo Hermione alzando un poco la voz.
–Sé honesta Hermione, lo único que necesito es que seas honesta. Ayúdame a saber la verdad–pidió Harry.
–Tal vez deberías buscar más amistades y tener tal vez...¿una relación?
Harry casi se desmaya al escucharlo.
–¿C-Cómo?
Hermione se miró las manos nerviosa.
–Sí Harry, ya sabes...Debes seguir adelante–dijo Hermione.
–¿Cómo lo han hecho todos?
Hermione asintió.
–Exacto.
Harry se llevó las manos al cabello. El departamento de Hermione no era muy grande, pero lo que a Harry más le impresionaba era el librero, lleno de toda clase de libros.
Harry suspiró. Ojalá pudiera empezar un capitulo nuevo.
–¿Quieres que tenga novia?
–Pues...s-sí y amigos, más amigos ¡que importa que sean muggles! ¿No crees?–dijo ella.
Harry suspiró.
–No se...siento un peso terrible encima, quiero hacer las cosas bien. Curar todas las heridas que provoque–dijo Harry.
–No se como puedo ayudarte en eso Harry–dijo Hermione.
–¿Podrías ayudarme a hablar con Draco?
Hermione se sorprendió.
–Pero Draco...
–¡Por favor Hermione! Si el quiere golpearme al verme, que lo haga–dijo Harry–, tal vez así veo las cosas mejor.
Hermione suspiró.
–Veré que puedo hacer.

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