En mil pedazos

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Harry estaba sentado en su escritorio; buscando alguna pista de Sebastian Simons, cuando entra un Neville agitado y malhumorado.
Harry de sorprendió.
–¿Neville?
–Harry! Ha habido actividad extraña en el bosque...¡no sabemos que es!–exclamó Neville confuso–. Ayuda Harry.
–¿Que clase de actividad, Neville?
Neville estaba agitado.
–Los alumnos dicen que es algo...como...magia negra, una voz en el bosque–Dice Neville.
–¿Y McGonagall?
Neville suspiró.
–Me dijo qur te pidiera personalmente un equipo de aurores que protegan Hogwarts....
–¡Yo me apunto!–exclamó una voz en la entrada.
Harry rodó los ojos. Todos entraban sin anunciarse a su oficina. Pero ella lo hacia seguido.
Megan no lo miró directo a los ojos, solo se enfoco en un punto en la pared detrás de Harry.
Él sabía exactamente que le pasaba y no podia decirlo si queria que su plan funcionara.
–¡No puedo creerlo! Aqui el jefe de aurores soy YO–dijo Harry.
Megan rodó los ojos.
–¿Y?
–Nadie va a ningún lado sin mi permiso.
–Bueno pues te estoy pidiendo permiso ahora–dijo ella, esta vez si lo miró.
Harry no podia dejar que ella fuera. Era peligroso.
Neville miró a Harry y a Megan, rodó los ojos y dijo:
–No hay problema...¿o si, Harry?
Luna le había contado del amor secreto de Harry hacia Megan, él siempre lo creyó posible aunque Harry quisiera a Hermione...pero Megan siempre habia estado ahí a su lado. Si buscabas a Megan, tenias que buscar a Harry Potter.
Harrry le lanzó una mirada asesina. Fue entonces que comprendío que no eran rumores entre los profesores de Hogwarts. Harry estaba enamorado de Megan.
Neville no se había enamorado aún, pero suponía que si él fuera Harry, tampoco querría dejarla ir a una misión peligrosa.
–Ooooo....tal vez Trevor pueda ir–dijo Harry.
Megan bufó.
–¿Estas loco? ¿Sordo? Que no escuchaste lo que he dicho–dijo Megan con los ojos encendidos de rabia.
Harry rodó los ojos.
–Ya te lo he dicho. No irás. No tienes permiso.
–¿Y si Trevor me dice que vaya?
–No irás. Lo prohibo–dijo Harry mirando sus papeles como todo un hombre de negocios.
Neville soltó una leve risa y se hizo a un lado.
–Espero que tengas ese asunto resuelto Harry, nos vemos.
–¡Adios Neville!–dijo Harry con una pequeña sonrisa.
Megan no se despidió. Estaba ocupaba mirando a Harry con odio.
En cuanto Neville salió, la bomba explotó.
–¡¿Quien te crees que eres para impedirme algo?! Eh?!–exclamó.
Harry se levantó para llevar unos papeles a su organizador.
Rodeó el escritorio y llegó hasta donde estaba Megan.
La miró y dijo:
–Soy tu jefe ¿no?
–¡Eso qué!
–Exacto, yo decido lo que pasa con los aurores que trabajan aqui–dijo Harry.
Megan lo miró con intensidad.
–¡Yo quiero ir!
–No irás y se acabó esta discusión.
Harry de dió la vuelta. Megan bufo y rodó los ojos.
–¿Acaso piensas que hago todo lo que me dices?
–No, pero espero que sí.
Megan soltó una risa.
–¿Por qué no me dejas? ¿Se te olvido que soy un auror tambien?
–No, pero siempre pienso en porqué escogiste eso...
–¡Ya basta Harry Potter, ya basta! No puedes controlar mi vida.
Harry sonrió.
–Claro que puedo.
Megan se acercó a él, estaba tan cerca que podia simplemente acercarse a ella.
–No, no puedes.
–¿No? Bueno, no puedes ir sin el permiso de tu jefe–dijo Harry riendo.
Megan rodó los ojos.
–Eres insoportable.
Harry soltó una carcajada.
–Gracias.
–¡No voy a trabajar más aqui!–dijo Megan y se dió la vuelta.
Harry la tomó del brazo.
–No se aceptan renuncias.
Ella lo miró con odio.
–Pues aceptarás la mía.
Harry la dejo ir y ella salió tan molesta que Harry pensó que lo hechizaria en cuanto saliera de su oficina.
Era mejor que ella lo odiara a ponerla en peligro. Ya habia mandado a Trevor y a otros aurores con la estricta orden de no aceptar a nadie que no fuera por ordenes de Harry Potter.
Megan no lo intentó, pero sí mandó cincuenta cartas de renuncia y la oficina de Harry estaba llena de papeles.
Él los quemaba todos y aquellos nunca veían la luz del sol.
Cuando Megan llegó aquella tarde a su oficina, se le veía aún más molesta que antes.
–¿Estas jugando?
Harry negó.
–No se de que hablas...
–¡No seas tonto! Claro que sabes de que hablo.
–Aja...
–¿Donde estan mis papeles de renuncia?–preguntó ella.
Harry estaba por responder cuando se abre la puerta....
–¡Harry! Oh, hola Megan.
Hermione.
–¿Qué haces aqui?–preguntó Harry.
Megan no dijo nada.
Harry odiaba estar en la misma sala que Hermione, no supo cuando paso. Simplemente recuperar la memoria le habia despertado todos los sentidos.
–Vine a ver si querias ir a cenar, Harry.
Megan vio a Harry por un momento, antes de voltear y ver a Hermione.
Harry sintió que estaba haciendo todo mal.
–¡Claro!–dijo riendo–. No estoy haciendo nada importante.
Megan rodó los ojos.
–Megan...
–Ya me voy–dijo ella–. Nos vemos.
Salió casi corriendo y Harry casi tuvo el impulso de ir tras ella.
Sintió que algo le dolia e hizo una mueca.
Hermione sonrió ampliamente. Mientras buscaban horrocruxes esa sonrisa lo habia mantenido con vida, pero ahora era algo más lo que él deseaba, no a ella.
Sospechaba algo de Hermione y quería averiguarlo.
–Oh Harry...que bueno que hayas querido...pensé que estarías enojado conmigo–dijo Hermione al mismo tiempo en que le dió un abrazo.
Harry solo intentó mostrarse sorprendido en vez de repugnado.
–Si bueno...¿que te parece si aquello queda en el pasado?
Hermione asintió.
–Como digas Harry.

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